Indian Springfield: Completando gama
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Indian Springfield: Completando gama

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La nueva Indian Springfield se presenta sobre la base de una Chief; de hecho, es una Chief, aunque su nombre no lo indique. Es como si hubiesen cogido la Chief Vintage y le hubiesen colocado las maletas rígidas y con bloqueo remoto de la Chieftain, lo que provoca una combinación muy interesante, porque recordemos que en la Chief, igual que en la nueva Springfield, se puede desmontar la pantalla parabrisas para convertirla en una cruiser.

Así, y teniendo en cuenta que las nuevas maletas son también desmontables, nos encontramos ante una montura que según nos apetezca podremos montar y desmontar gadgets para convertirla en un tipo u otro de moto. Prescindiendo de maletas y pantalla, tendríamos una cruiser, pesada pero una cruiser, mientras que si prescindimos de la pantalla y dejamos las maletas montadas, podríamos decir que la Springfield se convierte entonces en una bagger. En cambio, si montamos tanto el parabrisas como las dos maletas laterales, estaríamos ante una touring en toda regla, con la que hacer kilómetros será todo un placer. Tres motos es una.

La Springfield es una gran moto en todos los aspectos. Por peso, sus 372 kg así lo atestiguan, y por tamaño, algo que repercute muy positivamente en la ergonomía. Y es que pocas motos te hacen sentir tan cómodo a sus mandos.

Para empezar, el gran asiento individual te brinda una acogida difícil de superar, casi inmejorable. A su escasa altura (660 mm), que favorece la confianza en el apoyo de los pies y elimina cualquier problema que se pueda derivar del elevado peso que esgrime esta moto, se le tiene que añadir que el manillar es muy ancho y la distancia entre este y el asiento es suficiente como para que podamos estirar bien los brazos. Así que la Indian Springfiled, contra lo que pueda aparentar, es una moto cómoda y fácil de llevar, incluso a baja velocidad lo es gracias a que sitúa el centro de gravedad a muy baja altura.

Unas plataformas gigantes ofrecen un apoyo inmejorable también para los pies, mientras que las del pasajero, también de plataforma, disponen de la posibilidad de ser reguladas en altura en tres diferentes posiciones. La enorme y casi vertical pantalla parabrisas nos protegerá del aire de una manera exquisita. Y aunque pueda parecer que la conducción se vea afectada por su gran tamaño y verticalidad, la realidad dice todo lo contrario.

Thunder Stroke 111
 

La Springfield monta el Thunder Stroke 111, el primer propulsor desarrollado en la nueva era Indian y en el que se basa toda la gama Chief: V-twin a 49° de 1.811 cc, que logra con sus pistones de 101 mm de diámetro un par motor de nada menos que 14,2 kgm, cota a la que llega con tan solo 2.600 rpm. Increíble.

Es un motor muy cuidado, tanto desde el punto de vista mecánico como desde el punto de vista estético. Un motor tan robusto y basado en una mecánica tan básica pero al mismo tiempo tan efectiva –muy al estilo americano–, que debería ser irrompible. Leí en su momento que Indian aseveraba que estos cigüeñales eran capaces de dar cuarenta vueltas al mundo sin romperse…

Desde luego que es un gustazo notar casi cada pistonada cuando el motor está al ralentí. Me fijé en el cuentavueltas digital del cuadro de mandos y al ralentí se mantenía entre las 750 y las 800 rpm. Es un motor con el que se puede circular a muy baja velocidad en sexta, solo hay que estar atento a que no caiga por debajo de las 1.500 rpm y siempre habrá potencia en el puño del gas.

Chasis reforzado
 

La primera medida que se ha tomado sobre la Springfield para adaptarla a su nuevo equipamiento ha sido la de reforzar la parte posterior del chasis y subchasis, de manera que esta fuese capaz de soportar más peso; pero es una mejora que no notaremos en marcha. En cambio, lo que sí vamos a notar con respecto a la Indian Vintage es que la Springfiled dispone de menor lanzamiento de horquilla –29° y 133 mm frente a los 33° y 155 mm de la Vintage–. Esta medida sí ha servido para mejorar la agilidad en orden de marcha.

Ciertamente no es una moto ligera, como ya hemos dicho antes, pero con esta nueva geometría resulta más obediente. Entra mejor en las curvas sin perder en estabilidad, con un aplomo impresionante. Asimismo, y para adaptarse a esta nueva condición, los settings de la horquilla se han modificado para cerrar un poco el paso del hidráulico, aunque se mantiene con los 46 mm de diámetro en las barras y los 119 mm de recorrido. Estructuralmente la horquilla también cambia en su parte alta, ya que se ha adaptado a los nuevos anclajes de la pantalla, aunque son cambios muy sutiles y funcionalmente poco notables.

En cuanto a la suspensión posterior, esta toma de la Chieftain la posibilidad de regular la precarga neumáticamente a través de una válvula situada bajo la tapa lateral izquierda, y esa es la razón por la que la carrera es de 114 mm y no de 94 mm como en la Vintage. Esta medida responde a una necesidad, y es que el peso de las maletas rígidas es mayor, así que la mejor manera de adaptarse a ello es adquirir el mismo sistema que emplea la Chieftain, que monta estas mismas maletas.

Aunque ya hemos dicho que no es una moto con un aparte ciclo a la que poder sacarle un rendimiento deportivo, lo cierto es que la suspensión posterior resulta blanda en exceso. ¿Recordáis esos Cadillacs de los 60 en las películas, que cuando tomaban una curva a cierta velocidad les saltaba un tapacubos de lo que llegaban a barquear? Pues esta Indian viene a ser algo parecido. No es una moto deportiva, y si te equivocas en una curva, te dejará rectificar, pero no te pases mucho porque tanto el amortiguador trasero como el peso del conjunto te complicarán la vida de manera considerable.

De paseo
 

Todo en la Springfield está pensado para ir de paseo. El freno delantero frena, pero no es una pasada. De hecho, como acostumbra a pasar en este tipo de monturas, es el freno posterior el que se encarga en gran medida de detener la moto con seguridad, con un gran pedal que nada tiene que envidiar al de un coche. Por cierto, el equipo frenante de la Springfield viene equipado con ABS de serie.

Lo dicho, la Springfield es una moto vacilona, con la que si te gusta que te miren, lo vas a lograr; no olvidemos que hablamos de una moto de 28.450 euros con más cromados que la armadura de Robocop. Una moto con la que lo que apetece es salir a la carretera, poner el cruise control y empezar a devorar kilómetros.

Se puede ir solo o acompañado, porque el pasajero viajará tan a gusto como lo hace el conductor, con carga o si ella, gracias a la posibilidad de desmontar las maletas. Incluso quitando la pantalla podremos disfrutar de una agradable brisa acariciando nuestra cara, porque siempre, repito, siempre es más agradable circular a una velocidad de crucero de 50 mph (80 km/h) con una Indian sabiendo que está todo bajo control que tratar de sacarle todo el rendimiento posible al descomunal bicilíndrico que le da vida.

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