Kawasaki Z1000SX: Fiel a sus principios
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Kawasaki Z1000SX: Fiel a sus principios

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Aún no hacía ni dos semanas que el Intermot de Colonia había ce­rrado sus puertas y Kawasaki ya nos había invitado a probar una de sus novedades más importantes de la cita alemana, la Z1000SX. La sport-turismo por excelencia de Akashi se renueva con novedades en prácticamente todos los apartados, aunque es su nueva y avanzada elec­trónica la que marcará un antes y un después de este polifacético modelo.

Aprovechando la ocasión y con la intención de demostrarnos de lo que es capaz, los responsables de la marca verde nos convocaron en la costa azul francesa para más tarde desplazarnos a los Alpes marítimos, dos loca­lizaciones muy turísticas e ideales por los diferentes ambientes existentes para poner a prueba las distintas facetas que dan forma a su espectacular sport-turismo

Formas de viajar actualmente en motos hay muchas, opciones como las gran turismo y especialmente hoy en día las grandes maxitrail son solo algu­nas de las posibilidades a nuestro alcance, pero cuando se trata de realizar un turismo de altos vuelos y apostando fuerte por la deportividad, pocas alternativas hallaremos tan buenas y bien valoradas como la Z1000SX.

Puede que dentro de nuestras fronteras no tenga la repercusión que se merece, pero a nivel europeo es una de las más vendidas de su clase. Su estilo es muy purista y no engaña a nadie, desde siempre nos ha ofrecido precisamente eso, la posibilidad de disfrutar de una motocicleta con unas cualidades ruteras excelentes con una alta dosis de deportividad. Eso sí, en toda su historia jamás ha conseguido un producto con un equilibrio tan ajustado entre ambos conceptos como lo ha hecho con esta versión 2017.

En lo referente a su diseño, mantiene claramente el estilo de la familia; de hecho, han sido tan respetuosos en este sentido que hasta debemos acercamos y mirarla con detenimiento para apreciar los muchos cambios existentes. El trabajo sobre las fibras es excelente, ya que todo encaja perfectamente, las formas son aerodinámicas, bonitas y en marcha no se aprecian ni vibraciones, ni ruidos extraños.

Su diseño destila deportividad por los cuatro costados; como no podía ser de otro modo, el ADN Ninja está siempre presente para recordarnos su parentesco con otros modelos de la marca. Un buen ejemplo es su frontal, que recuerda muchísimo al de la ZX-10R por su espectacularidad e intimidante aspecto, sobre todo ahora, con el nuevo doble faro con ópticas full-led, gracias a las cuales se ha ganado no solo en prestaciones –prácticamente el doble que antes–, sino, también, en belleza.

Prácticamente toda la carrocería es nueva, la zaga se ha estrechado res­petando en la medida de lo posible el confort de marcha del acompañante, mientras que la parte frontal es más ancha y aerodinámicamente más eficaz. Esto se consigue con un carenado lateralmente más envolvente y una pan­talla de doble burbuja, regulable en tres alturas, que desvía con efectividad el aire que va directo al pecho y el casco, y, en menor medida, el que se dirige a brazos y manos.

Como ya hemos comentado, Kawasaki ha optado por una mayor versa­tilidad, al reforzar igualmente las facetas turística y deportiva. En el primer aspecto logra, como ya hemos comentado, una posición de conducción cómoda –aunque de talante deportivo, ya que el peso se carga ligeramen­te hacia la rueda delantera–, una mejor ergonomía gracias a los nuevos asientos, una protección aerodinámica más eficaz y un incremento en las prestaciones lumínicas gracias a los faros led. Pero también dispondremos de mayor información a través de un nuevo cuadro de instrumentos que ahora cuenta con indicador de marcha, ordenador de a bordo –con todo tipo de consumos– y el indicador de temperatura ambiente, entre otras muchas cosas.

Para una mayor facilidad y comodidad en el apartado de carga, también se le ha dotado con el sistema de anclaje de maletas que podemos ver, por ejemplo, en la familia Versys, lo que permitirá sujetar las mismas –siempre que sean originales de la marca– sin la necesidad de emplear herramientas ni accesorios extra. Por supuesto, la llave, que está codificada, será la misma para todas las cerraduras de la moto, incluidos el contacto, el depósito de gasolina y el asiento.

