Kawasaki Versys 1000, una brillante maxitrail heredada de Z1000
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Kawasaki Versys 1000, una brillante maxitrail heredada de Z1000

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La nueva Kawasaki Versys supone el regreso de la marca al sector de las grandes trail asfálticas, donde en los últimos años no estaba representada. Y pese a que estéticamente recuerda a su hermana menor de 650, lo cierto es que esta versión de 1.000 es más rompedora, y su funcionamiento ha sido una agradable sorpresa para el departamento de pruebas de esta casa.

Tras su presentación en Tenerife, Lluís Morales me habló muy bien de la Versys 1000, pero tengo que reconocer que después de probarla en mi terreno, las buenas impresiones de Lluís se han confirmado plenamente.

Lo cierto es que a los pocos kilómetros de rodar con la Versys me di cuenta de que es una moto especial, diferente y, ante todo, divertida y efectiva. ¿Qué puede marcar la diferencia entre la Versys 1000 y otras grandes trail de mercado? Pues yo diría que básicamente su concepto, que le otorga un carácter diferente, unas sensaciones de conducción extraordinarias y una personalidad que marcan la diferencia.

A falta de poder hacer un comparativo entre las grandes trail y poder profundizar, podemos asegurar que el comportamiento de la Versys es más equilibrado que el de la Multistrada y su motor bicilíndrico. Y si tomamos como referencia a la GS 1200 de BMW, que tiene con respecto a la Versys una gran ventaja, puesto que está preparada para una utilización en pistas -que la Versys no puede abordar-, hay que señalar que la Kawasaki es algo más potente y que su parte ciclo posiblemente sea más equilibrada. Del resto de las competidoras, las Guzzi están condicionadas por su propulsor, y en cuanto a las nuevas Crosstourer de Honda y Tiger Explorer 1200, tendremos que esperar a probarlas para conocer su comportamiento.

Pero… ¿es acaso esto un comparativo? Pues no: es la prueba individual de una moto cuya acertada combinación de un chasis de doble viga, motor tetracilíndrico en línea y manillar superancho me recuerda a un concepto de moto que tuvo mucho éxito en Francia en la década de los 90.

Diferente
En aquellos tiempos, en España disfrutábamos de una mayor libertad de la que tenemos ahora y todavía estábamos extasiados con las superdeportivas de grandes prestaciones y posición de conducción muy radical. Nuestros vecinos tenían más años de experiencia sobre las superdeportivas y comenzaron a experimentar un cambio de mentalidad debido a que su legislación limitó la potencia a 100 CV, lo cual llevó a los motards a manifestarse por las calles de París. Nada pudieron hacer para evitar aquella limitación, y a partir de entonces nació una corriente por la que comenzaron a sustituir los semimanillares de las Suzuki GSX-R, Yamaha Exup, Kawasaki Ninja o Honda Fireblade por unos más altos, que sólo resultaban más confortables. En muchos casos, esta transformación se acompañaba de algunos cambios en las suspensiones y modificaciones estéticas… pero ¿a qué viene todo esto?… Pues a que en cuanto me subí a la Versys y recorrí los primeros kilómetros me vinieron a la memoria aquellas modificaciones de nuestros vecinos, porque la Versys parece inspirada en aquellas motos que convivieron en las viñetas de Joe Bar con las inevitables café racer de los protagonistas del cómic.

La Versys es una acertada combinación del chasis de doble viga de la Z 1000/SX y el motor de la familia Z convenientemente dulcificado -es más, yo diría que acertadamente dulcificado-, con una estética trail algo discutible, un confort en orden de marcha extraordinario y una muy buena protección aerodinámica; en ella, el pasajero viajará como en una gran turismo. Y sinceramente, me parece que pocas motos del mercado reúnen esta larga serie de argumentos, a los que hay que añadir un control de tracción de tres niveles, sencillo pero efectivo, y dos modos de potencia: Full o Low Power; este último reduce su potencia un 25 % pero gana en suavidad.

Sorprendente
La primera impresión visual que causa la Versys es de que es grande, voluminosa y pesada. Tengo que confesar que el frontal no me acaba de convencer estéticamente, pero también debo decir que sobre el asiento la posición de conducción es muy confortable a pesar de que el manillar es muy ancho. Será que tengo los brazos largos. La amplitud de la proa otorga una gran protección aerodinámica y contrasta con la estrechez del punto de intersección entre el depósito de combustible y su gran y confortable asiento. El cuadro de instrumentos es de fácil lectura, pero echamos de menos el indicador de la velocidad engranada -que ya se ha impuesto en este tipo de motos- y más aún, pues lo del indicador es un mal menor, una guantera donde poder guardar la tarjeta de crédito, las llaves o pequeños objetos.

Por otra parte, los interruptores y mandos son accesibles y me gustó la simplicidad con que se actúa sobre los tres niveles de control de tracción -es parecido al de la GTR 1400- y los dos mapas, pues están agrupados en un mismo pulsador y bastará mantener el puño de gas cerrado para poder accionarlos en orden de marcha.

El tacto del embrague –cuya maneta no es regulable como en la Versys 650- y del cambio es exquisito, y en este sentido -¡me hago mayor!- me viene a la memoria lo mucho que han cambiado las Kawasaki. Precisamente en los años 90 tenían un cambio casi siempre duro (muy duro) y ruidoso, muy ruidoso. Pues de eso nada de nada, amigos. El de la Versys es una delicia, como también lo es el tacto de tetracilíndrico a bajas vueltas: suave y elástico.

En marchas intermedias tiene una brillante repuesta a partir de las 3.000 rpm y la subida de vueltas hasta las 7.000 rpm es un gustazo. Y no exagero. A medida que el sonido del voluminoso escape aumenta, un talante deportivo hace acto de presencia y hasta las 7.000 rpm descubrimos un motor musculoso y divertido.

