Luchando por la libertad. La entrevista a Joan Lascorz, completa
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Luchando por la libertad. La entrevista a Joan Lascorz, completa

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Podría escribir largo y tendido sobre Joan Lascorz, al que conozco y he seguido a pie de pista desde que en 2005 llegó tímidamente al Mundial de SSP de la mano del Team Glaner en Imola, precisamente Imola. Pero no lo voy a hacer. Es Joan quien ha permanecido muchos meses en silencio. Es Joan quien merece ser leído una y otra vez. Desde que el pasado 2 de abril sufrió aquel maldito accidente en Imola durante el transcurso de unos entrenamientos oficiales organizados por Infront para el Campeonato del Mundo de SBK, Joan no había hablado abiertamente sobre su caída y todo lo que ha conllevado.

Desde su piso alquilado en Sant Cugat (Barcelona) nos desgrana en unas emotivas valoraciones lo que recuerda sobre su caída; de qué forma ha transcurrido su vida desde el fatídico 2 de abril de 2012, y una larga serie de reflexiones que suponen un documento extraordinariamente duro, sincero y a su vez enriquecedor. Os dejo con él.

Solo Moto: Hola Joan, ¿cómo estás?

Joan Lascorz: Bueno… voy tirando. La verdad es que cuando me hacen esta pregunta no sé qué responder. ¿Cómo estoy comparado a cómo estaba?, ¿cómo estoy dentro de lo que cabe? Si la cuestión me la hace una persona próxima, que ha vivido toda esta situación de cerca, depende del día le digo algo más o menos optimista. Si me lo pregunta alguien a quien no veo desde antes del accidente, la respuesta suele ser… pues mira, aquí estoy.

SM: Vamos a empezar desde el principio, porque hay mucha, mucha gente que quiere saber de ti y todo lo que ha ocurrido desde el accidente en Imola… ¿Qué diablos pasó?

JL: Como ya sabéis, tuve el accidente en unos entrenamientos privados oficiales organizados por Infront (promotor del campeonato entonces) el lunes después de disputar la segunda prueba del campeonato en el mismo circuito. Veníamos de hacer una carrera regular y no encontrábamos la puesta a punto de la moto. En la primera prueba de Australia nos había ido mal y en la de Imola no hicimos los progresos adecuados. El lunes nos quedamos a entrenar, y la verdad es que probamos varias cosas que me gustaron mucho. Acababa de hacer una serie de ocho vueltas con neumáticos usados muy buena, y estaba muy motivado. Entré en box para montar neumático nuevo trasero y tirar… salí a por una buena vuelta pero nunca más volví a pasar por meta. Iba en segunda a la salida de la curva Arrabbiata y empalmé marchas hasta poner quinta. Cuando fui a hacer el cambio de dirección me salí de la pista y me fui directo al muro.

SM: Pero ¿qué fue lo que pasó? ¿Por qué te saliste en una zona tan rápida?

JL: La verdad es que todavía no me he mirado la telemetría, supongo que ya lo haré cuando tenga valor… pero por lo que me ha comentado el equipo, saliendo de la curva seis en segunda empecé a empalmar marchas hasta llegar a quinta justo antes de meter la moto en curva para irme hacia la curva ocho. Se ve que la rueda delantera de la moto no tocó el suelo en todo este rato, fue algunos centímetros levantada, y cuando fui a tirar la moto para entrar en curva la velocidad de la rueda delantera era de 15 km/h porque estaba frenada por el roce de las pastillas con el disco. La trasera iba a casi 200 km… Esa diferencia y el hecho de que ya estaba entrando en la curva parecen ser los causantes de que la moto se escapara de delante y me fuera recto, en la misma dirección que venía de la curva anterior para trazar la rápida de derechas que te lleva a la curva ocho.

SM: ¿Recuerdas algo de la caída?

JL: Lo recuerdo todo. Sé que se me fue escapando la moto de delante, sin saber por qué, y me salí recto. Me fui de cabeza al muro e hice fuerza para hacerme el menos daño posible; al golpear noté un fuerte dolor en la espalda, iba rodando y no sentía el cuerpo. Cuando paré de arrastrarme miré dónde tenía las piernas y las notaba en otro sitio, sentía dolor y no tenía sensibilidad en gran parte del cuerpo. Empecé a pensar: “No puede ser, no puede ser… que no sea verdad, que no sea verdad”… Todo fue muy rápido, inmediato, pero recuerdo perfectamente aquella desconexión, aquel golpe contra el muro que me fracturó la columna vertebral, y cómo lo sentí. No podía mover nada, apenas los brazos. Luego llegaron los comisarios y recuerdo mucha gente en la clínica del circuito. Yo les decía que me había partido el cuello, que me quemaban los brazos y sentía sensación de ahogo. Recuerdo al Dr. Costa, al que era la primera vez que veía en directo –sólo lo conocía por TV–. Luego me trasladaron en helicóptero al hospital de Bolonia; ahí ya me sedaron y no recuerdo más.

