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Llega la BMW F 800 GT. Abran paso

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El pasado ejercicio no fue fácil para nadie, ni siquiera para BMW. Ellos no dudan en reconocerlo. Desde 2009, el mercado de las motocicletas de entre 500 y 800 centímetros cúbicos ha ido cayendo progresivamente. También para la marca alemana, que pasó de vender 3.738 unidades aquel año a vender 2.258 modelos en 2012. Sin embargo, los de Múnich se sienten relativamente satisfechos, ya que, dentro del escaso número de matriculaciones, ellos fueron los que más vendieron en ese segmento.

Esto, a pesar de todo y se mire por donde se mire, no deja de ser un estímulo: mantener la confianza de un cliente que, algunos más, otros menos, también se ve salpicado por la crisis. Esto, y el hecho de que el segmento de las sport-turismo de media cilindrada cuenta con un franja que todavía no ha sido explotada, ha hecho que BMW presente ahora la F 800 GT.

Siete años después
Puedo presumir de haber asistido durante la primavera de 2006 a la presentación internacional de las BMW F 800 S y ST en Suráfrica. Siete años ya, que han pasado volando y que han visto cómo estos modelos han ido experimentando sucesivas mejoras, actualizaciones, puestas al día o como quiere llamarse, hasta que han dejado de producirse. La ST, la más longeva, en junio de 2012.

Una serie de cambios que afectan a la disposición
de las extremidades inferiores,
entre otros detalles, hacen de la GT
una moto más ergonómica que las anteriores

La BMW F 800 GT llega, por similitud y concepto, para sustituir la ST. Y llega además para ocupar un puesto intermedio, prácticamente inexplorado, en la categoría de las motos sport-turismo de media cilindrada. Si en un extremo tenemos la Yamaha Fazer 600 (acompañada de muchos otros modelos, todo sea dicho), en el opuesto hallamos la Honda 650 Deauville, completamente sola. Pues bien, la BMW F 800 GT llega con la intención de hacer de eslabón de enganche entre un polo y el otro, ofreciendo lo mejor de ambos. La F 800 GT da un salto hacia el confort respecto a la ST para dejar de competir con tantas motocicletas japonesas (más deportivas que ruteras) y distinguirse cualitativamente de ellas. Y la verdad es que, tras haberla probado, creemos que en la fábrica pueden sacar pecho porque la polivalencia de esta ochocientos queda fuera de toda duda.

Mayor, mayor en todo
El motor de la F 800 GT es nuevo. Ha sido optimizado no tanto para ofrecer más par, que sigue siendo el mismo que en las S y ST, sino más potencia, que ahora asciende hasta los 90 caballos.

El diseño es totalmente nuevo, salta a la vista que no es una revisión de la ST. Es más, el subchasis ha sido reforzado para ofrecer una mayor capacidad de carga, de peso, en las maletas y el top case opcionales. Por no hablar del chasis, que también ha sido mejorado.

El bicilíndrico en línea es nuevo.
Aunque mantiene el par de las versiones anteriores,
la potencia sube hasta los 90 CV

El basculante de este modelo es de la misma manera 50 milímetros más largo respecto a su antecesora, con lo que mejoran muchas cosas. Por un lado, la estabilidad, fundamental (mantiene el amortiguador de dirección de las otras, no obstante), pero también el dinamismo en carretera y la tracción en aceleraciones violentas.

A simple vista, la BMW F 800 GT parece una moto más grande, más voluminosa, y es que el carenado ofrece una estructura más envolvente, cubre mejor tanto a conductor como a acompañante. La nueva cúpula del frontal (también más ancho y rediseñado) no es regulable, si bien el aire pasa por encima del casco del conductor sin apenas rozarlo. Y éste apenas se entera.

