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Max Biaggi: “A 470 km/h, las vibraciones del mono me quemaban”

Ayer os ofrecimos la noticia del récord de velocidad máxima sobre una moto eléctrica, logrado por Max Biaggi sobre una Voxan.

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El piloto romano consiguió otros 20 récords más y la experiencia fue muy intensa, según cuenta él mismo en sus redes:

Hola chicos.

No me habéis visto durante algún tiempo. Finalizó el Mundial y la semana pasada volé a Florida, a Cabo Cañaveral, concretamente al John F. Kennedy Space Center, que es la estructura para el lanzamiento de vehículos espaciales de la NASA.

Obviamente, entrar en un lugar tan icónico es una emoción increíble y lo es aún más considerando que en las mismas pistas donde aterrizaron los Space Shuttle había alcanzado velocidades inimaginables hasta hace algún tiempo, montando una moto impulsada por un motor eléctrico.

Durante estos ocho días, todo el equipo de Voxan Motors nos hemos preparado para superar los récords que habíamos logrado hace poco más de un año y para conseguir otros nuevos. El clima no siempre nos ha ayudado, ¡pero al final logramos batir 21 récords!

Fue una aventura algo loca, que viví de una manera distinta a la primera vez. Sabía qué esperar y me concentré en algunos detalles que la última vez no había valorado.

¡Qué chute de adrenalina, chicos! ¡Es algo que te abruma! En esos instantes en que estás sentado en la moto y esperas el verde del semáforo para salir, mil pensamientos pasan rápido por tu mente. ¡La cinta gris de la pista parece infinita y se confunde con el cielo! ¡Compruebas todos los procedimientos y tratas de no pensar en que volarás a la mitad de la velocidad del sonido, con el viento tratando de imponer su voluntad!

Max Biaggi record
Max Biaggi preparado para batir el record de velocidad de motos eléctricas en Cabo Cañaveral.

Luego arrancas y después de interminables momentos puedes ver en el velocímetro ¡470 km/h! De locura…… A esa velocidad el mono vibra en los brazos y en la espalda. Y debo decir que mis manías de siempre me llevan a vigilar todos los mínimos detalles. Mis monos están muy ajustados en todos los puntos, pero obviamente, a esas velocidades todo es extremadamente relativo. Este mínimo revoloteo de alta frecuencia del mono genera en mi piel calor, casi quemándome. Es como si montase mi Vespa en camiseta a 100 km/h. ¡Increíble, nunca sentí tanta adrenalina en el cuerpo!

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Luego hay que decir que cuando superas ciertas velocidades el clásico silbido proveniente de la propulsión eléctrica se transforma, convirtiéndose en algo similar al rugido de un avión en fase de despegue. ¡Uauuuuu!

Logré mi objetivo, pero no terminó todo ahí, porque ‘para bajar de nuevo a la Tierra’ ¡hay que frenar! A esas velocidades no resulta nada fácil: hay que cuidar el neumático trasero y tener en cuenta que la temperatura, que en MotoGP es un aliado para mejorar las prestaciones, ¡aquí podría convertirse en tu peor enemigo! En ese momento escuchas ruidos, olores y sensaciones que entran en juego al servicio de tus instintos. Además, hay que frenar en un punto muy preciso para evitar salirse de la pista. Por eso pensamos en poner un pasillo de conos de frenado, que indicaran el punto exacto donde empezar a frenar. ¡Pues no lo vais a creer, pero durante los días en que hemos preparado los diferentes récords, hemos tenido que acercar progresivamente los conos al centro de la pista y hemos aumentado su tamaño!

Parece increíble, pero me costaba mucho verlos. El cerebro no está habituado a moverse a esas velocidades y debido a las fuertes turbulencias, a menudo los contornos de la realidad se confunden, dificultando la visión. Además, estás aplastado sobre el ‘depósito’ (permitidme el término) y la visión ya está limitada de por sí. Quiero decir, chicos, que todo es extremadamente diferente, porque todas mis referencias de velocidad, frenado, sonidos, madurados en años en los que he pilotado las motos más fantásticas del planeta, se anulan. ¡Hay que resetearlo todo y crear un nuevo archivo, no hay otro camino!

Al finalizar estos días me quedan grandes emociones y la conciencia de haber hecho un buen trabajo con todos los chicos de Voxan Motors, ya que hemos logrado 21 récords mundiales.

De hecho, además de haber alcanzado los 470 km/h de velocidad máxima instantánea, obtuvimos la velocidad más alta jamás alcanzada por una moto naked. Un récord absoluto, considerando no solo las motos eléctricas, sino también las alimentadas con un motor de combustión interna.

Chicos, he querido compartir con vosotros este largo relato. En una época en la que todo transcurre muy deprisa, he querido detener el tiempo y escribir estas líneas, para intentar transmitir, aunque sólo sea una parte, las emociones que viví en aquellos días.

¡Espero haberlo logrado! ¡Me gustaría conocer vuestra opinión al respecto! Os leo y luego os comento. Un abrazo para todos.

Estad atentos.

Max

4 comentarios en «Max Biaggi: “A 470 km/h, las vibraciones del mono me quemaban”»

  1. Max, te sigo desde hace años y me gusta la idea de que tú nombre quede escrito con letras de oro, porque es muy merecido.
    A parte de eso, leerte es una emoción. Supongo que los mortales que hemos montado en una moto a 220km/h sentimos cosas parecidas a los extraterrestres que montáis esas máquinas maravillosas. Pero no creo que nadie pueda describir tan bien como tú lo has hecho, la maravillosa sensación de sentir la velocidad en el cuerpo, el subidón que se siente y la sonrisa difícil de borrar después de conseguir parar la moto.
    Ráfagas

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