SM: ¿Cuál fue el diagnóstico de la lesión?

JL: Bueno, según me dijeron en el equipo, los doctores del circuito, junto al Dr. Costa, entendieron rápidamente la lesión y llamaron al Dr. de Iure (N. del R.: Federico de Iure, experto en lesiones medulares) para que fuese al Hospital Maggiore de Bolonia y me operase. La idea era liberar el canal por donde pasa la médula para que la inflamación no fuera a más. Tenía una sección de la médula en C6/C5 y la idea era que se quedase en C6 para que no subiera a C5 o C4… querían intentar salvar la movilidad de los brazos y las manos. El accidente fue a las 12.00 h y a las 16.00 h me estaban operando, una operación que duró cinco horas y gracias a la cual puedo mover brazos y muñecas. Ya en Barcelona, el Dr. Mir y el Dr. Cáceres reconocieron que la operación había sido providencial y muy bien hecha. Luego Guim y Biel Roda, mis mánagers, hicieron las gestiones con la Federación Española, con Joan Moreta, entonces presidente, y mandaron un avión medicalizado a por mí que me trajo a España, al Hospital de la Vall d’Hebron. En resumen, padezco una tetraplejia a nivel C6.

SM: Y una vez en el Vall d’Hebron, ¿cómo fueron los días posteriores al accidente?

JL: Estuve casi tres semanas en la UCI, tuve complicaciones pulmonares y tenía que ser asistido para ayudarme a respirar. Lo más peligroso era que tuviese alguna infección, que la tuve, y fuera a más. Como no tenía musculatura para toser y no podía expulsar la mucosidad y se me taponaban los pulmones, me aspiraban con una máquina a través de una traqueotomía y poco a poco se me fue diluyendo la mucosidad hasta que los médicos creyeron que estaba ya fuera de peligro vital y me trasladaron a la unidad de lesionados medulares.

Allí empecé a recibir las primeras visitas, de mis amigos y familiares. Mi abuela venía casi cada día y mis padres estaban allí todo el tiempo que les dejaban, pues sólo me podían ver dos veces al día.

SM: ¿Cómo fueron tus primeros días en la habitación del hospital?

JL: La verdad es que fueron muy duros. Veía más clara la realidad y lo mal que estaba. Las esperanzas de recuperar movilidad se iban desvaneciendo, y pese a los ánimos de todo el mundo, yo ya sabía lo que había… Lo tenía clarísimo. Mirando por la ventana del hospital muchas veces lloré solo, mi vida había cambiado en un milisegundo, en un abrir y cerrar de ojos, igual de rápido que enciendes y apagas la luz. La luz de lo que había sido mi vida se apagó para siempre en Imola.

SM: ¿Cuánto tiempo estuviste en el hospital?

JL: En el Vall d’Hebron estuve un mes y medio, y luego de allí me fui al Instituto Guttmann. Empecé a tomar consciencia de mis limitaciones y cómo afrontarlas, allí había mucha gente en la misma situación o similar. Algunos casos peores que el mío… La verdad es que el centro me ayudó mucho a empezar mi nueva vida y ver que había mucha gente con lesiones medulares me ayudó a relativizar mi angustia por sentirme distinto a los demás. Allí me visitaron Isidre Esteve, Albert Llovera o Filipo Preziosi, entre otra mucha gente. A mediados de septiembre me fui a vivir a Sant Cugat a casa de Bea, una amiga y ex novia desde hacía un año, que me ayudó mucho al principio. Ahora hace aproximadamente dos meses y medio que estoy viviendo solo en un piso de Sant Cugat a la vez que me voy adaptando a mi situación poco a poco, porque todavía me falta mucho.

SM: ¿Qué secuelas te han quedado del accidente?

JL: No tengo sensibilidad ni movimiento desde la parte de arriba del pecho para abajo. Puedo mover los brazos pero no sé hasta qué punto voy a ganar mucha fuerza. Ahora me tocan dos años de currar mucho para ganar toda la musculatura que pueda. Lo más jodido es que no puedo mover los dedos. Puedo mover la muñeca pero no los dedos, y eso es una autentica putada, mucho más que no poder mover las piernas, créeme. De coco estoy al 100 %, si es que alguna vez lo he estado; no tengo ninguna secuela y sigo lúcido como siempre, pero con una perspectiva de la vida algo distinta.

SM: ¿Vives solo? ¿Cuál es tu rutina diaria? ¿Cómo has adaptado tu situación al día a día?.

