ISDE Portugal: Éxito y fracaso
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ISDE Portugal: Éxito y fracaso

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A pesar de que les costara un poco liderar la categoría Júnior, el equipo español, formado por tres jóvenes brillantes, Víctor Guerrero, Oriol Mena y Lorenzo Santolino, y otra promesa de este deporte Mario Román, acabó finalmente imponiéndose, como era de prever. Ninguno de tres destacados júniors del Mundial de la especialidad pinchó como para pasarle el marrón a Román, que debutaba como integrante de la selección nacional júnior y que se defendió con honra cuando se le necesitó. Guerrero y Santolino lideraron el equipo cuando Mena, el líder natural del team, no pudo dar todo de sí por su lesión en el hombro, y a pesar de caerse y dañarse también Román, éste colaboró en buena manera a no perder muchos segundos sobre los franceses, que siempre estuvieron al acecho. Al final, sólo unos pocos segundos, 45 para ser exactos, bastaron para levantar el trofeo que, por quinta vez, conquista nuestro país (1998, 1999, 2000, 2007 y 2009).

Josep Alonso ya comentó en el momento de salir la lista de pilotos que participarían en los ISDE, que serían –palabras textuales- “los claros favoritos en Júnior”. Así, desestimando cualquier otra posibilidad, era evidente que la categoría grande no importaba para los intereses de la RFME, o al menos eso era lo que se podía deducir de sus palabras. Está claro que este año los júniors españoles han sido, en general, un gran equipo. Pero también lo es que las ansias por llenar las vitrinas de la federación con una copa ha hecho que no se pensara en ninguna otra posibilidad.

Sí, es cierto que ha habido alguna baja por lesión (Xavi Galindo), otra por desavenencias con el seleccionador y, principalmente, la más importante, la negativa de Iván Cervantes a participar en lo que se llama las olimpíadas del enduro. Pero no es menos cierto que otros pilotos campeones del mundo este mismo año como Johnny Aubert o Mika Ahola tampoco han acudido a esta 84ª edición de los ISDE y que por ello sus respectivos equipos nacionales no han tirado la toalla.

Quizás la apuesta por Júnior era la más segura, pero también la más peligrosa, ya que de surgir cualquier problema en alguno de los valores seguros (sólo hay que recordar que Mena tenía la clavícula tocada), podría haber supuesto un descalabro, algo como lo que ocurrió en el equipo sénior. A lo mejor es que el gran problema ha sido que sólo tenemos un par de
pilotos en Sénior. Y la verdad, de ser así, ello peor es que aún nos faltan uno o dos años para poder tener nivel tanto en una como en otra categoría… Pero bien, finalmente no hubo que improvisar un plan B y, por consiguiente, hay que felicitar como es debido a los campeones, que se ganaron el reconocimiento de todo el mundo. ¡Enhorabuena, Víctor, Oriol, Lorenzo y Mario!

Trofeo desastre
Otra cosa fue Sénior, la clase anteriormente llamada Trofeo. La selección que confeccionó la RFME este año dejaba claro que tiraba la toalla antes incluso de darse la salida de esta prestigiosa prueba por países, que este año congregaba a 24 naciones diferentes. Los pilotos, en esta ocasión, no tienen culpa del resultado final. Es más, mucho hicieron en correr y dar todo lo que saben para intentar no hacer un ridículo que, desgraciadamente, fue la sensación que le quedó a más de uno.

Cristóbal Guerrero fue el mejor de todos los nuestros, con grandes opciones de ganar hasta que, como también le ocurrió el año pasado en Grecia, se cayó. Aquí, afortunadamente, no se rompió nada y pudo continuar en carrera, aunque cedió un tiempo precioso que le pesó para mejorar su tercera posición fi nal en la categoría. Pero es que ni Barreda –que entró en el equipo en el último momento-, ni Jou, ni los júniors Ralló, Parés y Solá pudieron hacer mucho más. Además, los más experimentados Barreda y Jou acabaron palmando y lastrando a un equipo que acabó hundiéndose en la tabla hasta que no pudo bajar más: hasta el decimosexto puesto.

Cabe destacar, no obstante, el excelente papel de Marc Solà y Guillem Parés en E3, que acabaron en la 20 y 21 posición, respectivamente. Sin duda, un buen fogueo para estos jóvenes que deberían de estar la próxima temporada en el equipo júnior (sub-23).

Francia, campeona (otra vez)
El equipo francés levantó el preciado trofeo de los Seis Días Internacionales por segundo año consecutivo. Y cumplieron el guión previsto, puesto que, a pesar de la ausencia de su piloto número 1, Johnny Aubert –campeón del mundo en E2-, tenían un conjunto muy equilibrado que en todo momento copó las primeras posiciones de la scratch. Además, Christophe Nambotin fue el gran campeón de estos ISDE, tomando el relevo del que ha sido su gran rival durante toda la temporada WEC, nuestro Iván Cervantes.

Nambo se llevó la scratch, pero sus compañeros Méo, Thain, Gauthier, Bourgeois y Germain también dejaron claro, desde el primer momento, que son la potencia más fuerte en estos momentos del enduro mundial. Ni tan siquiera los problemas mecánicos que tuvo Julien Gauthier lastraron en demasía a la formación vecina. Bueno, sí, dieron un poco de aire al equipo italiano, que en ningún momento perdió la esperanza de dar la campanada. No en vano, los días cuarto y quinto recortaron la diferencia, aunque mínimamente, pero al final los cuatro minutos acumulados de los dos primeros días les valió a los franceses el triunfo final, por delante de los transalpinos.

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