Motocicletas de cuatro ruedas
Connect with us
Publicidad

Sin categoría

Motocicletas de cuatro ruedas

Publicado

el

 A lo largo de los años hemos visto numerosos inten­tos de crear motocicletas de cuatro ruedas. Los primeros autociclos –“cyclecars”–, populares en la primera parte del siglo pasado, muy ligeros y económicos, ofrecían una alternativa a los coches convencionales, ade­más de ciertas ventajas fiscales, mientras que los modelos más deportivos surgidos posteriormente, como el Lotus Seven, buscaban el minimalismo para ofrecer la mejor relación posible entre potencia y peso.

Dicho esto, hay que aclarar que ninguno de los intentos conocidos hasta ahora ha podido ser realmente del agrado de la mayoría de los moteros. Es posible que si se prue­ba uno de estos inventos sin haber tenido experiencias previas en el mundo de las dos ruedas, las sensaciones transmitidas al circular con un vehículo que no tiene ni siquiera moqueta en el suelo, y que nos deja expuestos al aire mientras circulamos, se piense en las sensaciones puras que vive un motero al frente de su máquina. Pero si uno no puede inclinar en las curvas, ni ha de ayudarse con su cuerpo para entrar en ellas, es difícil que la experiencia sea completa para un motero… Puede que sea algo diverti­do, por supuesto, pero obviamente eso no es ir en moto.

Siempre he sido muy escéptico en cuanto a los vehículos de tres ruedas, ya que parecen aunar los inconvenientes de uno y otro mundo: presentan las desventajas de la moto en cuanto a escasa protección frente a la intemperie, la nula seguridad pasiva en caso de accidente y la poca capacidad de carga. Y también cuentan con lo malo de un coche: no pueden inclinar en los virajes, necesitan circu­lar ocupando todo el ancho de un carril, etc. Pero es que no cuentan con ninguna de las ventajas de ambos tipos de vehículos… Visto así, los modelos de cuatro ruedas están en el lado equivocado de la ecuación antes siquiera de comenzar a plantearnos nada más.

Pero como quiera que criticar con contundencia los modelos de tres ruedas me llevó incluso a recibir amenazas de muerte, vamos a empezar siendo un poco más abiertos de mente en esta ocasión. En cualquier caso, tras haber visto cómo reciente­mente un paleto, quien obviamente desconocía que pasar entre carriles es perfectamente legal en California, casi me aplasta deliberadamente con su furgoneta, esa ventaja pierde parte de su peso…

En 1995, BMW presentó un espectacular concepto en el Tokyo Motor Show denominado “Z21 Just 4/2 Concept”, que pretendía hacernos sentir “algunas de las emocio­nes que solo una motocicleta puede ofrecernos”. Parecía ser más bien un buggy futurista que una moto de cuatro ruedas, e incorporaba un chasis al aire muy estilizado que parecía ser más decorativo que estructural. Los paneles de las puertas eran desmontables para añadir las sensaciones causadas por el aire en contacto directo con las piernas.

“Este concepto pretende aportar una experiencia placen­tera tanto al conductor como al acompañante durante su conducción”, añadía el dossier entregado a la prensa. “La mecánica, minimalista y a la vista de los usuarios, así como las ruedas al aire, permiten al conductor disfrutar de su avanzada ingeniería. El BMW Just 4/2 ha sido desa­rrollado junto a una vestimenta y unos cascos a juego, e incluye airbag de conductor, de pasajero y laterales para extremar las medidas de seguridad pasiva”. A pesar del intento de alcanzar un equilibrio entre el minimalismo y los dispositivos de seguridad propios de los automóviles modernos, el Z21 no pasó del estado de prototipo.

Tal vez el ejemplo más convincente visto hasta la fecha sea el Ariel Atom. Con un peso de 612 kg, su chasis a la vista evoca claramente a una moto, aunque técnicamente haya más reminiscencias del cockpit de un F1 que de un vehículo de dos ruedas en esa misma estructura. El motor Honda 2.0 VTEC de 245 CV le proporciona una acelera­ción de 0 a 100 km/h en 3,1 segundos. Igual que sucede en una deportiva, no hay espacio destinado a llevar el equipaje y, cuando llueve, te mojas. Para conseguir sen­saciones aún mayores, hay posibilidad de adquirirlo con kits de sobrealimentación que elevan la potencia hasta los 310/350 CV. Eso sí, algo que lo aleja bastante de la inmensa mayoría de las motos es su precio, ya que los de ocasión están entre los 35 y los 50.000 euros. Y hablamos de los de segunda mano…

Cambiando radicalmente de concepto, toca hablar de un recién llegado que aspira a ser el proyecto que más se aproxime al planteamiento inicial, el de crear una autén­tica moto de cuatro ruedas. Se trata del concepto Honda Project 2&4, la obra ganadora del último “Proyecto Honda de Diseño Global”, un concurso anual entre los estudios de diseño Honda que hay repartidos por todo el planeta, que busca incentivar a sus equipos y fomentar su instinto creativo. Este año participaron en el mismo más de 80 diseñadores.

El caso es que esta pequeña bestia está movida por el mismo V4 de 999 c.c. que incorpora la Mo­toGP de la marca del ala dorada, pero descafeinado hasta “solo” 215 CV. Honda no aclara en su dossier de prensa el porqué del esfuerzo de hacer apto ese motor para las vías públicas, mientras que el resto del vehículo está muy lejos de poder ser utilizado legalmente en la calle. Pero la respuesta es obvia cuando vemos la versión de calle de la RC 213V-S. En cualquier caso, en un mundo en que los coches están plagados de airbags y de zonas de deforma­ción programada, es difícil imaginar cómo homologarlo sin un sustancial rediseño.

