Kawasaki ZZR 1400 vs Suzuki GSX-R 1300 Hayabusa. Enfrentamos las motos de producción más rápidas
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Kawasaki ZZR 1400 vs Suzuki GSX-R 1300 Hayabusa. Enfrentamos las motos de producción más rápidas

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La ciencia ha hablado mucho de esta dimensión; ahora sabemos que pasar a ella no es una quimera, es una realidad, y aunque parezca mentira, es tan sencillo como conducir o una Suzuki Hayabusa o una Kawasaki ZZR 1400. Os aseguro que vivir en esta dimensión es una experiencia insólita al alcance de todos.

Jordi Mondelo fue el valeroso y voluntarioso explorador que quiso acompañarme en esta aventura supersónica hacia el más allá. En un punto de encuentro determinado no muy lejano de nuestro origen, fijamos una cita horaria. Mi moto inicial fue la Suzuki Hayabusa, una vieja conocida con mucha cirugía estética, pero que sigue dando tanta guerra como siempre.

Retumbar
Prender un motor del calibre de 1.340 cc, 14,5 kgm de par máximo y 187 CV verificados en nuestro banco es una sensación única. Emite un rumor grave, hipnótico y poderoso. La posición antes de arrancar es cómoda, con los pies totalmente en el suelo, semimanillares cerrados, bien acoplado. Respetando el calibre, viajo hacia mi objetivo tranquilo, con las riendas tensas sobre el proyectil; viajo cómodo con marchas largas, soy ligero, único y superior al tráfico de mi alrededor. Esta sensación de poder eleva mi ego. Llego al lugar de encuentro tranquilo, pero impaciente para ver por vez primera a mi rival.

Pocos minutos después, mientras observo mi obús, cuya primera versión nació a finales del siglo pasado, destellos deslumbran mis pupilas y ondas sonoras excitan mis tímpanos.

La ZZR 1400 aparece resplandeciente. Saludo a mi compañero, e inmediatamente le pregunto sobre su crucero espacial y su viaje hasta aquí. Comenta con pasión su corta experiencia que pasa por conceptos como sobrada potencia, aceleración intensa y percepción errónea de la velocidad.

También le interrogo para que me dé datos generales; responde: 1.441 cc, 16,2 kgm de par y 207 CV comprobados en estático. ¡¿Cómo?! Inmediatamente le quito la moto de las manos. Ya es hora de sensaciones fuertes.

Antes de arrancar toda esa verde envergadura, percibo una posición dentro del volumen muy distinta a la de la Hayabusa. Los semimanillares están más abiertos, más altos, y el carenado más lejano y envolvente. Sorprendentemente sus movimientos iniciales son inmensamente más ligeros que en la Hayabusa.

Prendo el motor de nuevo y el ronquido es más tenue que el de su rival. Sorprende, ya que su cilindrada es mayor. Poseo ABS, control de tracción y dos distintas entregas de potencia. Eso me tranquiliza. El asfalto que nos precede está en buenas condiciones, por tanto, ¿para qué mermar la potencia?, la coloco en su modo Full Power.

Corazón tranquilo
Miro a mi colega que ya está preparado, gesticulo con la cabeza e iniciamos la marcha. Estoy esperando el momento de abrir el gas a tope con impaciencia, pero de momento prefiero adaptarme a sus desconocidos efectos y aguardar hasta más adelante. Percibo una facilidad de conducción superior a la de la Hayabusa; no parece en absoluto que conduzca un proyectil de 250 kg. Sí es verdad que con su envergadura no hay que despistarse cuando giramos, aunque su maniobra sea fácil. Hay que girar con decisión y sin miedo a que la inercia nos venza, la moto gira, pero ni se os ocurra acariciar el gas. Muy poco gas con esta moto son muchos metros al instante. Dejad que se encare de nuevo. Al ser tan baja, no da miedo en sus cambios de trayectoria, que son sorprendentemente rápidos y estables.

Los potentes frenos, junto con su tacto, permiten llevar la rueda delantera hacia el vértice de giro con precisión, y resignando el motor a no pasar de las 2000 y 4000 rpm, avanzo ligero y desestresado. Mirando por el retrovisor veo pegado a mi rueda a Mondelo con la Hayabusa. Nuestro ritmo es ligerito, ligerito, pero sin estridencias. Observándolo de reojo le veo sufrir un poco tanto al entrar como al salir de las curvas, meneando el frontal. Continuamos unos cuantos giros más y kilómetros de trazado variado disfrutando de los poderosos bajos del motor combinados con la confianza de su rumbo.

