Kawasaki Z800 vs. Yamaha FZ8N: Potencia y estilo, sin aditivos
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Kawasaki Z800 vs. Yamaha FZ8N: Potencia y estilo, sin aditivos

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La explosión de novedades en la cilindrada de 800 cc no hace sino augurar que este cubicaje no es una moda, sino que ha llegado para quedarse. Es el punto de encuentro entre las naked de seiscientos y de un litro de cilindrada y el relevo natural de las setecientos cincuenta, prácticamente olvidadas. Y, en breve, quizás signifique la desaparición de las grandes naked de 1.000 cc…

Facilidad de conducción, manejabilidad de 600, potencia en su justa medida con grandes cantidades de par, precio ajustado y mantenimiento contenido animan a que el segmento de esta cilindrada siga creciendo. Los fabricantes han encontrado el huevo de Colón…

Hoy enfrentamos la primera tetracilíndrica nipona que estrenó la cilindrada de los 800 cc, la FZ8 en 2010, contra la última japonesa que estrena este cubicaje, la Z800, este mismo año 2013. A pesar de distanciarse tres años, son dos motos similares en concepto, sin gadgets electrónicos, con motores de cuatro cilindros y esencia de pura naked, sin aditivos.

Como motos polivalentes que son, por ciudad se mueven como pez en el agua y permiten callejear sin problemas con solvencia, aunque a la Yamaha su mejor manejabilidad, menor peso y posición de conducción más erguida la favorecen en este ámbito. Con esto no queremos decir que la Z800 no se maneje bien en ciudad, pero requiere mayor esfuerzo físico. A cambio, en ésta podrás disfrutar de un motor mucho más lleno, elástico y de tacto algo menos áspero que el de la Yamaha.

Los frenos cumplen a la perfección en ciudad, aunque recomendamos equipar en la FZ8N, como nuestra Z800 de pruebas, el ABS opcional, para evitar caídas en caso de frenada de emergencia.

A disfrutar
Desplazarse por autovía con ellas resulta un trámite sin demasiados alicientes: están plagadas de radares, camiones humeantes, coches dispuestos a cambiar de carril justo cuando pasas a su lado y cualquier exceso de fogosidad se paga… y nunca mejor dicho. En este contexto y a velocidades legales, alrededor de las 5.500 rpm, ambas se comportan de forma impecable y ofrecen una estabilidad imperturbable, aunque nuevamente podemos leer los dos planteamientos realizados por Kawasaki y Yamaha. La Z800 ofrece una lectura precisa del asfalto, una respuesta de motor muy llena que permite casi olvidarse del cambio de marchas y un sonido que nos hará hervir la sangre. En la Yamaha tendremos que jugar más con el cambio, por ejemplo en los adelantamientos, ya que su motor no está tan lleno en la zona media. La frenada de ambas es excelente, aunque el tacto de la FZ denota la potencia adicional de sus pinzas monoblock respecto a las de la Kawasaki.

El motor de la Z800 se nota siempre más lleno en medios, aunque el de la FZ8 dispone de una estirada arriba más excitante

Aunque la posición de conducción es confortable, algo más en la FZ8, la escasa protección aerodinámica del piloto limitará el radio de acción de nuestras dos protagonistas. El pasajero, ocasional, nos tendrá que tener gran estima, pues estará totalmente expuesto a los elementos.

Introducirse en territorio revirado con una de estas motos es sinónimo de diversión asegurada. Cuantas más curvas, mejor. Su posición de conducción, cómoda pero adecuada para mover el cuerpo y mantener el balance de pesos, sus propulsores potentes y sus chasis, suspensiones y frenos, que no desfallecen, son la mejor garantía de obtener un nivel de eficacia y diversión sin parangón.