La BMW F 800 GT es tan diferente a la S y la ST -o al menos así lo cree la marca- que además de detalles de serie, como los intermitentes combinados o el nuevo cuadro de instrumentos con nivel de combustible y temperatura del refrigerante al margen del ordenador de a bordo, recibe como equipamiento opcional elementos propios de la serie R y la serie K de la marca alemana: RDC (control de presión de neumáticos), ASC (control de tracción desconectable), ESA (ajuste electrónico de las suspensiones), etc.

Algo que mejora, y mucho, en esta nueva F 800 -siempre manteniendo en la retina la ST, la referencia establecida- es la ergonomía, palabra que los responsables de la marca no se cansaron de repetir durante la presentación del modelo. Ergonomía y dinamismo, esos dos términos fueron trending topic aquel día en Madrid.

El manillar sube 20 milímetros, es más alto, por lo que ya no vamos tan echados hacia delante como en la ST. A esto contribuyen también -a esto y al mayor confort y a la calidad de marcha en general, por supuesto- las estriberas, que han sido acercadas al suelo y recolocadas hacia delante 10 milímetros respectivamente; las piernas, como el tronco y los brazos, circulan más relajadas y desahogadas, y las rodillas sufren así mucho menos.

Con los interruptores combinados se simplifica la tarea de poner los intermitentes, por ejemplo. Apagarlos no será necesario, ya que lo hacen ellos solos una vez realizada la maniobra o al cabo de unos segundos.

Con un subchasis más resistente, la capacidad
de carga de las maletas asciende hasta los 10 kg

 

La altura y el confort del asiento tampoco será ningún problema, ya que se puede elegir entre diferentes tipologías y alturas (ver recuadro). El de serie se encuentra a 800 milímetros de altura y no es ningún problema hacer pie subidos encima de esta moto.

Por otra parte, el caballete central, muy aconsejable en una moto susceptible de ser cargada, es opcional. este es uno de los accesorios que debería ser de serie en una moto turística. 

BMW Motorrad ABS de serie
En la práctica, todo esto se traduce en buenas sensaciones a diferentes niveles. La marca define este modelo con cuatro palabras: diseño, confort, dinamismo y manejabilidad. No se podría haber sido más preciso.

Diseño: el salto cualitativo respecto a la conocida salta, valga la redundancia, a la vista; la F 800 GT es una moto nueva. Confort: la calidad de marcha está asegurada tanto por una cuidada ergonomía como por una acertada protección aerodinámica. Dinamismo: el chasis y unos neumáticos de serie de calidad nos permiten muchas más licencias de las que podamos imaginar; el motor, más potente y, sí, más suave y con un tacto más dulce, se halla más lleno e impetuoso de medio a alto régimen, por lo que también ayuda a moverla en una zona de curvas. Y manejabilidad: accesible 

Y relativamente ligera (213 kilogramos en orden de marcha), presume además de un corto radio de giro para maniobrar sin agobios; si le sumas el tacto del motor a bajas vueltas, por ciudad se va a encontrar de maravilla.

La frenada es otro de sus puntos fuertes. Adelantándose a la normativa europea que obligará, a partir de 2016, a montar ABS de serie en todas las motocicletas de más de 125 centímetros cúbicos, BMW equipa de fábrica las suyas con este elemento desde el 1 de enero de este año. Todas. La F 800 GT también, como no podía ser de otra manera; más si cabe teniendo en cuenta su orientación. Y la frenada, como todo lo visto hasta ahora, brilla a un nivel muy alto.
La BMW F 800 GT se pondrá a la venta a partir del 9 de febrero a un precio de 10.050 euros. Tres son los colores disponibles: Naranja Valencia Metalizado, Grafito Metalizado y Blanco Luminoso.

Resumiendo: una motocicleta muy competente, que quiere mirar hacia el futuro partiendo de una base muy sólida, que quiere ocupar una parte de su segmento apenas explotada y que pide paso. Y que lo hace a un ritmo trepidante. 

Presentación publicada en la revista Solo Moto nº1909

 

 

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