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Montesa Fura, un scooter tan revolucionario como incomprendido

El XXVIII Salón Internacional del Automóvil y la Moto de Ginebra fue el marco escogido para la presentación de la Montesa Fura, un scooter muy adelantado a su tiempo.

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Estamos hablando de 1958, o sea de hace más de 60 años, cuando el concepto scooter tenía un nombre, Vespa, o Lambretta si me apuráis.

Este curioso scooter fue obra de Leopoldo Milà, el futuro padre de la Montesa Impala, que tomó ideas del mundo del automóvil y de la moto para crear un híbrido realmente curioso.

El chasis era de chapa estampada, autoportante y con forma de U invertida, que en su interior alojaba todo, motor, depósito y hasta hueco para transportar objetos.

Externamente era totalmente limpio, no asomaba ninguna pieza ni componente del motor, por lo que además también era limpio porque aislaba a los pasajeros de cualquier elemento que pudiera ensuciarlos.

La Montesa Fura fue un vehículo muy adelantado a su tiempo

El mismo concepto de un scooter y de un automóvil, aunque en otra dimensión, y de hace 60 años, no lo olvidemos.

Foto de la Montesa Fura
Su diseño era ciertamente innovador para la época.

Sí porque el chasis obligaba a montar como si fuese una moto, salvando el arco central y montando a horcajadas sobre el chasis en U. Por suerte los pasajeros reposaban sus pies en unas cómodas plataformas.

Sobre el chasis se instalaron dos asientos con respaldo, como de coche, que además se podían mover y ajustar longitudinalmente. E incluso se podía montar un tercer asiento.

Tenía un gran depósito de gasolina de 15 l de plástico, que también fue otra gran innovación, ya que todas las motos tenían un depósito de chapa metálica, normalmente acero.

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En el resto de la parte ciclo todo era más convencional, con un par de llantas de radios de 12” con frenos de tambor, y en cuanto a suspensiones tenía dos amortiguadores posteriores y una suspensión delantera con una horquilla tipo Earles.

Rueda delantera de la Montesa Fura
Equipaba una horquilla Earles y los frenos eran de tambor.

Su diseño es obra de Leopoldo Milá, el padre de la famosa Montesa Impala

Como buen scooter, la Montesa Fura tenía un hueco para guardar objetos, al que, curiosamente, se accedía por la matrícula, que basculaba hacia abajo, y estaba equipado con intermitentes, totalmente inusual en un scooter.

Se movía gracias a un motor monocilíndrico de ciclo 2T de la Montesa Brio 110, pero con 142 c.c. y 8 CV, y una caja de cambios de tres velocidades, suficiente para impulsar a la Montesa Fura hasta los 100 km/h. Y la transmisión final era por cadena.

Zaga de la Montesa Fura
La matrícula se abate hacia abajo para acceder al hueco de para objetos.

Por desgracia la competencia se llamaba Vespa, un modelo muy popular y extendido, por lo que la Fura nunca entró en producción.

Solo se fabricaron dos prototipos que aún, afortunadamente, se conservan hoy en día, uno de los cuales en el Museo de la Técnica y de la Ciencia de Terrassa, Barcelona.

 

5 comentarios en «Montesa Fura, un scooter tan revolucionario como incomprendido»

  1. Que pasada que de scooter, sin duda un adelanto para aquella época como muy bien dice el artículo, una maravilla de la ingeniería, lástima que no entrara en producción.

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