Indian Scout: Viento a favor
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Indian Scout: Viento a favor

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Weather Underground fue un activo grupo revolucionario que en los años setenta llamaba weatherman (hom­bre del tiempo) a cada uno de sus miembros. Era una alusión a un verso de Subterranean Homesick Blues, canción de Bob Dylan: “You don´t need a weatherman to know which way the wind blows”, es decir que no hace falta ser meteorólogo para saber en qué dirección sopla el viento.

Escribo estas líneas desde Sturgis, en el es­tado de Dakota del Sur, que colinda con Min­nesota, donde Dylan nació y donde Polaris, que produce más de 400.000 vehículos al año, tiene su sede. Acabo de bajarme de la Scout después de hacer una ruta desde Sturgis hasta Deadwood, en Dakota del Sur. Y mis conclu­siones son claras: tiene un brillante futuro por delante.

Detrás de una excelente campaña de marke­ting, en la que se alude al pasado de la Scout, a su imagen, historia o prestaciones, el modelo en sí es todo un acierto. Con muy buena pers­pectiva, en Indian hablan de su Scout como un mito, y motivo no les falta. Fue una de las pro­tagonistas en las fuerzas aliadas de la Segunda Guerra Mundial. Una de las motos más rápidas del mundo a finales de los sesenta en manos de Burt Monroe. Y protagonista del espectácu­lo que tuvimos la suerte de ver en directo con motivo de su presentación, de un grupo acro­bático que evolucionó como en los años 30 en el denominado Wall of Death. Se trata de una atracción en la que sus habilidosos protagonis­tas suben a los mandos de sus motocicletas, entre las que se incluye una Scout, por el muro de un enorme cilindro de madera, con el público situado en el exterior… ¡Pelos de punta!

Pero lo más importante es que detrás de una buena campaña de lanzamiento hay una gran moto. Sus responsables hablan de ella como una mid size, es decir, una moto de media cilin­drada, pero eso no es exactamente así, puesto que dinámicamente lo parece, a pesar de sus 255 kilogramos, pero su sorprendente nuevo propulsor (insisto, ¡sorprendente!) cubica 1.133 cc. Aparentemente parece un ensamblaje entre dos propulsores del ATV de la casa XP que cu­bica 570 cc.

La Scout es un acierto porque sus líneas son sencillas pero con cierto encanto.

El nuevo bicilíndrico en V a 60º monta un sis­tema de inyección y acelerador electrónico (ride by wire) y tiene un gran protagonismo, pues su aspecto pulido y cromados combinan armonio­samente con el resto del conjunto, en el que destaca el depósito de combustible con el in­confundible logotipo de Indian. El enorme radia­dor frontal se ha sabido disimular con acierto. El minúsculo asiento en cuero individual para una moto que está homologada para llevar pasaje­ro (asiento opcional y estriberas en el eje del basculante), se ha situado sobre una de las tres pletinas de aluminio que forman el bastidor, con el amortiguador trasero inclinado. El par de escapes cromados en paralelo no pasan desapercibidos y brillan con luz propia.

Las enormes ruedas (130/90-16 delante y 150/80-16 de­trás) le dan un aspecto muy particular, y tanto el enorme guardabarros trasero en la popa como el delantero son de chapa. El minúsculo faro me recuerda al de mi primera Bultaco Lobito

El único reloj analógico con una pequeña pantalla LCD aloja la discreta instrumentación en la que echamos a fal­tar (uno se acostumbra a todo…) la marcha engranada y un segundo trip. En su conjunto encaja perfectamente con el aire retro de esta moderna Scout. Las diversas funciones (cuentavueltas incluido) se accionan desde un interruptor (mode) de la piña izquierda.

Las suspensiones son una combinación entre dos sencillos amortiguadores regulables en precarga y una horquilla de corto recorrido con barras de 41 mm de diámetro.

Me encanta su asiento de cuero a sólo 643 mm del suelo, para una moto con 1.562 mm entre ejes y 255 kilogramos de peso que, como vere­mos más adelante, me parecieron menos.

En marcha

La verdad es que vivimos un fin de semana muy intenso con motivo de la presentación de esta Scout y de la nueva Roadmaster, en una serie de actos englobados en la 74 edición del Sturgis Rally de Dakota de Sur, una de las mayores concentraciones del mundo en la que cientos de miles (sí, cientos de miles…) de apasionados toman las calles de Sturgis y las carreteras de montaña de alrededor, como Black Hills, donde tuvi­mos oportunidad de probar por vez primera la Scout y la Roadmaster, sobre la que os ha­blaremos con más detalle en nuestro próximo número.