Paramos para intercambiar monturas. Pregunto de nuevo a mi colega, “¿qué te pasa con el frontal?”. “Al frenar con intensidad serpentea y al acelerar cabecea, esto provoca que tenga que sujetarme con fuerza, que no me relaje, y he de retardar la abertura del gas”. Si vas a tu propio ritmo, no hay problemas, pero si quieres ir al de la rival, la moto avisa de que se siente incómoda. En cuanto a deceleración, este motor retiene mucho más que el de la Kawasaki. El acelerador de la ZZR, cuando lo dejas libre, trabaja con más suavidad dejando más suelto el motor y, en consecuencia, facilita las desaceleraciones y frenadas. Además, se debe tener en mente el no dejar libre el embrague demasiado pronto en reducciones, mientras que con la ZZR disfrutamos de un moderno embrague antirrebote.

Le replico: “¡Qué raro¡, en el tramo inicial hacia el punto de encuentro no he notado esa sensación”. Ante la duda, la más tetuda, y me subo de nuevo a la Hayabusa para comprobarlo. Continuamos el recorrido e intento buscar el mismo ritmo que hemos llevado hasta ahora. Esta vez tengo a Mondelo frente a mí e intento seguirlo. Lo veo trazando limpio, constante e inamovible. Mientras, intentando no perder su línea, tengo más trabajo de lo normal. Se me acumula la tarea al frenar y al acelerar para ir al ritmo de la otra moto, tal como dijo. Me cuesta mantenerlo sin que la moto se mueva más que la rival. Es muy estable en el paso por curva, pero antes y después de ellas hay que estar concentrado. ¿Cómo puede ser que haya tanta diferencia entre ambos trenes delanteros? Quizás es por su geometría de dirección más abierta, ya que la distancia entre ejes es muy similar en ambas (23º y 93 mm en la moto verde, por 24,2º y 98 mm en la Hayabusa). Las presiones y estado de los neumáticos son los correctos, así que barajo hipótesis: ¿alguien ha meneado las suspensiones? Todo parece en su sitio. Quizá sea sólo fruto de los años transcurridos entre cada uno de los diseños. Sea cual sea la causa, la realidad es la que tenemos.

Decepcionado en ese sentido, intento recuperar el honor de la Hayabusa proponiendo a Mondelo que ya es la hora de comparar sus aceleraciones y potencia. Quizás en ese sentido las diferencias no sean tan evidentes.

Desorbitante
Nos dirigimos a un lugar secreto y deshabitado, lejos de todo lo real. En ese lugar hay una recta lo suficientemente larga donde poder llevar a cabo las aceleraciones necesarias para ver de qué son capaces estas dos motos. Ya hemos descubierto su comodidad y cómo marcan los trazados. Ha llegado el momento de la verdad, el momento de superar todos los límites. En este lugar no me interesa la velocidad punta, eso ya es sabido por todos, sino cómo se llega a ella. Ése es el quid de la cuestión.

La sensación individual compartida por los dos es que la Suzuki parece acelerar con más energía que la Kawasaki.

Propongo: ponemos las motos en paralelo, arrancamos suavemente, engranamos marchas hasta tercera y mantenemos la velocidad a 60 km/h. A la señal, gas a fondo hasta el final. Yo estoy sobre la ZZR y Mondelo en la Hayabusa. Chasqueo los dedos de la mano derecha y pocas décimas después la muñeca cae hacia casi el disloque. No permanecemos ni medio segundo juntos. La ZZR deja atrás a la Hayabusa claramente. Dada la gran diferencia, decidimos probarlo de nuevo para que no haya dudas. ¿Igual no nos hemos coordinado bien? Lo intentamos de nuevo y sucede lo mismo. El caso es que la sensación sobre la ZZR engaña. El motor parece que vaya a distinto ritmo que el espacio/ tiempo, aporta menos sensaciones que lo que cunde. Y desde la perspectiva de la Hayabusa, la sensación, aunque avance algo menos que su rival, es de que el motor empuja más fuerte, aporta sensaciones de deportiva pura.

