La elegancia tiene nombre, Piaggio X10
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La elegancia tiene nombre, Piaggio X10

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Se acabaron las medias tintas. Con la nueva familia X10, Piaggio quiere recuperar los éxitos y el prestigio que en su día lograran con los famosos X9, X8 o XEvo. Se trata de una nueva familia de scooters en la que el lujo, la sofisticación y la cantidad y calidad de equipamiento alcanzan cotas inimaginables hasta el momento en el mundo del scooter.

Por derecho propio, lo nuevos X10 125/350/500 cc van a ocupar un lugar privilegiado dentro de las gamas altas de estas cilindradas, toda una declaración de intenciones que demuestra la firme apuesta que el gigante italiano hace por sus maxiscooters GT. Habrá dos versiones en cada cilindrada: estándar y Executive, esta última más equipada y con muchas sorpresas reservadas… Las cilindradas que probamos en París fueron las 125 y 350 cc.

Excelente base
En líneas generales, las tres cilindradas mantienen la misma base; chasis, suspensiones y frenos son básicamente los mismos, así como la carrocería.

El diseño de las fibras es francamente atractivo, con acabados muy buenos y combinando muy acertadamente plásticos de diferentes tipos, texturas y colores. Como de costumbre, el frontal es la parte más personal, con una impactante triple óptica que ofrece unas excelentes prestaciones.

La protección aerodinámica es total (a pesar de la fina lluvia de la presentación, apenas nos mojamos), gracias a un exhaustivo estudio en el túnel de viento, y el confort de marcha alcanza unas cotas excelentes mediante un asiento amplísimo situado a 760 mm del suelo (con apoyo lumbar regulable) y una acertada combinación entre unas formas muy ergonómicas y un mullido acogedor. En este mismo sentido, también se ha creado una plataforma muy espaciosa, concretamente de un metro de largo, para los pies de conductor y acompañante y, por último, un manillar de buenas proporciones y muy bien situado.

La firma italiana ha mantenido un alto nivel en todos los aspectos; además del elaborado diseño que podéis observar en las fotografías, se ha dotado los X10 de un equipamiento de serie simplemente impresionante. El cuadro de mandos es digno de un automóvil de gama alta, aúna una estética sofisticada, está bien iluminado y posee una cantidad de información abrumadora. Como suele ser habitual en los GT de Piaggio, el tablier dispone de una gran variedad de indicadores analógicos, digitales, etc., entre los que destaca una pantalla LCD de 4” con ordenador de a bordo.

Los indicadores de las piñas están retroiluminados, el caballete lateral (también tiene el central) lleva incorporado el freno de estacionamiento, la óptica central es una polielipsoidal de 55W y, por si fuera poco, gozan de una extraordinaria capacidad de carga total de 57 litros. De ellos, 52 litros van destinados al cofre que hay bajo el asiento (de apertura eléctrica y con mecanismo de sujeción una vez abierto), un enorme espacio de un solo volumen que es capaz de albergar mucho más que dos cascos integrales. Los 5 restantes se han repartido entre las tres guanteras que hay en el contraescudo; dos más pequeñas a los flancos (la de la izquierda dispone de una entrada de USB) y una tercera en la parte central que se abre desde el contacto, en la que se incluye una toma de corriente de 12V.

Mucho más que imagen
Pero lo bueno de los nuevos X10 es que no sólo son atractivos y llegan muy bien equipados de serie, tecnológicamente el departamento técnico de Piaggio también ha realizado una importante labor, al dotar a sus criaturas de interesantes sofisticaciones que se han acoplado al nuevo bastidor doble cuna en acero

En frenos, las versiones estándar montarán dos discos delanteros de 280 mm con pinzas de dos pistones paralelos y un tercero posterior de 240 mm con pinza de dos pistones opuestos, todos ellos asistidos por un mecanismo de frenada combinada (CBS). Las versiones Executive llegarán con el doble sistema ABS/ASR (Acceleration Slippery Regulation), que es una combinación entre un antibloqueo de frenada y un sistema de control de tracción (desconectable) que aprovecha los mismos sensores del ABS para detectar un deslizamiento indeseable de la rueda posterior.

El terreno adoquinado y mojado de la ciudad de París fue perfecto para poner a prueba ambos sistemas, el ABS no es muy intrusivo; de hecho, como circulábamos con extremo cuidado, tampoco llegaron a ser necesarios sus servicios.

En lo que respecta al ASR sí que pudimos probar su valía en un par de ocasiones. Su funcionamiento no pasa para nada desapercibido, ya que cuando entra en acción se notan los tirones provocados por el corte de encendido. No actúa con demasiada suavidad, pero para el caso es lo mismo, ya que si nos logra salvar de una caída, todo está justificado.

Suspensiones a la altura
En cuestión de suspensiones hay más variedad entre uno y otro modelo. Delante, todos emplean la misma horquilla convencional de 41/115 mm pero, detrás, el 125 y 350 cc optan por un doble amortiguador de 110 milímetros regulables en cuatro posiciones de precarga de muelle, mientras que su hermano mayor, el 500 cc, gozará en exclusiva de un complejo mecanismo electrohidráulico que permitirá regular la precarga del amortiguador posterior sin bajarnos del scooter, a través de unos botones instalados al lado de la piña de contacto. Al no estar disponible el X10 500 nos quedamos con las ganas de poderlo probar…

La verdad es que sobre adoquines las suspensiones resultaron algo bruscas de reacciones, por un reglaje de serie algo duro.Respecto a la combinación de llantas y neumáticos, Piaggio ha fabricado unas preciosas llantas de cinco radios bifurcados de 15 y 13 pulgadas (con neumáticos 120/70 y 150/70) que, junto a la robustez del chasis y a una batalla de 1.625 mm en el 125 y el 350, y 1.640 mm en el 500, deben ofrecen una estabilidad total. Aunque se trata de dos scooter de gran tamaño, la manejabilidad es buena y resultan bastante ágiles en conducción urbana.El 125 y el 500 son motores ya conocidos, monocilíndricos LC, 4T SOHC 4V, con doble encendido en el 500.

Pero la verdadera revolución llega de la mano del 350 cc desarrollado a partir de la familia Master. Se trata de un propulsor de nueva generación con tecnología de baja fricción con balancines con rodamientos, sistema de lubricación por cárter seco y una compacta bomba y válvula de láminas de paso de aceite. Al mismo tiempo, goza de un sistema de transmisión muy evolucionado, en el que destaca el embrague multidisco en baño de aceite mucho más preciso, fiable y resistente que los métodos convencionales. Todo ello lo hace extremadamente compacto y liviano, además de potente (33 CV) y le otorga una extrema finura. Aunque no lo pudimos comprobar, Piaggio también anuncia unos consumos bajísimos, así como unas bajas emisiones de gases contaminantes y, algo muy interesante, el mantenimiento se reduce con revisiones cada 20.000 km., con una única sustitución de aceite y filtros a los 10.000 km.Nos quedamos con las ganas de probar muchas cosas, el día no acompañó y con megascooters como los X10 se necesita tiempo y mejores condiciones para comprobar de los que son capaces. Os emplazamos a próximas pruebas donde, con toda seguridad, los X10 no dejarán de sorprendernos.

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