Lo primero que me llamó la atención al sen­tarme en el pequeño asiento de la Scout es su escasa altura al suelo, que va a ser uno de sus argumentos de peso, puesto que permitirá a un amplio número de usuarios sentirse cómodo y con la sensación de controlar la Scout. Las pla­taformas de los pies quedan ligeramente ade­lantadas y elevadas y el manillar no es excesi­vamente largo. Los brazos quedan ligeramente flexionados en un tipo de un metro ochenta y puedo asegurar que esta Scout tiene una talla universal para grandes y pequeños, además de que será una moto muy agradecida para las mujeres, que cada día en mayor número (¡bieeeeen!) tienen más en cuenta la moto como vehículo diario o de fin de semana.

El tacto del embrague es suave, el del cambio, también, pero un poco ruidoso al engranar la primera… ¡Esto es una custom! La impresión que causan manetas, piñas e interruptores son de sencillez, y en realidad esta simpleza también se puede aplicar a los amortiguadores traseros o la horquilla delantera. Nada extraño en una moto que va a salir a un precio muy competitivo.

El sonido de los escapes es en la ver­sión americana que tuvimos oportuni­dad de probar más elevado que en la versión que llegará a Europa. Para el mercado de EE.UU existe un escape opcional que es más ruidoso y cur­vado, pues en su versión estándar los silenciosos son largos, rectos, cromados y en paralelo, desde mi punto de vista con demasiado pro­tagonismo.

La primera impresión que me causó fue realmente sorpren­dente. No tiene un amplio ángu­lo de giro pero es una moto muy compacta y manejable, que sinceramente me pareció más ligera que esos 255 kilogramos que se anuncian con el depósito de combustible lleno. En Sturgis sufrimos una temperatura de 30º, y lógicamen­te con semejante panorama el bicilíndrico des­prendió bastante calor, que noté especialmente en la pierna derecha, a la altura del escape del cilindro trasero.

El motor es suave y elástico y a buen seguro puede ser una buena base para otros modelos de la marca en el futuro. Tiene una sorprendente capacidad de recuperación a partir de las 1.500 rpm, rinde su potencia máxima de 100 CV sobre las 8.000 vueltas y sube hasta las 8.700 rpm.

En cuanto a la parte ciclo, es una moto sor­prendentemente manejable si tenemos en cuen­ta su categoría. En los cambios de dirección de la carretera de Black Hills, donde desgracia­damente el límite de velocidad es de 35 millas por hora, la Scout se mostró fácil, gira bien y la conducción es muy agradable, con una posición natural y poco extremada teniendo en cuenta el estilo de moto de que se trata.

La suspensión delantera trabaja bien pese a su corto recorrido y detrás me gustó menos, pues los amortiguadores me parecieron poco absor­bentes en las zonas rizadas. Pero qué caramba, esto es una custom de menos de 13.000 euros y todo no puede ser. Estoy convencido de que con unos buenos amortiguadores se mejoraría mucho el confort, pero esto es tan cierto como que no hace ninguna falta cambiarlos…

La frenada del disco delantero tiene buen tacto y, pese a su simpleza, tiene potencia suficiente, mientras que detrás el tacto es menos bueno. No sé cómo viajará el pasajero porque en nuestra ver­sión americana vino sin asiento para el segundo de a bordo, pero a España (llegará a finales de año) llegará con la homologación para dos perso­nas y las estriberas del acompañante se colocarán en una pletina que ya está preparada para ello, situada en el eje del basculante. También llegará con ABS.

Nuestra ruta tuvo lugar siempre sobre buen piso, y la Scout se comportó con naturalidad tanto en las zonas reviradas como en las curvas rápidas, donde a la salida se aprecia la elasticidad de un motor muy conseguido… ¿Se nota que me ha gus­tado?

A pesar de la generosidad de las medidas de los neumáticos, no me pareció en ningún momento una moto torpe, aunque sí creo que el tacto de los Kenda no es el mejor.

En definitiva, me ha quedado claro que esta falsa mid size va a dar que hablar. Detrás de una estética acertada y un precio competitivo, se esconde una moto muy agradable, con un comportamiento más propio de una naked que de una custom“You don´t need a weatherman to know which way the wind blows” o no hace falta ser meteorólogo para saber en qué dirección sopla el viento.

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