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Motero no se hace, se nace

«Motero no se hace, se nace». Esta es una frase que comparten miles de amantes a las dos ruedas de todo el mundo, y es que la pasión por las motos se lleva desde bien pequeño. Y sino, recordad la reacción que teníais de niños cuando escuchábais rugir a una de esas inmensas monturas 5 veces más grande que vosotros. Los ojos como platos, ¿verdad?

Pues la misma pasión que corre por las venas de cualquier motero lo hace también por las de este niño que apenas se levanta dos palmos del suelo. Pese a no llegar a los 5 años, este renacuajo ya desea que llegue el día en el que pueda conducir una moto de gran cilindrada, pero quizás esa impaciencia le hace ir un poco demasiado deprisa.

Y es que con tal de montarse a la moto de su padre, él solito ha aprendido a subirse sin la ayuda de nadie -usando una silla de plástico- hasta colocarse en su el asiento. Pero no acaba aquí la cosa, porque además es capaz de encender el contacto, abrir las luces, y hasta darle gas.

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Nos alegramos de dar la bienvenida a nuestro club a un motero tan precoz, solo aconsejamos a sus padres que no le dejen ir demasiado deprisa, cada cosa a su debido tiempo.

   

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