Honda NM4 Vultus 700: Icónica
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Honda NM4 Vultus 700: Icónica

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Posiblemente, la nueva Honda NV4 Vultus es una de las motos más espectaculares que he tenido la suerte de probar en todos mis años en Solo Moto. Aunque por mis manos han pasado creaciones verdaderamente lla­mativas, pocas llegan al nivel de la Vultus o, como la bautizaba todo el mundo que se acercaba a preguntarme, la moto de Batman… Nunca antes al circular con una moto de pruebas había atraído tan­tos comentarios y miradas, la futurista moto de Honda es un auténtico reclamo que capta la atención, por igual, de mu­jeres, hombres, mayores, adolescentes o niños, todos ellos, maravillados por el atrevimiento de sus formas y lo sobreco­gedor de su aspecto.

Ella es, sin duda, el resultado de dar rienda suelta a unos jóvenes diseñadores para que hagan ab­solutamente lo que les venga en gana, sin estar limitados por la censora mira­da de los directivos de la firma y sin otra intención que llevar a la vida real sus sueños más calenturientos. He aquí una moto única, fuera de serie; hoy os presentamos un ejercicio de diseño sin precedentes para gente sin complejos y mentes inquietas, atraídos por su originalidad, que, en muchos de los casos, no tie­nen ni siquiera por qué ser mo­toristas de toda la vida.

Te puede o no gustar, de acuerdo, pero segu­ro que estaremos todos de acuerdo en que la NM4 es una moto incomparable. Estéticamente no se parece absolutamente a nada, sus van­guardistas formas culminan en un impresionan­te frontal inspirado en el mundo de la animación manga y, en concreto, en el de motocicletas vistas en películas tan renombradas del gene­ro como Akira, de Katsuhiro Otomo. Sus so­bredimensionadas y angulosas formas son un desafío para los sentidos, una mezcolanza de géneros tan dispares como una nave espacial, un caza de combate F-117 Stealth, una custom o un megascooter, perfectamente armonizados para dar forma a esta asombrosa motocicleta Hi-Tech que es la Vultus.

Es obvio que sus creadores han antepuesto el diseño a todo lo demás, pero, a pesar de ello, la NM4 goza de una funcionalidad que sorprenderá a muchos; no es simplemente una cara bonita. Aunque no lo parezca, su equi­pamiento de serie está muy bien resuelto; por ejemplo, entre tanta creatividad, se ha encon­trado espacio para dotarla con dos amplísimas guantearas, aunque, eso sí, sorprendentemente situadas en la parte frontal el carenado, lo que no las hace muy accesibles desde el puesto de mandos. Además, en el interior de una de ellas se ha colocado una toma de corriente para re­cargar dispositivos móviles, que no está nada mal para tratarse de una moto. Tampoco faltan detalles muy prácticos, como el sistema HISS de seguridad, un freno de parking, mecanismo de regulación para la maneta de freno y, ante todo, el orgullo de ser una de las pocas moto­cicletas full led del momento, con la consabida optimización de energía y aumento en las pres­taciones lumínicas que ello conlleva.

Pero si hay algo que llama verdaderamente la atención es, sin duda, su personalizable cua­dro de mandos. Estéticamente parece el de un caza de combate, con la información habitual compartimentada en tres zonas y un pequeño ordenador de a bordo que nos mantiene al tan­to de consumos, temperaturas, kilometrajes, distancias, funcionamiento del cambio DCT, etc. Lo verdaderamente innovador es que po­demos escoger el color de la retroiluminación en nada más y nada menos que 25 tonalidades distintas, que seleccionaremos presionando los botones “Set” y “Sel” que hay en la parte supe­rior. De este modo, nos propone una opción de personalización inédita hasta el momento, que permitirá a su propietario un mayor grado de identificación con su montura.

Toda una experiencia
 

Su conducción es toda una experiencia, pues, al igual que en su apartado estético, goza de una innovadora mezcla de géneros que resul­ta muy, muy seductora para los que gustan de disfrutar la vida con calma. La posición de con­ducción es una de sus mayores peculiaridades, recuerda muchísimo a la de una custom, ya que su confortable asiento nos sitúa muy cerca del suelo (sólo 650 mm); dispondremos de unas estriberas tipo miniplataformas bien adelanta­das y un manillar bastante ancho, muy al estilo de otros exclusivos y originales modelos de la marca como la enorme Gold Wing F6B o las CTX 1300 y 700.

Además, la NM4 disfruta de un asiento posterior abatible, que permite colo­carlo en tres posiciones para que, cuando no circulemos acompañados, este cumpla la fun­ción de un comodísimo respaldo. Si a esto le sumamos la estratégica colocación del manillar y las estriberas, obtendremos como resultado una de las posiciones de conducción más con­fortables y relajadas del momento, perfecta para recorrer largas distancias sin notar la más míni­ma incomodidad.

Puede que, al parecerse tanto a una custom y al ser tan voluminosa, dé la impresión en un primer momento de ser una moto con un com­portamiento lento y pesado, pero nada más lejos de la realidad. De hecho, este es precisamente uno de los puntos que más sorprenden de la Vul­tus en marcha, las suspensiones son cómodas pero consistentes, las sujetan a la perfección y su buena progresividad le confiere unas reaccio­nes muy nobles y controlables. Al mismo tiempo, su bajísimo centro de gravedad y una distancia entre ejes de 1.645 mm la convierten en una moto ultraestable; además, la dirección, que no cuenta con un lanzamiento excesivo, a la hora de girar no tiene la tendencia de cerrarse como le sucede a infinidad de customs. Esto, junto con el perfecto control que aporta su ancho manillar, la convierten en una moto mucho más maniobrable de lo que parece, y, sobre todo, muchísimo más fácil de conducir.

Facilidad y seguridad
 

Quizás, uno de los mayores encantos de la Vultus es que se trata de una moto perfecta para todos los niveles de conducción. Gracias al conocido sistema de cambio DCT (con di­versas modalidades, entre ellas, dos de cambio automático), a su dócil bicilíndrico paralelo 4T LC SOHC 8V de 745 cc y a unos controlables 54 CV de potencia (utilizado por los integrantes de la familia NC de Honda), se conduce prác­ticamente como un scooter. Así, tendremos a nuestro servicio un conjunto de propulsión muy agradable de funcionamiento, con una entrega de potencia suave, lineal y muy predecible, que desarrolla unas prestaciones muy lógicas.

De igual forma, en contraposición, posee un siste­ma de frenado del máximo nivel, formado por un disco de 320 mm con pinza de dos pisto­nes delante y un segundo de 240 mm con pin­za de simple pistón detrás, que, con ayuda del ABS de dos vías integrado, nos proporcionan una frenada potente, dosificable y muy segura al mismo tiempo. No es una moto que dinámica­mente suponga un desafío para nadie; por la baja altura no alcanza inclinaciones muy importantes (el estribo toca enseguida), su radio de giro es un poco amplio y tampoco tiene una agilidad de movimientos muy alta.

Por ello la Vultus nos invita a tomarnos nuestros desplazamientos con calma, relajadamente, disfrutando de todo lo que se en­cuentra a nuestro alrededor y captando todas las miradas. Porque, no nos vamos a engañar, aquel que se haga con sus servicios, en el fondo, no quiere parar desapercibido. Busca una moto icó­nica, con presencia, una exclusividad al alcance de muy pocos, no solo por su precio de 11.499 euros, sino también por las pocas unidades que Honda tiene previsto poner a la venta. ¡Que no se te escape!

 

Para más información no te pierdas la ficha técnica de la Honda NM4 Vultus 700

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