JL: Bueno, vivir solo… no puedo, de momento. El mayor problema es que por ahora no puedo hacer cosas tan esenciales como vestirme, ir al baño o prepararme comida. Veremos en el futuro si consigo adaptar todo mi entorno y con algo de práctica soy capaz de valerme por mí mismo, pero es difícil. Me viene a levantar Mercè, un chica que me ayuda por la mañana, está hasta el mediodía y luego me viene tres horas por la noche.

Voy dos horas por la tarde, tres días a la semana, a un gimnasio especial de rehabilitación, Step by Step, voy en mi silla de ruedas Panthera y con una adaptación eléctrica que se llama Batec que hace una empresa de Sant Cugat. Me permite desplazarme rápida y cómodamente. Cojo el tren y voy a Barcelona. Por las mañanas estoy en casa y desde hace dos meses estoy mirando de entender y trabajar con la Bolsa. Me conecto de 8.00 h a 12.00 h cada día y voy controlando los valores, me interesó la forma de enfocarlo de Josef Ajram. Hice un par de cursos y la verdad es que es una manera de entretener las mañanas de una forma productiva. Por el momento sólo tanteo con el programa, pero la verdad es que puede ser una buena forma de entender un nuevo trabajo para mí, aunque de momento me queda muy lejos.

Por lo demás, quedo con amigos e intento pensar con ellos nuevos proyectos que den un poco de sentido a mi vida. Pese a mi situación, he visto durante estos meses casos de auténtica superación y adaptación, y eso me mantiene esperanzado para ver que la vida sigue y hay que adaptarse.

SM: Tu accidente estuvo en boca de toda la familia motociclista….

JL: Sí. La verdad es que inmediatamente después del accidente, como estaba en la UCI, no me enteré de nada. Pero después sí que empecé a ver mucha información y comentarios tanto por televisión como en prensa escrita, no sólo del sector de la moto, sino también en la prensa generalista. Además, muchos pilotos se pusieron el adhesivo que hizo la gente de mi equipo: “Power for Lascorz”. Prácticamente todos mis compañeros de SBK y SSP se lo pusieron: Biaggi, Melandri, Sykes, Checa, Rea, Haslam, etc. Y también Rossi, Lorenzo, Pedrosa, Hayden, Dovi, Márquez, los hermanos Espargaró… Yo diría que casi todos los pilotos de MotoGP. Incluso en el CEV y en campeonatos regionales, no sólo de España, sino también de otros países. ¡La gente de Provec tuvo que producir cinco veces los adhesivos!

SM: ¿Qué podrías contarnos de tu experiencia hasta la fecha con tu nueva situación y de qué manera crees que se te podría ayudar?

JL: Bueno, hay mucha más gente de lo que yo me pensaba con minusvalías físicas. La verdad es que estoy haciendo muchas y enriquecedoras amistades en este entorno. Por ejemplo, Albert Llovera, que está como una campana, o Miguel, que tiene un punto de optimista que me sorprende cada día. Cada pequeño detalle para ellos es un punto de superación, aunque ya tienen muchos años de experiencia en esta situación; para mí son una inspiración.

Hay que invertir en seguridad

Ahora mismo estoy haciendo un planteamiento de vida a largo plazo para entender lo que me costará vivir en esta situación, que no será poco. Porque por mal que nos sepa, mi calidad de vida dependerá directamente de la cantidad de ingresos que pueda generar. De momento he tenido la suerte, pese a mi corta carrera como piloto de élite, de conseguir algo de dinero, y aunque tenía seguros que me permiten estar tranquilo estos primeros años, mi coste de vida es muy alto: atención personal, material ortopédico, alquiler de la casa adaptada, fisioterapeutas, etc. En unos años podría tener problemas económicos. La verdad es que me gustaría invitar a todas las partes implicadas en mi accidente a hacerse partícipes y corresponsables de mi situación. Ya sé que competir en moto es una actividad de riesgo y así lo asumí tras el accidente de Silverstone cuando me arrollaron en la primera curva después de la salida. Fue un lance de carrera. Pero en lo de Imola creo que está directamente implicada la seguridad de los circuitos. Caerse forma parte del juego al ir a límite. Tomizawa y Simoncelli fallecieron en accidentes fortuitos, pero por ejemplo Kato, que se dio contra el muro de Suzuka, puso en entredicho la seguridad del circuito y allí no se volvió a correr en MotoGP. Los circuitos tienen que irse remodelando invirtiendo dinero. No es lo mismo competir con motos de 240 CV como ahora que con los 160 de hace 10 años. En el Campeonato de España, por ejemplo, se prohibió correr en el Jarama ya hace tiempo, pese a que era el circuito con más encanto y público del campeonato. Joan Moreta (N. del R.: Ex presidente de la Federación Motociclista Española) dijo que no se corría más, y punto, hasta que no se invirtiera en seguridad, porque el circuito no estaba preparado para motos tan potentes. Yo creo, más ahora que he tenido tiempo de reflexionar, que promotores, circuitos y la FIM deberían dar una vuelta de tuerca más al tema. Sé que se lo toman muy en serio y seguro  que es una de sus máximas prioridades, pero en Imola resultó no ser suficiente, y creo sinceramente que mi lesión se podría haber evitado. Cuando uno va al límite caerse es normal. Lo que no lo es es chocar contra un muro a casi 200 km/h.

