Kawasaki ZZR 1400: La moto de serie más rápida y potente del mundo
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Kawasaki ZZR 1400: La moto de serie más rápida y potente del mundo

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La Kawasaki ZZR 1400 es de aquellas motos que generan en redacción esas tertulias y debates que tanto me gustan, más cuando llegan a suscitar la presencia de los grandes capos, como son Jaime Alguersuari y los directores Manuel Pecino y José Codina. Y el debate llegó a su punto culminante cuando regresé del banco de potencia y comuniqué a los presentes que habíamos registrado nada menos que 215 CV en estático… lo que debería significar unos 225 CV aproximadamente con el Ram Air aspirando aire a 300 km/h. ¡Auuuuuu…!

El capo máximo, Alguersuari, aventuraba que cuando los arqueólogos realicen excavaciones y descubran los restos de una ZZR 1400 en un garaje bajo metros de tierra, dentro de unos siglos, dirán: “¡Qué bestias eran en el siglo XXI! ¡Hacían motos de más de 200 CV y de 315 km/h!”. El dire Pecino sostenía que la moto es pasión, que los moteros somos unos seres pasionales y que las motos que nos ponen de verdad son éstas, y no las prácticas y razonables polivalentes… Como les sucede a los cocheros, que lo que de verdad les pone es un Ferrari o un Lamborghini, aunque luego se compren un monovolumen.

Desde luego, a ambos no les falta razón, porque poner en la calle una moto como esta inmensa –en todos los aspectos- Kawasaki parece ir contra natura: los límites y controles de velocidad son cada vez más severos y la profunda crisis económica parece llevar a crear motos prácticas y asequibles, y no misiles de dos ruedas como esta ZZR… Pero, chico, ¡qué quieres que te diga!… A mí, la ZZR 1400 me pone un montón, y lo que he disfrutado estos días a sus lomos, así como durante su presentación en el anillo de velocidad de Nardó (Italia), a casi 320 km/h reales, no me lo quita nadie…

Brutalidad… controlada
Las cifras que genera la ZZR 1400 son de aquellas que se te graban en la cabeza y no te dejan ver nada más, algo así como los árboles que no te dejan ver el bosque. Es queee… ¡vaya cifras!: 317 km/h -y porque está limitada, cortando el encendido-, 215 CV y 16,5 kgm de par… Nunca se ha visto nada igual, y esta moto podría ser lo que los americanos denominan una widowmaker (‘fabricante de viudas’), si no fuera porque en realidad la nueva Kawasaki es una moto muy segura, aunque esto pueda parecer una contradicción. Los técnicos de Akashi no han querido que su poderosísima moto fuera tan peligrosa como un tigre herido y la han dotado de toda la electrónica existente hoy en día, que no es poca, y dispone de control de tracción KRTC, selector de modos de potencia, ABS de serie y corte de encendido; eso sí, más allá de los 300 km/h, porque si no, a saber…

Además, y a diferencia de otras motos similares, la ZZR 1400 no sirve tan sólo para sentirse orgulloso de tener la moto de serie más potente y veloz de la historia -que ya sería un buen motivo…-, sino que permite tanto viajar a dúo, con una notable comodidad, como disfrutar de unas tandas en circuito tranquilamente -lo de tranquilamente es un decir….

En ciudad es casi irresistible la tentación de doblegar a quien sea a la salida de un semáforo, aunque haya que cortar gas a los pocos instantes, pero sin duda lo mejor que se puede hacer con esta Kawa es salir a carretera para poder usar todo su potencial… o gran parte de él, por lo menos.

Estos días he realizado unos 400 km con la ZZR y he disfrutado con cada uno de ellos. De hecho, le comenté a Juan Pablo -nuestro fotógrafo- que prefería que fuéramos lejos para la sesión de fotos, tanto para encontrar buenas y solitarias carreteras como para poder hacer kilómetros sobre la Kawasaki. Me apetecía mucho probar la bestia verde en autopista y carretera, ya que su presentación internacional se realizó exclusivamente en las instalaciones del circuito de Nardó.

Por Dios… ¡qué vicio!
En autopista rinde como esperaba; o sea, muy bien. El carenado protege bien aunque no se vaya muy agachado y la moto tiene un aplomo absoluto. Además, es cómoda: los semimanillares no están situados tan bajos como en una RR, ni las estriberas tan altas; el asiento es muy confortable y amplio, pensado para dos ocupantes, y a 120 km/h la ZZR va fumándose un puro, con el motor girando a sólo 4.000 rpm. El indicador de consumo instantáneo dice que a esta velocidad sólo gasta unos 5,5 l/100 km… Con ella al fin del mundo, pues.

Aprovecho la tranquilidad de la autopista para investigar el ordenador de a bordo. Veamos: consumo instantáneo y medio, autonomía restante, temperatura ambiente, voltímetro… Luego pruebo los dos modos de potencia: en el Low sigue teniendo mucha castaña, pero prefiero el Full, ya puestos. El KRTC (control de tracción) me parece casi imprescindible en esta moto, ya no por la gran potencia, sino por el exuberante par, aunque la entrega es muy lineal, absolutamente de libro. Para matar el aburrimiento, al salir de los peajes acelero a fondo en 1ª y 2ª. La verdad es que en 1ª no hay tiempo para apreciar mucha cosa, se corta el encendido antes de que te des cuenta, pero en 2ª… ¡uuuffffff!… y en 3ª… Luego hay que cortar y frenar, que ya estamos corriendo mucho, demasiado… ¡y aún quedan tres marchas más!