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Electrónica puntera
 

Lo mejor de la Z1000SX lo notaremos única y exclusivamente en marcha, ya que es precisamente a su grupa donde mejor se aprecia el perfecto equilibrio entre las facetas turística y deportiva. Por un lado es lo suficiente­mente cómoda y protege, y, por otro, su comportamiento dinámico recuerda en muchas ocasiones a la mismísima ZX10-R y su avanzadísima electróni­ca.

Esto se debe en gran parte a la excelente gestión que lleva a cabo el sistema KCMF (Kawasaki Cornering Management Function), que recibe, procesa y gestiona la información que le llega tanto de la nueva IMU (siglas en inglés de Unidad de Medida Inercial) desarrollada por Bosch como de los sistemas KTRC (control de tracción) y KIBS (antibloqueo de frenada), para garantizarnos una conducción extremadamente segura en los diferen­tes puntos que componen la trazada de una curva; frenada, contacto con el ápice y salida.

A su vez, dispondremos de dos modos de conducción y tres niveles de control de tracción, lo que nos permitirá acondicionar la respuesta de la Z1000SX a cualquier circunstancia y terreno, una capacidad de adapta­ción que también encontraremos en la parte ciclo. Es en ella precisamente donde tendremos a nuestra disposición un apartado de suspensión for­mado por una horquilla invertida con barras de 41 mm y un amortiguador trasero anclado horizontalmente mediante el sistema progresivo Back-Link, ambos multiajustables, que, en el caso de este último, permitirá variar más fácilmente su precarga de muelle mediante un pomo satélite situado en el costado derecho.

Aún mejor
 

En marcha es una moto demoledora, ya que su motor, que recibe los cambios necesarios para superar la Euro 4, no ha visto disminuidos ni su potencia (142 CV a 10. 000 rpm), ni su par (111 Nm a 7.300 rpm). Su respuesta en el modo F –Full power– sigue siendo brutal, dosifi­cable por el tacto de su acelerador, pero contundente en cuanto a la capacidad de aceleración y muy aprovechable por su empuje desde muy pocas vueltas.

El conjunto de cambio y embrague es suave y preciso; en los pocos tra­yectos urbanos que recorrimos su respuesta fue tan dulce que nos hace presagiar un comportamiento supercómodo en un uso continuado. De he­cho, en conjunto, tiene la sedosa respuesta de un tetracilíndrico, algo que se agradece si debemos enfrentarnos a largas jornadas de viaje o, por qué no, si deseamos disfrutar de un cómodo uso diario.

Para ser una moto con un porte imponente, sobre todo con las maletas montadas, no deja de sorprendernos su agilidad. El tren anterior es muy liviano, algo nervioso en ocasiones en conducción deportiva y sobre asfalto muy rizado. Eso sí, una sola insinuación basta para que ataque sin contem­placiones el vértice de las curvas o, a base de golpes de manillar, para que enlace, como si de puntillas fuese, los tramos más serpenteantes.

Las suspensiones tienen el punto justo entre rigidez y suavidad, aunque como ya sabéis, siempre podréis ajustarlas a vuestro gusto. Pese a ello, de serie la ayudan a moverse con soltura, absorbiendo bien los impactos en las zonas más bacheadas y leyendo sin fallos el asfalto en los tramos en mejores condiciones.

La frenada no cambia, pero su respuesta continúa siendo buenísima. Como de costumbre, no tenemos nada que objetar en potencia y tacto ni, por supuesto, en lo que a la baja intrusividad de su ABS se refiere. Y es que este, como ya hemos dicho, se encuentra bajo la tutela del nuevo sistema KCMF, que está siempre dispuesto a entrar en acción y controlar tanto el funcionamiento del ABS al frenar como el del sistema de control de tracción al acelerar, si fuera necesario.

La nueva Z1000SX ha sabido conservar la fórmula que tantos éxitos le ha aportado y mejorarla a base de diseño y ergonomía, con un importante avance en la electrónica.

Ya sabes, si eres de los que en sus tiempos libres gusta de recorrerse medio mundo y, aun así, también te gusta disfrutar puntualmente de una de­portividad prácticamente al nivel de una SBK, muy posiblemente Kawasaki tenga la moto que estás buscando.

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