Husqvarna 701 Supermoto: ¡Fun bike!
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Husqvarna 701 Supermoto: ¡Fun bike!

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Desde que hace dos años se presentaran los prototipos de las sorprendentes Vitpi­len y Svartpilen en el Eicma de 2014, en Husqvarna han estado muy ocupados. Los dos modelos que tuvimos oportunidad de descubrir en Portugal representan un antes y un después dentro de la centenaria historia de Husqvarna. Si en el mundo del off-road desde que la firma sueca forma parte del grupo KTM ya tiene mode­los consolidados, no sucede lo mismo entre las motos de asfalto, donde quieren abrirse camino en el denominado “street market”.

Esta nueva Supermoto supone un paso adelante con la versión 690 R-SMC de KTM, puesto que mejora en diferentes aspectos con la misma idea de ofrecer un producto que, compartiendo una misma plataforma, ofrezca un plus en cuanto al nivel de componentes y acabados. Una política habitual en el mundo del automóvil, que en los últimos tiempos también se está aplicando a las dos ruedas.

La estética es la misma que la de la versión Enduro en cuanto a carrocería, pero lógicamente los neumáticos ContiAttack Supermoto en llantas Giant tubeless de radios de 17” y medidas de 120/70 y 160/60 (detrás) otorgan a esta Super­moto un aire diferente.

Otros detalles que diferencian un modelo u otro vienen por parte del equipo de frenos, ya que delante el disco es de 320 mm y la pinza una Brembo radial. El ángulo de la pipa de dirección es un grado más abierto (45º), es más corta entre ejes y la altura de asiento se ha rebajado hasta los 890 mm, en lugar de los 910 mm de su prima hermana. Con la Enduro comparte el resto de los componentes, como el chasis multitubular –con nueva geometría–; el subchasis plástico, que es a la vez el depósito de combustible –como en las KTM 690, pero el de la Husqvarna tiene un litro y medio más–; la carrocería plástica, el manillar Neken, las pletinas mecanizadas y anodizadas, la horquilla invertida WP 4CS de cartucho cerrado –con reglajes de compresión y rebote (uno en cada barra)– y un monoamortiguador con bieletas y basculante en fundición de aluminio.

Evidente­mente también equipa un ABS desconectable. La instrumentación se reduce a un sencillo trip digital, como en la Enduro, con cuatro chivatos flanqueándolo. También se comparten los ele­mentos lumínicos, el faro halógeno con la mas­carilla de plástico, el piloto posterior cuadrado y los intermitentes, todos ellos de diodos led. La llave de contacto se inserta justo tras la pipa de dirección, en un lugar un tanto expuesto, como en la Enduro.

El motor monocilíndrico es exactamente el mis­mo que el de la Enduro –4T, LC, 4V, SOHC, IE–, con ride by wire y sus 67 CV, derivado del 690 que monta la KTM 690 Enduro, con tres modos de potencia seleccionables desde un jumper bajo el asiento, como en la Enduro.

Después de aparcar la moto de enduro nos pu­simos el equipamiento de carretera para empezar nuestra ruta bajo la lluvia… Lo primero que me llamó la atención es la altura de asiento, pues si bien en la versión Enduro es un poco elevada, con esta Supermoto se llega al suelo con facilidad –mido 1,80 m– y a la hora de maniobrar es infinitamente más fácil.

En nuestra ruta por carreteras empapadas y quedándonos con las ganas de disfrutarla en toda su dimensión, me pareció una moto fácil de conducir y manejable, donde de nuevo el carácter del motor y la conexión entre el puño de gas facili­tan las cosas incluso en situaciones complicadas, como aquel asfalto empapado en las resbaladizas carreteras del Algarve…

Por la tarde dejó de llover y nos dirigimos a la pista de karting del circuito permanente de Porti­mão. Aquí sí que pudimos exprimir la Supermoto pese a algunas zonas con humedades. En esta pista donde se disputan pruebas del más alto ni­vel (karting), la Supermoto se encontró como pez en el agua. Su manejabilidad es sorprendente y entra en las curvas sin apenas esfuerzo, dando la sensación de que la rueda delantera apoya muy bien y transmitiendo una enorme confianza. Tanto en las curvas lentas como en la rápida de final de recta, mantiene la trayectoria con seguridad y la sensación de control es total.

El motor ayuda a tener muy buenas sensacio­nes, puesto que sube y baja de vueltas a la velo­cidad de la luz sin desfallecer y de forma limpia, sin perder precisión a la hora de abrir el puño de gas tanto a bajas vueltas como en la zona alta. Con sus 67 CV de potencia para unos 150 kg de peso, esta Supermoto invita a la diversión, a las frenadas violentas y apuradas, donde el sistema de embrague antirrebote es en gran parte respon­sable del buen feeling que transmite esta Husqui de nueva generación.

En definitiva, una moto para pasarlo bien en ca­rreteras reviradas, donde su manejabilidad y la buena respuesta del monocilíndrico nos permiten rodar a un ritmo endiablado. Si además entras en una pista de karting para buscar los límites, te aseguro que llegarás a casa con una enorme sonrisa bajo el casco… ¡fun bike!

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