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Informe Solo Moto: La hora de Asia

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Cada vez que voy a Indonesia me siento como en casa. Es increíble el trato que te da la gente allí, te reconocen igual o más que en Europa. Ojalá vuelvan a tener un circuito mundialista, me gustaría correr allí antes de retirarme. Tienen una pasión por MotoGP que no nos podemos imaginar en España. Malasia es otro país increíble, lo mismo que Tailandia. No me importa quedarme más días antes y después de las carreras”. Esto nos comentaba Jorge Lorenzo, bicampeón del mundo de MotoGP y un piloto que en los últimos años ha frecuentado países como Indonesia, Tailandia, Malasia o India, donde rodó con una R1 en el por entonces recién inaugurado circuito de Buddh, en el que este año se disputará una de las pruebas del Mundial de SBK, ya bajo gestión de Dorna.

“Semakin di depan”, o lo que es lo mismo, ‘Un paso por delante’, el logo que Yamaha luce desde hace unos años en sus motos oficiales, es el lema de su delegación en Indonesia: en el país del sudeste asiático, la casa japonesa produce más de dos millones de motocicletas al año, en la que es su mayor productora en el mundo. Un buen motivo para que tanto el campeón, Lorenzo, como Valentino Rossi visiten más de una vez al año la zona para actos promocionales.

“Satu hati” (‘Un corazón’) es la frase que se puede leer en la quilla de las RCV de fábrica de Dani Pedrosa y Marc Márquez; es el slogan de Astra Honda, empresa subsidiaria de Honda en Indonesia, donde la marca del ala dorada vende 3,3 millones de motos al año.

Cifras para ambas fábricas que ejemplifican a la perfección la importancia que este mercado tiene. En un Mundial tradicionalmente muy europeo lleva un tiempo percibiéndose el agotamiento económico del Viejo Continente, sobre todo en lo que se refiere a patrocinadores. Esto está empujando a buscar fórmulas que abran nuevos mercados. Si bien es verdad que Sudamérica está también considerada como una zona económicamente interesante –seguimos a vueltas con el GP de Argentina, que debería celebrarse en 2014, a la vez que lleva un tiempo hablándose del proyecto de regresar a Brasil, con la posibilidad de Brasilia como última propuesta–, es Asia el lugar en el que se va a poner la primera piedra para enfocar este desembarco desde el punto de vista deportivo: se espera que la presencia en las parrillas del Mundial de pilotos de esta zona tenga un efecto inmediato en cuanto al aumento de interés por parte de unos aficionados que están todavía en fase de educarse en el campo de la moto.

La prueba más evidente de que la relación piloto local-aumento de interés funciona la vivimos el año pasado en el GP de Malasia. El domingo, más de 70.000 aficionados poblaron las gradas de Sepang, un hecho nunca visto y que estuvo directamente relacionado con las expectativas generadas por Zulfahmi Khairuddin, que había conseguido la pole en Moto3.

Malasia
Es de todos estos países el que mejor trabajo ha hecho, un esfuerzo liderado por el circuito de Sepang. Khairuddin es fruto de un primer empujón dado por parte de Dorna en 2009. Usando la estructura italiana propiedad de Fiorenzo Caponera –que compite en Moto3 con el nombre Ambrogio Racing– se hizo una pequeña selección ese año que terminó llevando al piloto malayo el curso siguiente al Mundial, después de que en el GP de 2009 el equipo italiano trabajase con el wild-card Elly Ilias. “Los dos primeros años fueron un poco duros, pero cuando cambiamos a Moto3 lo hice con una muy buena moto y en un muy buen equipo, y esto me dio una mayor motivación para apretar más”, nos explicaba Khairuddin sobre su periplo en el Mundial que le ha llevado hasta el equipo Ajo Motorsports, con el que compite en la actualidad y con el que ha logrado dos podios, precisamente en Sepang el año pasado y en la siguiente carrera de Valencia, además de la mencionada pole.

 

En ese sentido, la escudería finesa también se ha movido y desde este año trabaja junto al SIC (Sepang International Circuit) en un proyecto que le ha llevado a montar una estructura en el CEV para Hafiq Azmi, ex Rookies Cup, y Aizat Malik, subcampeón de la Ninja Cup de 250cc, una competición de promoción que junto a Kawasaki ha puesto en marcha los activos gestores de SIC. “El proyecto actual es con el circuito, y contamos con un patrocinador principal de Dubai, Touchline”, nos explicaba Aki Ajo. “Detrás hay hombres de negocios de Malasia y de Dubai. El proyecto es una manera de traer más pilotos malayos al nivel del Mundial. Está pensado para que se prolongue al menos durante tres años, trabajando en el CEV”.