De la realidad a la duda
En una maniobra como ésta es cuando pasamos de lo experimentado a lo inexplorado. ¿Cómo puede ser que de un instante a otro estemos en un lugar desconocido? Pasamos de la realidad verificable a la dimensión desconocida, donde nada es lo que parece. Llegamos a velocidades de vértigo sin apenas esfuerzo. Todo fluye diferente, el mundo se detiene mientras que nosotros flotamos sin apenas casi ruido y viento. Sólo hay que engranar primera y abrir el gas, acoplarse a las formas de la moto y mirar concentrado hacia delante; en segunda velocidad ya estamos en otro mundo; el resto de las cosas están quietas, al menos es lo que parece, y dudo que los demás adviertan qué ha pasado. ¿Una mancha blanca difuminada o un destello verde fugaz? Éstas son nuestras protagonistas para el resto de los mortales.

Cabe aclarar que este comparativo es algo desigual. Sí es verdad que son similares estandartes de alta cilindrada, potencia y diseño de marca para marcar su hegemonía, pero a favor de la Hayabusa, ya que ha quedado en clara inferioridad, hay que decir que se trata de un diseño muy veterano: 1999 fue el de la aparición de este modelo y que hasta ahora sólo ha sufrido pequeños cambios como mapas de potencia o aerodinámica. Tiene mérito, pues, después de tantos años, estar entre nosotros mostrando un estilo que aún perdura. Ha tomado el relevo sin dejar atrás este recuerdo la ZZR 1400. Además de ser un modelo más reciente y con mayores dosis de tecnología, ha sido rediseñada para que sea más aceptable y funcional que su rival, y que su propia antecesora.

En cualquier caso, queda claro que tener alguno de estos dos misiles de largo alcance permite aprovechar sus bajos, alardear de potencia y envergadura, circular con holgura y, si cabe, dirigirse hacia un lugar secreto para encontrase de repente… en la dimensión desconocida.

Kawasaki ZZR
Solo +
Motor infinito
Estabilidad
Finura del motor
Electrónica: niveles de potencia, ABS, control de tracción…
Solo –
Volumen general
Peso en parado

Cómo va en…
CIUDAD

Pese a su gran volumen y envergadura, es maniobrable y gira con facilidad en parado. Se toca bien con los dos pies en el suelo. La finura del motor ayuda, ya que su inyección logra una respuesta suave a la vez que enérgica. Parece un scooter de gran cilindrada.
CARRETERA
La estabilidad y aplomo son sus virtudes. Al ser muy larga, hay que entrar con decisión, pero pese a ello es bastante manejable y gira con bastante rapidez. El motor permite jugar con dos marchas, simplificando la conducción. La precisión del motor es excelente.
AUTOPISTA
Al igual que la Hayabusa, éste sería su lugar predilecto si no existieran límites legales. Sería la más rápida del mundo y la más estable. Su recuperación permite pasar de 60 km/h a infinito en pocos segundos. Su confort y aerodinámica posibilitan ir muy rápido sin apenas esfuerzo

Suzuki Hayabusa
Solo +

Estabilidad en curva
Potencia y par motor
Dosificabilidad del motor
Solo –
Estilo veterano
Instrumentación
Chasis superado

Cómo va en…
CIUDAD

Es una moto difícil de mover en parado, aunque sí es baja de asiento y se pueden apoyar bien los dos pies en el suelo. En marcha es poco maniobrable entre calles. Lo mejor es el increíble par motor, que permite que parezca una moto automática, simplificando el cambio de marchas.
CARRETERA
La estabilidad y aplomo en el paso por curva son admirables, aunque la llegada y salida de ellas sea un tanto movida. Tiene una posición de conducción muy deportiva, y su excelente par motor convierte la conducción tranquila en rápida.
AUTOPISTA
Es su medio. Si los límites legales desapareciesen, una moto de tal calado dominaría todas sus acciones. Es estable, recupera mucho y permite viajar en sexta sin bajar de 80 km/h. Su protección, ergonomía y aerodinámica permiten realizar muchos kilómetros a gran promedio

Comparativo publicado en el Solo Moto actual 1895
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