Moto Guzzi Audace: El lado oscuro
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Moto Guzzi Audace: El lado oscuro

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En Moto Guzzi siguen su propia hoja de ruta y tratan de mantenerse al margen de modas o nuevos estilos. Con su impresionante motor V a 90º de 1.400 cc como protagonista son capaces de recrearse con una California inspirada en la versión original de los años 70 o diseñar la Audace.

Una moto con una gran personalidad para aquellos que gusten de las sensaciones fuertes tanto estéticamente como de conducción; construida en la misma fábrica de Moto Guzzi que recientemente cumplió 90 años. Parte de la misma ha sido derruida para poder volver a renovarla parcialmente. En Moto Guzzi quieren que al museo de la marca, que por cierto merece una visita más que recomendable, se pueda acceder sin necesidad (como ahora) de tener que pasar por el interior de la fábrica encastrada en las rocas de Mandello.

La Audace es una bestia domesticada, en la que domina el negro que vemos hasta en diferentes componentes con calidad y diseño sorprendentes. De líneas sencillas destaca el pequeño asiento y el depósito de combustible, que se adap­ta a la configuración del enorme bicilíndrico, que inevitablemente es el gran protagonista de esta Audace. Los megáfonos en negro también destacan de esta Urban Black que dicen que es la segunda alma de Moto Guzzi, el lado oscuro de la moto que nace en una fábrica enclavada en las rocas de Mandello.

Con el frontal más ligero de la firma italiana, el faro redondo pese a no ser exageradamen­te grande, tiene presencia y contrasta con el aspecto del guardabarros en fibra de carbono y la horquilla convencional. Los escapes tipo megáfono con catalizador superan la normativa Euro 4 y por tanto es el primer modelo de Guzzi en conseguirlo. La rejilla protectora metálica del enorme radiador o aluminio en el soporte del escape son, además de las estriberas deportivas, algu­nos de los detalles que llaman poderosamente la atención. Lo mismo sucede con las luces led del enorme guardabarros trasero, mientras que las llantas en aleación de aluminio incorporan detrás un enorme neumático de 200.

La horquilla es convencional y con barras de 46 mm y detrás los dos amortiguadores regu­lables en extensión y precarga de muelle –con depósito de gas separado– también forman parte de esta estética llena de contrastes que hacen de la Audace una moto diferente. El conjunto de frenos que tuvimos oportunidad de probar tanto en seco como en mojado in­corpora ABS y las pinzas delanteras son Br­embo radiales.

El propulsor es tan grande, voluminoso y en cierto modo particular como conocido. Con sus 1.400 cc, este bicilíndrico en V a 90º de cuatro válvulas es capaz de rendir 96 CV de potencia y un par motor de 121 Nm a 3.000 rpm. Pese a su aspecto clásico típico de la marca del águila, no falta un acelerador tipo ride by wire, en el que el grupo Piaggio tiene una larga experiencia; tres mapas de potencia diferentes, inyección electrónica y en esta ver­sión tampoco falta el control de tracción –des­conectable–. ¡Quién iba a decir que una moto con aspecto tan gamberro acabe también fil­trada por la electrónica! En cualquier caso, tal y como comprobamos en nuestra breve toma de contacto alternando condiciones de seco y mojado, las ayudas electrónicas son bienveni­das incluso entre las muscle bike.

Sensaciones
 

Sentado en el pequeño asiento individual en símil piel (ecopiel le llaman ahora) y abrazando el enorme manillar tipo drag bar, la posición del cuerpo queda ligeramente adelantada. También las estriberas están bastante adelan­tadas. La verdad es que hay que hacer bas­tante esfuerzo para girar el manillar en parado y la sensación que transmite es que el tren delantero es tan pesado como voluminoso.

La visibilidad del pequeño y único reloj don­de se concentra toda la información es buena para el tacómetro y el velocímetro, pero el res­to de dígitos son un poco pequeños. La moto es larga, con casi dos metros y me­dio y algo pesada (más de 300 kg), y afortu­nadamente la baja altura de asiento facilita las maniobras en parado. Situado a 740 mm del suelo hay una opción 20 mm más baja. Con el enorme bicilíndrico en marcha, las vibraciones se aprecian en parado, pero son parte del carácter del motor italiano. Este mo­tor va anclado al chasis tubular elásticamen­te, y lo cierto es que en marcha se reducen de forma sorprendente gracias al sistema de anclaje que los italianos denominan elasto-cinemático.

Salimos de Mandello para hacer una excur­sión que se nos estropeó un poco por culpa de la lluvia y tuve oportunidad de descubrir que la moto es razonablemente manejable a baja velocidad, pero hay que poner atención a la hora de girar en parado y hacer bastante esfuerzo con el manillar.

El tacto del motor es extraordinario, con mu­cha personalidad, buena respuesta desde las 1.400 rpm, tiene buenos medios y un par mo­tor sorprendente. Se puede elegir entre tres modos de potencia: turismo, veloz y lluvia. Los dos primeros se diferencian ligeramente en la entrega de potencia y en el caso de escoger el modo pioggia (‘lluvia’), la potencia se reduce un 20 %. Por carretera la situación cambia, porque la conducción se hace más fluida, más natural (¡dentro de un orden!) y la posición de con­ducción en plan gamberro tiene su encanto.

En una jornada en la que hicimos algunas carreteras reviradas que en ocasiones estaban mojadas, la sensación que me causó esta Au­dace desde su amplio manillar y con su rueda de 18” es de que en curvas lentas requiere cierto esfuerzo y a su vez precaución para entrar en las curvas especialmente en mojado, pero en curvas de radio más abierto es una moto fácil de condu­cir. El motor es muy plano, con el carácter que otorga el cigüeñal girando en sentido transversal con respecto al sentido de marcha y el tacto en el primer contacto del puño de gas agrada­ble. El control de tracción que monta gracias al sistema ride by wire me dio confianza en una jornada húmeda, pero en la que, a diferencia de otros grupos que vinieron días antes a la de los españoles, nos salvamos de la lluvia torrencial que cayó días antes.

El nivel 3 del control de tracción, para condi­ciones de lluvia o asfalto resbaladizo, es muy intrusivo, pero necesario. En cuanto a las sus­pensiones, la horquilla trabaja bien y transmite confianza, mientras que los dos amortiguadores actúan bien a baja velocidad, aunque se mues­tran un poco secos a medida que aumentas tu ritmo de viaje, especialmente al superar baches a velocidades medio/altas.

En definitiva, la Audace es una moto sorpren­dente y llena de contrastes. Por una parte su estética es impactante y por otro lado, pese a su peso, volumen y curiosa posición de conduc­ción, transmite buenas sensaciones. Un modelo radical con el que Moto Guzzi pre­tende, con la misma plataforma de la California, marcar la diferencia: lo han conseguido.

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