PUBLICIDAD

Marc Márquez y la piscina de los tiburones

Los números no explican siempre la grandeza. Hay diez pilotos en la historia con más títulos que Michael Doohan. Y, sin embargo, para muchos es uno de los más grandes. Para algunos, es el preferido. Lo es por las motos con las que corría, su manera de competir… Y porque ganó cinco títulos mundiales DESPUÉS de que sufriera un accidente en Assen tan terrible que lo convirtieron en una sirena: tuvieron que coserle una pierna a la otra para que la extremidad sana recuperara celularmente la epidermis de la dañada, que estaba tan débil que no era capaz por sí sola.

Valentino Rossi, que es sin duda uno de los más grandes y de los más listos de todos los tiempos, se cayó muy poco y apenas se hizo daño. Hasta la caída del motocross y el hombro. Y a partir de ahí comenzó poco a poco su declive.

MARC MARQUEZ ALEMANIA

Todos los que vamos en moto sabemos que tiene que haber un punto de valor para correr. El suelo está duro. Y no es lo mismo nadar en una piscina antes de que te muerdan los tiburones, aunque sepas que están ahí, que tirarte otra vez a la piscina cuando los tiburones ya te han mordido.

Doohan volvió de la silla de ruedas para subirse a la moto y ganó cinco títulos mundiales de 500 seguidos. Eso es ser valiente y pagar carísimo un sueño. Eso es demostrar que, sabiendo los riesgos, los asumes para ganar. Eso es tirarte a la piscina cuando los jodidos tiburones ya se han dado antes una fiesta con tus carnes. Tal y como dicen ahora, eso es que te lancen a la manada de lobos y regreses como el líder de todos ellos.

Marc Márquez siempre se cayó mucho. A mi entender, demasiado para un supercampeón. Y ya volvió de un episodio de los que dan miedo en 2011, cuando se cayó en Malasia y estuvo viendo doble durante varias semanas. Perdió el título, pero ese fue el menor de los miedos cuando no lograba recuperar la visión.

MARC MARQUEZ ALEMANIA

Pero regresó y no paró de ganar Mundiales… Eso ya era una prueba de haberte tirado al agua cuando los tiburones ya te habían mordido.

En los últimos años, Márquez llegó a dar la impresión de que nadie podría ganarle hasta que se marchara. Siempre tenía algo más, aunque no dejó nunca de caerse mucho y además en momentos poco rentables como los entrenamientos.

He olvidado intencionadamente contar cómo acabó la carrera de Michael Doohan: ganó cinco títulos, pero se reventó contra un guardarraíl de Jerez en unos entrenamientos inútiles al pisar una línea blanca, rodando solo en la pista (todos sus rivales estaban en boxes porque la pista no estaba para correr) porque quería intimidar a Álex Crivillé demostrándole quién era el jefe. Recuerdo perfectamente el estruendo de la caída, cómo el golpe de su cuerpo contra el guardarraíl (en la curva tres-cuatro de izquierdas) lo escuchamos los que estábamos en pit lane. Fue como un trueno. Un trueno que dio por concluida la carrera del líder de un país con escuela de valientes… Porque de Wayne Gardner o Casey Stoner podrían contarse cosas muy parecidas a las de Doohan.

MARC MARQUEZ ALEMANIA

Márquez tiene ante sí ahora un reto descomunal. Volver a la piscina llena de tiburones por segunda vez, después de que estuvieran a punto de dejarle inútil un brazo de por vida. Su palmarés ya lo situaba rumbo al trono de los más grandes de la historia. Pero si además lo arrojan a los lobos y vuelve otra vez líder de la manada, habrá pocas dudas sobre quién es el jefe de la historia de las motos de carreras.

3 comentarios en «Marc Márquez y la piscina de los tiburones»

  1. La vida es corta,y no se entiende como con dinero para vivirla sigen jugándosela para demostrar que,hay que pensar en la familia y no ser tan egoísta,mesi Cristiano ect con mil millones y tirando lo que les queda,sometidos a una disciplina y a unas sesiones de terceros,que es lo que intentan demostrar.

    Responder
  2. No será que se calló muchas veces por una moto que es terriblemente peligrosa y que solo el pudo domarla y así ganar sus 8 títulos.?

    Responder

Deja un comentario