Indian Chief Classic: ¡Auténtica!
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Indian Chief Classic: ¡Auténtica!

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Cuando se presentó la gama Chief, el pasado año, ya os comentamos que se trataba de la punta de lanza de una marca que ha regresado para quedarse, con un posicionamiento muy claro: ser la verdadera alternativa a H-D en el mercado americano, con productos de impecable aspecto, materiales de gran calidad, con una gran carga histórica en cuanto a diseño, ya que son fieles a los modelos de los años 30 y 40 en cada rincón… Pero, sobre todo, con un comportamiento dinámico que no tiene precedente en el mundo del cruiser, donde estamos acostumbrados a perdonar, a cambio de un aspecto deslumbrante, que los frenos no estén a la altura del peso del conjunto, que las suspensiones o el chasis no consigan contener todas las inercias y flexiones generadas sobre la marcha, o que las estriberas rocen el asfalto a la hora de afrontar rotondas. Como ya os dijimos entonces, todo esto no sucede con las Chief, algo que aplaudimos. Ahora bien, ¿qué tal se convive con un modelo de casi 25.000 euros y 370 kg con el depósito lleno, y que mide lo mismo que un Smart?

Pues, sorprendentemente, mucho mejor de lo esperado. Para empezar, tras el arranque, incluso en frío, el motor gira con finura, absolutamente redondo. Más que lo esperado, se podría decir que a nivel japonés, pese a las connotaciones negativas que pueda suponer esa frase para algunos. Dejamos que el aceite fluya por el interior del propulsor mientras se calienta, y vamos estudiando el puesto de mandos. Una vez abrazados a un amplio manillar pero que no deja las manos demasiado separadas del cuerpo, y cómodamente sentados sobre un sillín amplio, ergonómico y con un tapizado de calidad, accionamos el embrague, sorprendentemente suave, e insertamos primera. Antes contemplamos una instrumentación mucho más completa que la habitual en el mundo custom, y que cuenta con la disposición que se convirtió en todo un emblema de la marca hace décadas. Las piñas son grandes y metálicas, e incluso el tacto de los diversos botones transmite una gran sensación de calidad. Por cierto, lo usaremos más adelante, pero sorprende encontrar un control cruise en la piña derecha.

Al arrancar asombra la progresividad del motor, el fino tacto de su acelerador ride by wire (¿en una Indian?), y la contundencia que se percibe del ThunderStroke 111 es bárbara. Desde poco más allá del ralentí hasta unas 4.000 rpm, el motor trabaja con una entrega de par constante, como en un automóvil diésel de generosa cilindrada. Como la primera velocidad es más bien corta, lo que ayuda mucho a la hora de movernos a velocidad de a pie y arrancar en condiciones complicadas, puedes permitirte enseguida el lujo de poner segunda, tercera, y olvidar definitivamente el cambio salvo a la hora de activar el punto muerto en los semáforos. Maniobra que, por cierto, resulta muy sencilla: la caja de cambios es siempre precisa y suave y no requiere ejercer demasiada fuerza con el pedal. Las primeras detenciones dejan un buen sabor de boca al comprobar que la horquilla no cede en exceso y que los frenos detienen la Chief con contundencia. Es una grata sensación que no acostumbramos a encontrar en las grandes cruiser: hay mordiente y dosificabilidad a la vez, y la horquilla puede lidiar con el monumental peso del conjunto.

Manejable

Aguantarla con los pies una vez detenidos es bastante más fácil de lo que podíamos pensar. El chasis de aluminio, formado por diferentes piezas atornilladas entre sí, es monolítico, pero por encima de todo, cabe destacar que consigue distribuir el peso de la Chief de forma magistral. De ese modo, entre que se llega bien al suelo y que el centro de gravedad está ubicado bajísimo y centrado, aguantar la Chief es mucho más sencillo de lo que parece. El motor sorprende en ciudad con otra buena característica: desprende poquísimo calor de las culatas, cilindros y escapes. Los creadores de las nuevas Indian nos insistieron durante la presentación en que el trabajo realizado en este sentido, el de la disipación de calor, había sido enorme, y podemos concluir que no exageraban. De hecho, la superficie externa de las tapas de las culatas puede tocarse sin miedo a perder la mano, realmente sorprendente.

Salimos de la ciudad, puesto que tanto la Chief como nosotros mismos sentimos que necesitamos desfogarnos. De la tercera a la quinta relación de cambio sirven para todo, pero para todo… la elasticidad y el poderío del 111 son enormes. La sexta, prácticamente una overdrive, la dejaremos para llanear por vías rápidas con el control cruise, con el tacómetro digital superando apenas las 2.000 rpm… mientras tanto vemos que, para entrar en curvas rápidas, hay que hacer un poco de fuerza con las manos o con la cadera hacia el interior del viraje, pero una vez superada la fase de entrada, ya nos podremos olvidar de todo lo demás si el asfalto es bueno. Si está ondulado encontraremos los habituales meneos, pero con unos hidráulicos en las suspensiones que contienen los bamboleos, y, sobre todo, con unas plataformas que requieren de inclinaciones más que respetables para arrastrarse por el suelo.

En el tren trasero ayuda el hecho de que la suspensión incluya un sistema de progresividad con bieletas, algo poco frecuente en este segmento de las custom. Es chocante el ritmo que se puede llegar a mantener con este monstruo, de veras. Y todo ello acompañados de un sonido de escape poderoso, lo que hace las rutas por carreteras muy placenteras. ¿Cuáles son las mejores para la Chief? Las que cuenten con radio amplio, por supuesto, y con suelo lo más liso posible; no le gustan los trazados muy lentos y ratoneros.

Acabados de lujo

Sin extendernos, sólo os comentaremos que el tacto de la piel del asiento y sus numerosas posibilidades de personalización, el espesor de la pintura o los cromados o la ingente cantidad de logos y emblemas que encontramos por toda la moto es muy superior al de la media. Si no has tenido oportunidad de contemplar en directo una Indian, merece la pena que te desplaces a uno de sus distribuidores y la contemples en parado. ¡Y tienen 5 años de garantía! Y, si puedes, pruébala y te sorprenderás.

Por último, debemos deciros que, en caso de querer personalizar la Chief Classic y convertirla en una Chief Vintage, no tienes más que acudir al amplio catálogo de accesorios de Indian. Si necesitas la protección aerodinámica de la pantalla, te recordaremos que es de quita y pon, que en apenas unos instantes podrás anclarla en el frontal. Eso sí, en las películas de los States vemos siempre que la gente deja la puerta del coche y hasta la de casa sin cerrar, y así es en muchas zonas. En nuestro país no entendemos elementos de lujo capaces de ser desmontados por cualquiera, sin necesidad de herramientas, ni tampoco el poder abrir el tapón de gasolina sin llave. Son los dos únicos defectos claros que encontramos en un producto tan maduro y sólido, que da la sensación de que proviene de una empresa que jamás ha sufrido discontinuidad alguna en cuanto a producción. A la primera, e impecable.

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