Azmi, de 16 años, cuenta con dos de experiencia en la competición apoyada por KTM y Red Bull, lo que le ha permitido entrar en el equipo finlandés con una buena base desde la que empezar a trabajar. En ese sentido, Malik, de 18 años, está mucho más verde: su primer viaje a Europa fue para disputar la primera prueba del CEV de este año celebrada en Montmeló. “Hay mucha gente pensando en fórmulas para esta zona, y está claro que en breve algo va a pasar”, analizaba Ajo, un algo que empezará el año que viene con la competición que Dorna está a punto de concretar. “Para mí es muy interesante. En estos momentos el Mundial tiene un nivel muy alto, pero estamos viendo demasiado dominio español. Está bien, pero hay mucha gente alrededor del mundo interesada en MotoGP, así que es importante introducir gente profesional de otros sitios, tratar de ayudar a crecer a países importantes que no están en MotoGP”.

“En Malasia, en mi época, era muy difícil correr en moto”, nos cuenta Khairuddin. “Comencé a correr con scooters y de ahí salté directamente a la 125. Así que fue un salto muy grande. Recuerdo que en el primer año sufrí muchas, muchas caídas. La experiencia de 2010 fue muy mala, pero tocaba aprender. Fue muy difícil”. Fahmi, sobrenombre por el que se le conoce popularmente en su país, está viviendo en primera persona el crecimiento de este deporte en su país. Reconoce sin problemas que siente que ahora mismo toda la presión está recayendo sobre sus hombros, lo que le hace estar esperanzado en que surjan más compatriotas competitivos. “Siento que la gente en Malasia comienza a despertarse. Algunos padres empiezan a pensar en meter a sus hijos en las competiciones del campeonato malayo. Antes se comenzaba a competir como mínimo a los 16 años, como me pasó a mí. Para Europa esto es muy tarde, a esa edad ya casi no tienes nada que hacer. En estos momentos se puede ver a chavales de 13 años ya compitiendo en circuito”.

Un piloto con el que probablemente Khairuddin vaya a compartir peso en breve será Hafizh Syahrin, El Pescao, el hombre que revolucionó el año pasado la carrera de Moto2 de Sepang con un espectacular rendimiento en mojado que le hizo rozar el podio y convertirse en la sensación del GP. Fizh, apodo de Syahrin, está apoyado por Petronas, que ha confiado en la estructura del español Valeriano Rodríguez para guiar sus pasos al Mundial, en un salto para el que ya recibió invitaciones en 2012 –ni el gestor de Sepang ni Dorna esconden que lo querían ya en la parrilla de Moto2.

De momento se ha decidido que se curta un año más en el CEV, donde se estrenó en el podio en la última carrera de Aragón (segundo), tras haber logrado la pole en Montmeló. “La idea ha sido continuar en el Nacional, forjarlo y acabarlo de hacer como piloto, que coja el tono de piloto europeo”, nos contaba Valeriano Rodríguez en Le Mans, donde Syahrin hizo de piloto invitado. “Creo que está en la buena línea y hemos decidido hacer de tres a cuatro wild-cards este año para irle midiendo. El cambio de Asia a Europa ya fue difícil, por eso usamos el CEV para esa adaptación, por el menor nivel en todos los sentidos que en el Mundial”.

El trabajo con el piloto malayo ha dado la oportunidad al técnico español de conocer de primera mano cuál es la situación del motociclismo en Malasia en este momento de cambio. “Me invitaron el año pasado a ver una carrera allí y me quedé bastante sorprendido de cómo lo tienen montado y organizado. Era una cosa de ámbito nacional y me pidieron mi opinión. Para un nivel nacional lo vi realmente bien organizado, perfecto en ese sentido. La fiesta, mucho aficionado, pero el perjudicado en mi opinión era el piloto. Lo que se encontrará fuera de su país no se parece nada a lo que ellos llevan. Este año han cambiado un poco la idea. Barry Leong, que es el mánager de Fizh, ya ha comprado una Moto3 para ir probando pilotos allí. El camino es justamente ése, tender hacia estas motos”.