De nuevo nos encontramos con diferencias de planteamiento. La Kawasaki saca a relucir su ADN Z, y a pesar de su mayor peso y las inercias que éste genera, esto no afecta a su comportamiento dinámico. Las suspensiones permiten sentir con precisión la rueda delantera como si de una superdeportiva se tratase. Ello, combinado con una posición de conducción que favorece cargar peso delante y una geometría que hace que la moto gire de una forma sorprendente, provoca que salga el hombre lobo que llevas dentro. Si eres un conductor con experiencia, empezarás a dibujar trazadas, buscar el vértice de la curva y querer aprovechar todo el asfalto (dentro de tu carril), siempre respetando las reglas del juego y el sentido común. A ello contribuyen también los fantásticos neumáticos Michelin Power Pure que equipaba esta unidad, de perfil bastante triangular y que agilizaban las transiciones vertical-inclinado. El motor de la Z800 responde con contundencia desde abajo de forma muy lineal, casi eléctrica, y te va a permitir ir a buscar la siguiente curva en un estado de catarsis de los sentidos. En ningún momento te intimida ni te sentirás desbordado por él, como sí puede ocurrir con un 1.000, pero a la vez te hará sentir ese hormigueo especial que sólo un motor de alta cilindrada es capaz de conseguir. En la FZ8 N tendremos que hacer mayor uso del cambio, de tacto más seco que el de la Kawasaki, y disfrutar de su estirada en la zona alta para poder seguir el ritmo de la Z. Asimismo, en la Yamaha percibiremos que las suspensiones tienen un tarado algo más suave, para facilitar la conducción y una mayor improvisación, además de proporcionar mayor confort al piloto.

Algo parecido ocurre con los neumáticos de la FZ. Los Bridgestone BT-021 que equipaba no presentaron problema alguno de agarre, pero su comportamiento era más progresivo que el de los Michelin y sacrificaban algo de comportamiento deportivo a cambio de un poco más de comodidad, y probablemente de duración. De todas formas, los dos fabricantes han tenido en cuenta a sus clientes más deportivos y los estribos se encuentran a suficiente altura para no tener problema de distancia libre al suelo, incluso yendo al ritmo francamente alegre que permiten los neumáticos que equipan. Incluso a ese ritmo, los frenos aguantaron sin desfallecer en ambos casos, aunque se agradecen las pinzas monoblock de la Yamaha, que proporcionan mayor tacto y mordiente, así como su disco trasero de mayor tamaño. Aunque ninguna equipa bomba radial, dado el uso al que están enfocadas, esto no supone ningún problema.

Ninguna de las dos equipa gadgets electrónicos como ride by wire, control de tracción, selector de potencia o ajustes eléctricos de suspensiones

Un recorrido por autopista supuso el punto final a un día redondo en buena compañía, disfrutando de dos motos que cumplen a la perfección con su cometido y que nos escenifican dos propuestas distintas para un mismo concepto. Como ocurría en el tramo de autovía, ambas se desplazaron intachablemente, y de no ser por la fatiga que causa la exposición al viento, se podrían realizar etapas realmente largas con ellas. A velocidades legales, el motor se mantiene girando en un cómodo régimen alrededor de las 6.000-7.000 rpm y el consumo orientativo ronda los 6 litros, por lo que la autonomía estimada estará por encima de los 250 km. Ambas disponen de un depósito de 17 litros.

Todo a su justo precio
Aquellos que se planteen la compra de una moto que cubra sus necesidades diarias de desplazamiento sin problemas y que además les permita realizar escapadas o viajes disfrutando del placer de ir en moto, encontrarán en la Z800 y FZ8 N dos grandes candidatas. Ambas son motos sin complicaciones, muy en sintonía con los tiempos que estamos viviendo. La FZ8 N es una fácil, compacta, manejable y ligera, mejorada con pequeños cambios que sus usuarios agradecerán. La Kawasaki, de tamaño algo mayor, dispone de un motor más expresivo y un comportamiento dinámico que hará las delicias de los conductores más experimentados.

Cualquiera de las dos te permitirá disfrutar a tope en cualquier medio, sin complicaciones, sin aditivos, como las naked de antes, pero con materiales y diseño del siglo XXI.

KAWASAKI Z800
SOLO +
“Su polivalencia, su diseño, el gran comportamiento dinámico y la elasticidad de su motor tetracilíndrico la convierten en una moto excitante en cualquier terreno, buena para casi todo”.
SOLO –
“A mejorar la protección aerodinámica, el cuentarrevoluciones digital, que es de difícil lectura, y el peso, que aún es demasiado elevado”.

YAMAHA FZ8N
SOLO +
“Al igual que su rival, su polivalencia es lo que más te llama la atención. Su elevada manejabilidad y el tacto y potencia de la frenada también son de lo mejor. Las suspensiones son realmente suaves”.
SOLO –
“Como puntos a mejorar, destacar el precio, algo elevado, la falta de elasticidad de su motor, el pasajero no tiene asas y el ajuste del hidráulico de la horquilla es de difícil acceso”.

TEXTO: L.Font

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