Entre curvas, la posición de conducción con los brazos abiertos y el tacto de este tetracilíndrico de 122 CV de potencia son una acertada combinación y la electrónica hace bien su trabajo. Veamos. Dispone de tres niveles de control de tracción, y el 3 el más intrusivo. Soy de la opinión de que estos sistemas de control de tracción son útiles en situaciones extremas de poco grip, porque te pueden salvar el pellejo. Pero no soy partidario de que interfieran en la conducción de una moto de este estilo, en el que algunas, vamos a decirlo suavemente, ligeras derrapadas, pueden forman parte del juego. Pues en Kawasaki parece que piensan igual que yo, y únicamente en el nivel tres y con esfuerzo, la luz del cuadro de instrumentos que indica la entrada en acción del control de tracción llega a parpadear.

Os voy a confesar una cosa: tengo una pista de pruebas particular para este tipo de sistemas electrónicos. Se trata una superficie muy deslizante con curvas de 90° y rampas que suben y bajan que me conducen a la plaza nº 119 de mi parking de siete plantas. Un escenario perfecto para comprobar el nivel de intrusión de los controles de tracción de las motos que pruebo. Y os garantizo que para hacer entrar en acción el de la Versys me tuve que esforzar. En la misma situación con una moto sin control de tracción, la cruzada de la rueda de atrás hubiese sido espectacular. Tan espectacular como hago derrapar (a veces) mi tranquilísima Honda Transalp…

En definitiva: un control de tracción ha de servir para ganar seguridad, eso lo tengo muy claro, pero no debe privarte de ciertas sensaciones de conducción en carretera abierta.La diferencia de carácter entre un mapa y otro es notoria, pero no exagerada, y entre el nivel Full y Low hay una disminución del 25 % de potencia para una moto de 122 CV para 239 kg de peso en orden de marcha.

Entre curvas
En carreteras reviradas, la sensación de control que transmite la Versys es total y poco habitual para una moto con un chasis de este estilo y un motor tetracilíndrico.Pero su geometría de dirección (27° y 107 mm de avance, por los 24° de la Z 1000 SX) y su manillar, además de las suspensiones de largo recorrido, son una muy buena combinación. La horquilla Kayaba lee bien el terreno y aguanta la entrada en curva con el freno apretado con naturalidad. Además de que te permite improvisar y cometer errores sin sobresaltos. Esto es tan cierto como que los Pirelli Scorpion Trail que se montan originalmente son toda una garantía de grip y seguridad.

A la salida de las curvas aguanta muy bien el tipo, y sobre asfaltos bacheados o con poco grip el control de tracción -recuerda, nivel 3…- sólo entra en acción en situaciones límites. Los cambios de dirección los hace con una sorprendente naturalidad; es fácil y precisa y no es necesario exprimir su propulsor para disfrutar, sino que la Versys reclama una conducción suave y fluida que te garantiza una gran diversión y sensación de control. Se puede disfrutar de un motor musculoso y elástico entre las 2.000 y las 5.500 rpm, y si quieres sensaciones más fuertes, a partir de ese régimen hasta las 10.000 rpm tendrás la sensación de conducir una superbike… con manillar alto.

La frenada tiene buen tacto especialmente delante. Sin ser de las más potentes del mercado, me demostró que en carretera abierta no hacen falta -más bien no hacen ninguna falta- pinzas radiales de las que te hacen salir por orejas. El ABS sigue la misma filosofía poco agresiva del control de tracción, y en condiciones normales entra poco en acción.

Así que creo que la Versys es todo un acierto. Resulta curioso lo acertado de la combinación del chasis de la Z 1000 SX ligeramente modificado y reforzado con el motor de la Z 1000 convenientemente suavizado y unas suspensiones más largas (30 cm). En Kawasaki no han tenido que ir muy lejos para conseguir una big trail suave y polivalente, que además es una buena GT en la que el pasajero se encuentra casi como en el sofá de su casa.Una moto muy completa que ha escogido un nuevo rumbo para competir en un sector del mercado en el que todos los fabricantes están mostrando su filosofía. Frente a la nueva Crosstourer de Honda y la Tiger 1200 Explorer, esta Versys se inclina por un brillante tetracilíndrico.

Dicen que en la variedad está el gusto, y el comparativo entre las grandes trail se presenta muy atractivo.De momento nos quedamos con las buenas sensaciones de esta nueva Versys.

CÓMO VA EN…
CIUDAD: La suavidad del propulsor en marchas cortas es una buena aliada para moverse por ciudad. Los retrovisores sobresalen un poco y conviene poner un poco de atención. La pata de cabra es accesible pero no tiene caballete central y bajo el asiento sólo cabe un candado disco. Buen ángulo de giro.

CARRETERA: En carreteras de todo tipo se desenvuelve bien y sorprende tanto la elasticidad de su motor, que permite una conducción muy agradable, como el equilibrio, agilidad y precisión de la parte ciclo. Una moto que, además, es muy confortable y con la que ir deprisa sobre cualquier carretera revirada es un auténtico placer.

AUTOPISTA: Muy buena protección aerodinámica y sensación de confort para piloto y pasajero. Incluso las piernas tienen deflectores y la cúpula es regulable. Ligeras vibraciones sobre las 6.000 rpm, pero sin llegar a molestar. Falta una guantera, pero dispone de una parrilla y unas maletas Givi que convierten la Versys en una auténtica GT.

CUALIDADES
Motor exquisito
Parte ciclo equilibrada
Facilidad de conducción
Confort general
Trato al pasajero

A MEJORAR
Ausencia guantera
Sin indicador de velocidad engranada
Sin caballete central

Prueba publicada en la revista SoloMoto número 1860

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