Le coges vicio a poner la 6ª, dejar caer el motor de vueltas, acelerar a fondo y sentir cómo el motor de 1.440 cc empuja con la fuerza con la que otros lo hacen en 3ª o 4ª. Acaba por ser adictivo… Lo haces una y otra vez: dejas caer de vueltas el motor, abres gas de golpe… y vuelta a empezar.

Inmerso en todo esto y casi sin darme cuenta llegamos a la salida de Reus y seguimos por carretera para buscar las bellas, tranquilas y bien asfaltadas carreteras de la comarca vinícola de El Priorat. Curvas y curvas sin apenas tráfico y con buen agarre. Así llegamos hasta el precioso pueblo de Siurana, situado en lo alto de un risco, antiguo enclave musulmán y hoy paraíso de escaladores.

La ZZR es muy segura, pero siempre que se tenga la cabeza bien amueblada. Corre mucho y pesa bastante; esto no es una ZX-10R, juega a otra guerra. Aun así, sorprende la facilidad con la que se inclina y entra en las curvas -ya nos gustó en este aspecto cuando la probamos en Nardó-, aunque luego, por su distancia entre ejes, quiere salir más abierta que la Ninja, obviamente. Todo es habituarse a trazar de manera diferente y tener presentes las inercias de una moto de 270 kg, aunque éstos estén muy bien situados.

El virado tramo que sube al puerto de Alforja lo conozco bien y lo hago a un ritmo rápido. Las suspensiones trabajan bien en carretera, y aunque algo blandas –pensadas para todo uso-, transmiten bien la potencia al suelo. El control de tracción me invita a abrir gas sin contemplaciones con la moto inclinada, y se nota perfectamente cómo corta la potencia al empezar a deslizar la rueda trasera. Con todo eso, pruebo a realizar gran parte del tramo usando solamente la 4ª, sin problemas, se puede hacer un puerto de montaña en versión monomarcha.

Me animo y desconecto el KRTC, pero ahora uso el gas con mucho más tino… La verdad es que no me atrevo a abrir gas de golpe en 2ª con la moto inclinada, hay mucha chicha preparada, y lo hago en 3ª… Es igual: ¡derrapada al canto! El motor es tan progresivo, que hasta es fácil y divertido hacerlo. Es cuestión de acelerar -sin pasarse- y aguantar un poco el gas, sin cortar de golpe… ¡Por Dios!, ¡qué divertido!, aunque prefiero no colgarme excesivamente y conecto de nuevo el KRTC; de todos modos, el puerto ya casi se había terminado…

Otro elemento que hay que tener en cuenta son los frenos: discos lobulados de 320 mm, pinzas radiales de 4 pistones y ABS de serie, que permite frenar tarde sin alargar la frenada; aunque con las inercias de este aparato tampoco es que sobre potencia de frenada.

Empieza a llover un poco, hora de volver. Vaya, se acabó la fiesta…

A mí me gusta
Mientras vuelvo a ritmo legal por la AP-7 voy pensando en que me gusta mucho la ZZR 1400, que me encanta su increíble y seguramente irrepetible motor de 215 CV y rebosante par, que me excita abrir el gas en cualquier marcha y notar que me empujan el trasero con fuerza. Me gusta abrir gas a fondo en alguna de las marchas intermedias y que parezca que se pare el mundo… Disfruto con ella en curvas, a pesar de su considerable volumen; también me gusta saber que puedo abrir gas con la tranquilidad de que no voy a salir por orejas, y de que si hay que frenar sobre mojado, grava o en plena y deslizante rotonda, el ABS evitará que la Kawasaki y yo nos vayamos al suelo. También valoro su posición nada crítica, su envolvente carenado y su cómodo asiento. Y desde luego, el hecho de saber que llevo la moto más rápida y potente de serie jamás fabricada me hace sentir especial, aunque no quede bien decir eso hoy en día, ¿no?

Intento alargar el hecho inexorable de que deberé devolverla pero no quiero…

Solo +
Facilidad de conducción
Seguridad
Confort a dúo
Equipamiento y acabados
La más rápida, potente, única…
Solo –
Peso y tamaño
Ruido al introducir 1ª
Demasiados radares…

Cómo va en…
Ciudad
Se llega bien al suelo con los dos pies y el motor es muy elástico, perfecto para circular en ciudad. Los retrovisores son demasiado anchos para moverse entre coches.
Carretera
Sorprenderá a más de uno por sus buenas maneras en carretera, a pesar de su tamaño. El motor permite circular en una sola marcha si queremos.
Autopista
Es muy cómoda, incluso para el pasajero, y el carenado protege bien. Se pueden hacer largos viajes con un consumo moderado, entre 5,5 y 6 l/100 km. – Motor superlativo

 

Prueba publicada en la revista SoloMoto número 1870

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