El asiento flotante del conductor es una idea genial que se suma a la llamada contínua a las “emociones-y-sensaciones-cercanas-a-las-de-una motoci­cleta” de su dossier. Pero en un mundo de bolsas de aire laterales y zonas de deformación impacto, parece muy lejos de cumplir con los requisitos necesarios para una posible homologación.

También es curioso que Honda compare el 2&4 con su RA272 de 1965, el que fuera el primer bólido japonés en ganar un Gran Premio de Fórmula Uno. Según dicen, esta leyenda de las carreras influyó en el diseño del 2&4, en particular en lo que atañe al “diseño de la carrocería y a la posición del motor”, literalmente. Lo que no deja de ser extraño, porque el motor del RA272 se ubica detrás del conductor, no al lado, y excepto por el color, ambas carro­cerías no se parecen en nada.

Aún más extraño es que en el comunicado de prensa de Honda no se mencione el Side-by-side, un monoplaza de circuito del que se produje­ron 50 unidades en 1997 como parte de las celebraciones del 50 aniversario Honda. Si bien a la compañía le gusta re­cordarnos sus éxitos históricos en el mundo de la competi­ción, el Side-by-side parece mucho más adecuado a la hora de presentarlo como fuente de inspiración para el 2&4 gracias a que también cuenta con un motor colocado al lado del piloto. Pesaba únicamente 390 kg y se propulsaba gracias al V2 de 750 c.c. de la Africa Twin. Lógicamente no hablamos de cifras de potencia desorbitantes, pero siendo un peso-pluma, la diversión estaba garantizada.

En ambos casos, el motor lateral permite una reducidísima distancia entre ejes y una óptima centralización de masas, que crean así unos bajos niveles de momento polar de inercia y un reparto de pesos casi ideal. Según Honda, “al ubicar el motor en el costado derecho del conductor, todas las masas inerciales se concentran cerca del centro de gravedad. Se logra así un momento polar muy bajo, con la línea de dirección neutra. Así, las fuerzas generadas en las curvas no se traducen ni en viraje ni en sobreviraje. Controlar los deslizamientos resulta así mucho más fácil, gracias a una menor tendencia al cambio repentino de subviraje a sobreviraje típico de los vehículos deportivos en esas situaciones”.

El concepto 2&4 se presentó en el Salón de Internacional del Automóvil de Frankfurt, el 15 de septiembre. Indepen­dientemente de que tenga o no posibilidades de acabar siendo algo llevado a la producción en serie, bien sea para vías públicas o únicamente para circuitos, es un bonito sueño del que no queremos despertar. Su diseño rebosa energía, es una bocanada de aire fresco y aparentemente gozaría de una gratificante experiencia durante la con­ducción.

Al contemplarlo te entran ganas de saltar sobre su asiento y aprovechar las 14.000 rpm que alcanza su motor en esta especie de kart gigante en el circuito más cercano. Creo que la RC213V-S no puede generarnos el mismo nivel de excitación que este concepto, y cuando un diseño de cuatro ruedas tiene mayor sex-appeal que una moto con la que comparte propulsor, podemos decir, sin miedo a equivocarnos, que el 2&4 se ha ganado por méritos propios el derecho a ser denominado motocicleta de cuatro ruedas.

Project 2&4
 

Presentado en el Salón de Frankfurt, el Project 2&4 es una bocanada de aire fresco tanto para el mundo del automóvil como para el de la moto. La distancia entre ejes es extremadamente re­ducida, lo que augura una agilidad pasmosa y un buen control de las transferencias de pesos. Colocar al piloto sobre un ‘bucket’ flotante es una manera de hacerle sentir el contacto di­recto con el medio. El motor va a su costado. Este motor lateral también proviene di­rectamente de una moto, pero no de una cual­quiera… ¡es el V4 de la RC 213V-S!

Lotus Seven
 

El lotus Seven fue todo un icono entre los amantes de los automóviles cuya conducción es diversión pura. Se basó en su minimalismo para lograr un elevado ra­tio entre potencia y peso.

Caterham Seven
 

Caterham adquirió los derechos para producir los derivados del Seven en 1973, y todavía hoy los comercializa con notable éxito.

BMW Z21 Just 4-2
 

BMW mostró en 1995 al mundo su concepto de­nominado ‘Z21 Just 4-2’, que prometía ofrecer las sensaciones propias de las dos ruedas. A la hora de la verdad, este estudio de la marca bávara no dejaba de ser una especie de buggy gracias a sus paneles laterales desmontables.  

Ariel Atom
 

El Ariel Atom es la máxima expre­sión del habitual minimalismo de las motos deportivas. La aceleración y las reacciones directas de los Atom han logrado que se forme una pequeña legión de fieles fanáticos de estos modelos. Un modelo que ha hecho famosa a una marca, Ariel, que ha acabado haciendo también motos, las Ace.

Honda Side-by-side
 

El Honda Side-by-side de 1997 nos parece un precursor mucho más plausible para el 2&4, dada la peculiar disposición de su motor. Los estudios dinámicos del Side-by-side alega­ban que el reparto de pesos, la extrema agili­dad y el equilibrio de fuerzas eran ideales. Motor de Africa Twin a la derecha del piloto, ra­diador de refrigerante por delante, de aceite a la izquierda, y diferencial trasero. Curioso…

Publicidad
Haz clic aquí para comentar

Publica un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Publicidad
Publicidad
Publicidad

Facebook

Publicidad

SOLO MOTO MAGAZINE Nº 2054

Descubre nuestras ofertas de suscripción en papel o en versión digital.

Solo Auto

La mejor información del mundo del automóvil la encontrarás en Solo Auto.

Los + leídos