SM: ¿Te has puesto en contacto con Infront o el circuito para analizar el incidente?

JL: De momento no, bastante trabajo tengo yo ahora mismo con mis problemas. Como he dicho, no me he parado ni a mirar la telemetría ni nada de nada. Ahora mismo quiero concentrarme lo máximo en mi físico y en toda la adaptación que debo hacer. Supongo que ya habrá tiempo a lo largo de 2013 para hablar de estos temas.

SM: Cuéntanos un poco tus planes a corto plazo para que podamos seguirte y para que tus fans, que son muchos, estén informados.

JL: De momento lo que quiero es adaptar todo mi entorno de la mejor manera posible. Ahora me sacaré el carnet de coche y adaptaré uno para mí. También quiero adaptar mi casa de Maçanet (Girona), que es donde vivía antes del accidente, para lo que tendré que pedir un crédito… ¡Joder, lo de ir en silla no es para pobres! A la larga, mi intención es volver a vivir allí. Quiero hacer mi vida lo más independientemente posible: ésa es ahora mi prioridad. Tengo la posibilidad de irme a Suecia en el mes de abril porque me ha invitado el jefe de Panthera (N. del R.: una marca de sillas de ruedas) que me hizo el obsequio de dos sillas de ruedas, para hacer un stage de una semana con una gente que te enseñan a valerte por ti mismo. También tengo la intención de hacer el camino de Santiago en junio con una especie de vehículo eléctrico llamado Zoom. Esto es algo que ahora mismo me apetece mucho porque es un punto de libertad que anhelo bastante. También estoy intentando adaptar un kart para poder quemar algo de adrenalina, pero con mi lesión no es fácil, no sé si lo conseguiremos. La verdad es que tras tantos años viviendo al límite ahora me parece…¡que todo pasa lento!

Con Guim y Biel, con los que ya llevo casi 10 años trabajando, estamos mirando proyectos e ideas. Pretendo perfeccionar mis conocimientos de Bolsa y reorganizar junto a mis amigos y mi familia toda mi vida e intentar dejar solucionado el tema económico lo antes posible. Esto es algo que me angustia un poco. Lo que yo sabía hacer era ir en moto y de eso ya no haré nada. Con mi limitada movilidad en los dedos de las manos es una incógnita el saber qué podré llegar a hacer en el futuro.

SM: Te hemos visto en Teledeporte como comentarista.

JL: Sí, Marc Martin y Javier Grima me vinieron a ver y me contaron que finalmente SBK se vería por Teledeporte y que querían que les echara una mano en el tema técnico. Nunca he sido un gran comunicador, pero de motos algo sé, así que me armé de valor y ahí estoy… ¡Espero no decir muchas animaladas! (Risas). En España la gente sabe mucho de motos. Soy buen amigo de Marc, me lo pone fácil, y les agradezco mucho la oportunidad.

SM: ¿Quieres hacer algún comentario a tus fans y a toda la gente que te ha seguido?

JL: Bueno sí, la vedad es que quiero agradecer a toda la gente que me ha ayudado en estos casi 10 meses y que ha respetado mi silencio. Sobre todo a mi familia, que sé que lo ha pasado y lo está pasando muy mal. También a mis amigos: Ramon, Uri, Pere, Arturo, Alvar, Guim, Biel, y a todos los de Provec, a Bea C., Bea A., Carla, Vane, Valentín, Jacobo y muchos que me dejo. Mil gracias a todos los doctores y enfermeros/as que me han soportado, pues sin ellos hoy no haríamos esta entrevista. Estoy muy agradecido a toda la gente que está ayudándome a salir adelante. Quiero agradecer todo el esfuerzo de la Federación Española porque se ha portado muy bien conmigo y ha asumido todos los gastos del accidente. Sé que ha sido un esfuerzo muy grande y he tenido mucha suerte de que Àngel Viladoms y Joan Moreta, y tanto la gente de la Federación en Madrid como los de la Catalana, con el presidente Abad a la cabeza, hayan hecho lo máximo. Gracias a todos los pilotos y gente de las motos que luce o ha lucido mi escudo.

También quiero agradecer muchísimo todas las muestras de afecto que no he contestado, vía sms, whattsapp, Facebook, cartas, mails… Han sido tantas, no os lo podéis imaginar, miles, imposibles de contestar, pero las he leído y leo absolutamente todas… ¡Os aseguro que me ayudan a seguir!

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