La ‘Copa Asia’
Una competición en la que participarán entre 20 y 22 pilotos, en un proyecto que se espera que pueda dar frutos en unos cinco años y que se disputará en cinco circuitos distintos –en principio son seguras dos pruebas en Sepang y una en Losail, Motegi, Buddh y, con toda probabilidad, Sentul, aunque se han barajado y se barajan opciones como correr en China o buscar un escenario en Tailandia–, con la Moto3 de Honda, con el liderazgo de personas con un largo recorrido en estas copas de promoción y con el apoyo de un patrocinador principal que dará nombre en una competición en la que también va a estar implicada Red Bull. Además, y para dar solera a la copa, se hará que una de las pruebas de Sepang y las de Losail y Motegi coincidan con los GGPP de Malasia, Qatar y Japón –con la posibilidad de contar con una Moto3 preparada por si surge la opción de que uno de estos pilotos pueda competir como wild-card–, y la que se dispute en Buddh con la prueba del Mundial de SBK.

Está previsto que la selección de pilotos se lleve a cabo en Sepang, de momento usando las populares Underbone, con las que se comienza a competir en estos países. Con esto tendríamos una especie de Red Bull Rookies Cup asiática, que se uniría al campeonato continental, que ya cuenta ahora con una categoría que busca promocionar nuevos pilotos, la Asia Dream Cup, que no ha dado demasiados frutos –se disputa con la Honda CBR 250 R, y de ella fue entrenador el año pasado Makoto Tamada, que ha sido sustituido en este 2013 por Shinya Nakano una vez que Tamada ha decidido seguir compitiendo–. Por cierto, y ya que mencionamos aquí a Nakano y Tamada, aclaramos que no hemos tocado en este informe al principal país de la zona competitivamente hablando, Japón, al contar con estructuras mucho más sólidas y una cultura y tradición muy intensa en el deporte de las dos ruedas, pese a no estar atravesando su mejor época.

Volviendo a nuestro análisis, y después de ver el caso malayo, si retomamos la mención inicial tanto a los equipos de fábrica de Yamaha como de Honda, entenderemos que es Indonesia el mercado más apetecible, y uno de los que necesitan más desarrollo. De hecho, este año han aparecido dos pilotos indonesios en la parrilla. En realidad, uno es reaparecido, Doni Tata Pradita, que había competido en 250 en 2008 con el apoyo de Yamaha y de la petrolera indonesia Pertamina –sumó un punto en la carrera de China–, y el otro Rafid Topad Sucipto, recién llegado y que compite dentro de la estructura de la Federación de Qatar.

Indonesia
“En Indonesia sólo tenemos un circuito, Sentul, pero no está en muy buenas condiciones”, nos explica Pradita. “Es difícil entrenar allí porque casi siempre se usa para coches, y para las motos no es fácil”. Este piloto, que ha terminado en las filas de Gresini Racing gracias a una propuesta del patrocinador Federal Oil, buscó competir en el asiático de SSP, aunque es una competición con demasiadas pocas pruebas y en la que hay que recorrer unas distancias excesivamente largas como para desarrollar una estrategia formativa que permita llegar al Mundial en condiciones competitivas razonables. “Hay pilotos de Japón o de Malasia que vienen a Indonesia a competir en nuestro nacional, pero no es divertido si tienes seis pruebas y todas en el mismo circuito… es aburrido: no se pueden mejorar las habilidades sólo en un circuito”, nos cuenta a la vez que nos aseguraba que, hoy por hoy, MotoGP es el segundo deporte en su país tras el fútbol.

“Cuando corro todo el mundo ve las carreras, están cada vez más interesados en MotoGP. En Indonesia necesitaríamos una Moto3, porque hay muchos pilotos jóvenes. Hay un momento, cuando llegan arriba, en que no saben dónde ir, a 250 con Honda y Kawasaki, pero no es suficiente, el estilo de pilotaje no es bueno si luego se quieren hacer buenos resultados en el Mundial. Para eso deberíamos trabajar con las Moto3 o Moto2. Hay talento en el campeonato, pero no se sabe dónde seguir, hay un límite”. Esa falta de formación se ve claramente en Sucipto, del que no hay muchos problemas en reconocer que tal vez haya dado el salto al Mundial demasiado pronto –lleva siete caídas en 2013, la última casualmente al inicio de la carrera de Moto2 y en la que se fue al suelo junto a Pradita.

