Kawasaki Versys 1000: BByBB (Buena, Bonita y Bastante Barata)
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Kawasaki Versys 1000: BByBB (Buena, Bonita y Bastante Barata)

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 La Versys 1000 era una gran trail para los amantes de los viajes, aunque su peculiar estética y algunos otros detalles, como unos frenos algo justos, o unas maletas opcionales con unos soportes feos, por poner dos ejemplos, merecían una revisión. Su ajustado precio y buen hacer no consiguieron vencer los prejuicios, y es que la anterior Versys 1000 era más bien feílla, la verdad…

Todo esto ha cambiado con la nueva versión, que sigue la acertada estética de las Z1000 SX y las Ninja. Pero de paso se han retocado aquellos puntos que fueron criticados o, simplemente, que podrían mejorarse. Por ejemplo, en lo tocante a motor, la 2015 gana un par de CV respecto a la anterior, que logra ahora 120 CV a 9.000 rpm y el mismo par pero a algunas rpm menos (10,4 kgm a 7.500 vueltas), con embrague antirrebote.

Las suspensiones también se han revisado, y si la horquilla ha perdido el ajuste de extensión res­pecto a la Versys 2014, sí mantiene la precarga de muelle. El amortiguador trasero dispone de un muelle más duro, ya que el de la anterior Versys pecaba de blando. Otro punto criticado de la Ver­sys 2014 eran los frenos, algo justos de potencia y con un tacto mejorable. Pues bien, en la 2015 los discos delanteros pasan de 300 a 310 mm y las pastillas son de un nuevo compuesto que mejora el tacto, y se mantiene el ABS de serie.

Más cosas: por fin las maletas –opcionales– disponen de unos soportes integrados que no afean la silueta de la maxitrail cuando retiramos el equipaje, como sí sucedía antes. Además, son muy fáciles de montar y de extraer, y en ellas cabe un casco integral. Siguen siendo una opción, de acuerdo, pero seguramente pocas saldrán del concesionario sin ellas. También existe un gran top case de 47 l, para los aman­tes de los largos viajes. En cuanto a la vida a bordo, el asiento tiene el mismo diseño, pero es más mullido y 5 mm más bajo; el carenado bi­faro, aparte de ser mucho más agraciado, pro­tege más que el anterior, y la pantalla se puede mover aflojando un par de pomos, aunque esta fácil operación deberá hacerse en parado.

Otro buen detalle: la 2015 incluye un caba­llete central de serie, algo que los ruteros apre­ciarán sin duda, tanto para cargar-descargar la moto como para realizar tareas de mante­nimiento, tales como engrasar fácilmente la cadena. En cuanto a la electrónica –y dejando aparte el ABS–, la Versys 1000 sigue manteniendo el control de tracción KTRC de tres niveles y el selector de dos modos de potencia. El modo Full ofrece los 120 CV y el Low, un 75 % apro­ximadamente de la potencia total.

Viajar en pleno invierno
 

Tuvimos que probar la Versys 1000 precisa­mente la semana en que en toda España se registraron las nevadas más fuertes de este in­vierno, pero al mismo tiempo la oportunidad de realizar fotos con nieve era demasiado tentadora como para rechazarla. Así que, bien abrigados, nos dirigimos hacia Montserrat por el puerto del Bruc, con el termómetro de la Kawasaki indican­do una temperatura de 0ºC. Agradezco el buen equipamiento que llevo, ya que prácticamente no noto el frío excepto en las manos, a pesar de llevar unos buenos guantes. Echo en falta unos cubremanetas y unos puños térmicos, ambas cosas disponibles en opción.

He salido con la pantalla en la posición más baja y la verdad que si es la más adecuada para circular por ciudad o en conducción deportiva, en vías rápidas y en días de frío como este llega demasiado aire a la parte superior de los hom­bros y del casco. En una parada aprovecho para situar la pantalla en la posición más elevada y las cosas cambian notablemente. Parece mentira que cuatro dedos de altura sean tan decisivos. Llevo el modo de potencia en la posición F (Full), con todos los 120 CV disponibles, pero con el control de tracción KRTC en su nivel 3, ya que todavía hay mucha sal y algunas placas de hielo. Saber que dispongo de este sistema y de ABS me da una cierta tranquilidad.

La Versys es cómoda, con un asiento rediseña­do que acoge muy bien a dos ocupantes y con una posición de conducción muy relajada. Prác­ticamente no hay vibraciones y el tetracilíndrico de origen Z1000 tiene una respuesta muy lineal, sin baches, pero con una estirada notable en la zona alta. En el ordenador de a bordo indica una media de 6,5 l/100 km, lo que con el depósito de 21 l me permitiría una autonomía de unos 320 km, nada mal…

La unidad que nos han cedido monta las male­tas opcionales, que además de ser bonitas y de integrarse perfectamente con la moto tienen la misma capacidad, al no estar elevado el escape de la Versys. En marcha olvido que las llevo, ya que no afectan para nada a la estabilidad.

En uso urbano –y como sucede con todas las maxitrail–, la Kawasaki no es precisamente un scooter, aunque tiene un decente radio de giro. Su altura de asiento (840 mm) no es de las más elevadas del sector (la mayoría se mueven entre los 850 y 880 mm), pero es bastante ancho. Aun así, permite llegar al suelo con ambos pies, incluso con mi 1,69.

La Kawasaki no es una trail ligera ni peque­ña, pero es mucho más manejable de lo que su notable aspecto y peso en parado sugieren. La distribución de pesos es buena, el centro de gravedad está situado bajo, y eso hace que en marcha (y también gracias a su ancho manillar) se maneje con mayor soltura de lo que aparenta en parado. Las suspensiones se han regulado pensando más en el uso real que se le va a dar, es decir, sobre asfalto, y al estar algo más en­durecidas con respecto a la versión anterior, la estabilidad es mejor, así como el tacto.

Permite una conducción deportiva, ayudada por un mo­tor que se estira sin pereza. Los frenos tienen claramente mejor tacto que antes y algo más de potencia, lo que permite apurar más la frenada que antes. Aunque la carretera que sube desde el Bruc hasta Montserrat no estaba para muchas alegrías (la sal resbalaba mucho y pisamos al­gunas placas de hielo), la nueva Versys me dio buen rollo. Si bien la electrónica no inhibe de resbalar (afecta a los bloqueos por frena­da o por tracción, pero no a la pérdida de adherencia en sí), ofrece una importante dosis de tranquilidad en condiciones ex­tremas.

El tetra de la Kawa permite dejar caer el motor a muy pocas vueltas en marchas largas y recuperar muy bien, sin toses ni coceos, aunque si queremos divertirnos, hay que llevar el motor a su zona buena y bajar algunas marchas. Usando solamen­te la 2ª y la 3ª nos bastará para hacer un puerto de montaña a ritmo deportivo y de manera sorprendentemente rápida.

La nueva Versys 1000 tiene las cuali­dades necesarias para ser una excelente rutera: es cómoda, potente, fina, fiable, tiene un consumo reducido y está bien equipada de serie. Para completarla Kawasaki brinda multitud de accesorios, como las maletas y el top case, los cu­bremanetas, puños térmicos, etc., ele­mentos que satisfarán a los ruteros más exigentes. Y lo mejor es que esta buena moto tiene un precio final muy ajustado, bastante inferior a la media de maxitrail, y en cambio ofrece unas prestaciones y equipamiento superiores a las de su precio.

Sí, pesa bastante, pero no por ello deja de ser maniobrable y, aunque su asien­to no es ajustable en altura, tampoco es excesivamente alto. Una opción muy a tener en cuenta si lo tuyo es viajar.

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