Moto Guzzi MGX-21 Flying Fortress: 'My Way'
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Moto Guzzi MGX-21 Flying Fortress: ‘My Way’

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La nueva Moto Guzzi MGX-21 es de esas motos que no deja a nadie indiferen­te, por diseño, tamaño y exclusividad, y es que logra captar todas las miradas allá donde se encuentre. Es un ambicioso proyecto que representa de forma filosófica y de manera fidedigna la línea que la firma de Mandello del Lario quiere seguir a partir de ahora, una revolución en todos los sentidos que deberá devolver la marca del águila a la situación de privilegio que, por historia y prestigio, ha ocupando en tantas ocasiones durante estos últimos 95 años.

La MGX-21 es una representación perfecta de cuál es y será el nuevo estilo de Moto Guzzi que, si bien es cierto que mantiene intactos los valores primigenios de la marca, se encuentra plenamente enfocada hacia el futuro.

Con una larga experiencia en el mundo del cruiser de gran cilindrada, con modelos como la California, la Eldorado o la Audace, Moto Guzzi se atreve, en esta ocasión, con una especialidad tan en auge en el mundo del custom como es la bagger. La competencia a la que deberán enfrentarse en este segmento es del nivel de marcas tan poderosas y representativas del custom como Harley-Davidson, Indian o Victory, lo que ha significado todo un desafío para Miguel Ángel Galluzzi (vicepresidente del Piaggio Advance Design Center) y su equipo de diseño.

Cómo no, el prestigioso diseñador argentino ha dejado su impronta en este modelo y ha dado vida a la que con toda seguridad es la bagger más sofisticada, exclusiva y dinámicamente más sorprendente de la actualidad. Una moto única que tuvimos la suerte de probar para vosotros en las bucólicas cercanías del precioso lago de Como.

El equipo de Moto Guzzi se adelanta a todo y a todos al proponernos no solo una cruiser simplemente espectacular e hiperexclusiva con un traje a medida de fibra de carbono, sino, como veremos a continuación, una moto capaz de garantizarnos un comportamiento tan espectacular como inédito hasta el momento en esta categoría equipando a su criatura con una elec­trónica y ciertos elementos en la parte ciclo de mucha calidad.

Aunque hemos seguido desde siempre su evolución por los distintos salo­nes europeos, el primer contacto con la MGX-21 es siempre sobrecogedor; la sobriedad del negro, combinada con la elegante deportividad de la fibra de carbono y el contraste resultante del color rojo de las culatas y las pinzas de freno Brembo de cuatro pistones, le confieren un aspecto imponente. Por si fuera poco, anticipándose una vez más a lo que debiera ser la evolución natural en esta categoría, incorpora delante una enorme llanta de 21 pulgadas carrozada con fibra de carbono que capta toda nuestra atención y, muy importante, da sentido a todo el modelo (de ahí el 21 del nombre).

Pese a todo, como buena bagger, los cuartos traseros son representativos de este tipo de cruiser, por ello llega con dos maletas muy bien integra­das en el conjunto –en las que sorprendentemente no cabe un integral–, y, gracias a su modularidad, dispondremos de muchas posibilidades de variación; ya sea desmontándolas por completo o, mediante accesorios opcionales, ampliando su capacidad. Por supuesto, sea cual sea nuestra elección, siempre disfrutaremos de piezas fabricadas en fibra de carbono, un material noble que, a pesar de su coste, conforma prácticamente toda la carrocería de la moto.

Se aprecia que los cuidados y la ilusión puesta en este modelo han sido infinitos, la calidad de acabados es exquisita y su equipamiento premium de serie cuenta, entre otras cosas, con equipo estéreo –con entrada USB y sistema Bluetooth para vincular nuestros móviles–, control de velocidad para nuestros viajes o un cuidado panel de mandos altamente equipado que nos informa de forma clara y elegantemente de todo lo que sucede en nuestra MGX-21.

Conducción de lujo
 

Se mire por donde se mire, es una moto preciosa, está claro, pero si hay algo de lo que se sentía realmente orgulloso el personal de Moto Guzzi du­rante la presentación era de su comportamiento. Si observamos los datos desprendidos de su ficha técnica, apenas encontraremos diferencias con las otras bagger del mercado; 2.560 mm de largo, 920 mm de ancho, 341 kg de peso… Pero al contrario que la mayoría, nuestra invitada aborda el concepto desde un punto de vista más europeo y, en el Viejo Continente, dinámicamen­te se le exige mucho más a este tipo de motos.

Verdaderamente, la MGX-21 en marcha es una bagger increíble. Su llanta de 21 pulgadas requiere de un breve período de adaptación, pero una vez transcurrido, seguro que os va a dejar con la boca abierta. A poca velocidad, con una llanta tan alta, la dirección tiende a cerrarse, lo que se ha suavizado implementando un amortiguador de dirección que corrige este efecto solo cuando la rueda está a punto de llegar a su máximo giro. A pesar de ello, a más de 60 km/h, la sensibilidad y precisión de dirección es sorprendente, la llanta de 21” hace que la entrada en los virajes sea extraordinariamente rápida, lo mismo que los cambios de peso que, con ayuda del ancho manillar, se pueden realizar de forma facilísima.

Otro aspecto en el que llama la atención es su capacidad para inclinar, incluso a un ritmo elevado cuesta alcanzar el límite, lo que se agradece, pues al contrario de lo que suele ser habitual, no nos veremos tan limitados ni ralentizados por este hecho.

Y es que esta italiana tiene muchas sorpresas escondidas, por ejemplo, su paso por curva, bastante veloz y estable gracias a la buena sintonía en­tre bastidor y suspensiones –que a pesar de no gozar de un recorrido es­pecialmente largo, ofrecen un buen compromiso– y un apartado de frenos firmado por Brembo que deja en ridículo todo lo visto hasta el momento en cuestiones de potencia y, aún más importante si cabe, de tacto y capacidad de dosificación.

Fuerza bruta
 

Como no podía ser de otro modo, esta preciosidad es propulsada por el ya conocido twin en V a 90º transversal –4T, aire/aceite, 8V, OHC, IE– de exactamente 1.385 cc utilizados en las California de nueva generación, una bestia mecánica con unos discretos 96,6 CV a 6.500 rpm de potencia, compensados por un monstruoso par de 120 Nm a solo 3.000 vueltas. No es un virtuoso de la suavidad; de hecho, hasta es un poco ruidoso mecánicamente y en el cambio, pero goza de una electrónica que será la envidia entre las bagger.

Para comenzar, dispone de ABS de serie, poco intrusivo para lo que es frecuente y para el mal trato que le dimos a los frenos en los tramos más virados. Junto a este, se monta un sistema de control de tracción con tres niveles e incluso desconexión y, al mismo tiempo, para una mejor adapta­ción a cualquier medio, también se nos ofrecen tres modos de conducción; Veloce, Turismo y Lluvia, entre los que existe una gran diferencia, aunque a nuestro parecer el primero es el más recomendable.

Es cierto que la MGX-21 no deja de ser una bagger, pero dinámicamente es posiblemente una de las mejores; toda la electrónica que equipa, su capacidad de frenada y el diseño técnico que le permite comportarse prácticamente como una GT son importantes argumentos de peso. El precio, como de costumbre, no es un factor que le favorezca, aunque sorpren­dentemente los 25.955 euros que cuesta la sitúan entre las más baratas de su clase.

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