“Estamos convencidos de que tiene talento innato”, nos decía Luis Rodríguez-Solano, team manager del QMMF qatarí con el que compite. “A veces hace cosas que nos sorprenden. Pero son demasiadas cosas las que tiene que aprender. Sería un proyecto ideal para desarrollar en el CEV, con menos presión, menos carreras, menos nivel, aunque es alto. Pero las circunstancias le han traído al Mundial. Tiene muchas cosas que aprender, ése es el problema, entre otras cosas a trabajar como se hace en el Mundial, con telemetría, con la que no había trabajado nunca, a entender la moto, que es una moto crítica en cuanto a la puesta a punto. Luego circuitos nuevos, todos, menos Malasia… Necesita tiempo. La idea es que sea un proyecto a medio plazo. Es muy joven, 17 años, y creemos que puede salir adelante. Aparte de que también tiene que mejorar físicamente. Ha engordado siete kilos y medio en menos de un mes. No es fácil”.

La federación qatarí, que no ceja en su empeño de sacar a algún piloto de su país tras la experiencia con Mashel Al Naimi –cuentan con dos pilotos en el CEV, Nasser Al Malki y Saeed Al Sulaiti, mientras que trata de potenciarse el campeonato nacional–, mantiene en ese sentido una buena relación con la de Indonesia, además de que es el referente para el motociclismo en Oriente Medio. En Losail, que ha cumplido 10 años, se celebra la prueba que cierra el asiático y la que abre el Mundial, siendo la de Qatar la única federación con equipo propio y una de las dos escuderías asiáticas de la máxima competición.

La otra es la india Mahindra, que con el acuerdo alcanzado el año pasado con Eskil Suter para desarrollar su propia Moto3 ha dado un evidente salto hacia delante deportivo y comercial, en un país con más de mil millones de habitantes y que cuenta también con un potencial altísimo, aunque de momento se utilice en cierta forma de conejillo de Indias –un mal chiste– en el Mundial de SBK con su próxima visita a uno de los países de los llamados Brics (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, auténticas potencias económicas con unos índices de crecimiento altísimos). El único intento de introducir a un indio en el Mundial como competidor se produjo en 2011 con Sarath Kumar, que este año está corriendo en el CEV con Emilio Alzamora, y que entonces estuvo en los tres primeros GGPP del año, aunque sólo logró clasificarse para Estoril, al no llegar al límite mínimo del tiempo en los entrenamientos oficiales de 125cc en las dos anteriores.

Tailandia
“Cuando empecé, la gente en Tailandia comenzó a seguirme, y cada año más y más. Yo quiero que tengamos un circuito en Tailandia, tener un GP, el GP de casa. He escuchado a gente hablar de esto, de que se iba a hacer un circuito y una presentación pronto… Estoy esperando a que lleguen buenas noticias”. Ratthapark Wilairot está en séptima temporada como piloto del Mundial. Proveniente del All Japan, es hijo de un popular piloto en Tailandia, Christmas Wilairot, y tiene un hermano, Ratthapong, que corre el nacional del país asiático. “El campeonato tailandés ahora no es muy bueno, antes, en la época de mi padre, no estaba tan mal. Son motos de 125cc 4T. La competición mejora y ya tenemos la GP125, el top en estos momentos, y ahora está empezando SBK. Como no lo dan en televisión aparecen pocos pilotos y no entran patrocinadores. Éste es un problema. Y otro problema son los circuitos, porque no tenemos, todos son de unos 2.5 kilómetros. El más largo es de 2.9, y hay algunos muy peligrosos, con el muro muy cerca de la pista”. En Tailandia se habla de un proyecto de circuito para 2015 en Bangkok, pensado para atraer la F1. Eso, contar con un circuito, es algo fundamental no sólo en Tailandia, sino también en el resto de los países de la zona en los que se quiera hacer crecer el motociclismo. “Mira Malasia, tienen un circuito, pueden tener buenas competiciones, posibilidad de entrenar en un circuito de GP. Necesitamos esto en Tailandia”, reflexionaba Wilairot, el representante más longevo en el campeonato de una zona del planeta hacia la que ahora mira con mucho interés el Mundial.

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