Honda CBR 500 R, práctica y divertida
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Honda CBR 500 R, práctica y divertida

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Históricamente, a pesar de ser una de las familias más deportivas de Honda, las CBR siempre han estado a medio camino entre las deportivas radicales y las Sport GT más turísticas. Esta polivalente situación les hacía brillar con luz propia en las décadas de los 80 y 90, siendo todo un éxito de ventas y logrando conquistar, sobre todo en la cilindrada de los 600 cc, a miles y miles de usuarios en nuestro país.

Ante el panorama económico y social actual, el concepto de aquellas primeras CBR 600 F es totalmente válido hoy en día, aunque, eso sí, los cambios sufridos por el mercado hacen que los motores de 500 cc que desarrollen un máximo de 47 CV para poder ser conducidos con el carnet A2 sean los más idóneos en estos momentos.

Puede que Honda sea capaz de todo, es la marca de motocicletas más poderosa tecnológicamente hablando, aunque no por ello significa que siempre utilice ese potencial para crear la moto más rápida, potente o deportiva del planeta. Y es que muy al contrario, es una de las firmas más implicadas con la salud del planeta y el bienestar de sus clientes, por lo que en la gran mayoría de las ocasiones, sobre todo en estos últimos tiempos, ha utilizado todo su poder tecnológico para hacer motos más lógicas que gasten y contaminen poquísimo y, también muy importante, que cuesten mucho menos sin que por ello se vea comprometido su reconocido estándar de calidad.

Término medio

Aunque sea una quinientos, la nueva CBR no es para nada un moto sencilla y simplona, sino más bien todo lo contrario. Estéticamente es preciosa, está perfectamente rematada y su línea de diseño es prácticamente una fotocopia de la exclusiva CBR 1000 RR. En cuanto a tamaño, no es especialmente grande, lo que se agradece para usuarios que no superen el 1,75 m de altura, pues al contrario de otras sport-turismo de cilindrada similar, disfruta de una agilidad de movimientos (especialmente importante en parado), prácticamente idéntica a la de una dos y medio. A pesar de ello, la acertada ergonomía hará sentirse muy a gusto; una vez más, Honda ha logrado un excelente compromiso entre la conducción deportiva tan necesaria en una CBR y una un poco más relajada y cómoda para cuando se realice un desplazamiento a ritmo tranquilo o por ciudad. El asiento es acogedor y está lo suficientemente mullido, el manillar, aunque bajo y de ángulo cerrado, se encuentra en una muy buena situación, ya que, a pesar de cargar el peso hacia delante, no lo llega a hacer hasta el punto de cargar los brazos o las muñecas. Con los pies sucede más o menos lo mismo, las estriberas (con su indispensable recubrimiento de goma) están un poco retrasadas, lo que favorece la conducción y las hace estar muy acorde con su particular filosofía deportiva.

Respecto a la protección aerodinámica no hay nada que objetar; si circulamos erguidos, lógicamente su carenado, bastante compacto, no cubrirá con total efectividad, pero si por lo contrario, nos inclinamos y metemos un poco tras la cúpula, sujetamos el depósito con las rodillas (ambos se acoplan a la perfección) y cerramos los brazos, el nivel de ruido y la resistencia al viento disminuirá muchísimo.

Esta 500 deportiva muestra un buen compromiso entre deportividad, comodidad y polivalencia de utilización

Con una potencia de 47 CV y una cilindrada de medio litro, muchos de vosotros pensaréis que la nueva CBR 500 R entra en directa competencia con compañeras de marca como las NC 700. Puede que parezca eso en un principio, pero por su filosofía y capacidad de uso se diferencia muchísimo más de lo que podamos pensar en un primer momento. Mientras las NC están dirigidas a un público más maduro y tranquilo, la nueva CBR responde a un target de usuario mucho más joven y atrevido, una clientela amante de la conducción y los vehículos deportivos, que no sólo busca un medio de transporte, sino también una montura con la que pasárselo en grande, una compañera de viaje. Como no podía ser de otro modo, Honda la ha dotado con todo lo necesario para ello, es decir, con una parte ciclo y motor que cumplan con las expectativas en carreteras de curvas y que, al mismo tiempo, nos ofrezcan un buen confort en marcha y facilidad de conducción, la primera, y unos consumos reducidos y una entrega lo más variada posible, el segundo.

La CBR parte de una muy buena base, un robusto pero nada complejo chasis multitubular que acoge de forma magnífica, por su estratégico sistema de anclajes, su novedoso motor. Esta sencilla estructura de acero, que reparte el peso con absoluta equidad, cuenta con la rigidez necesaria para soportar sin rechistar una conducción deportiva al más alto nivel, ya que en ningún momento lograremos ponerlo en apuros por muy bruscos y poco cuidadosos que seamos.

Sin miedo a nada

El apartado de suspensión es sin lugar a dudas uno de los puntos más complicados de una moto de estas características, ya que si se escoge una fórmula demasiado blanda, los más radiales podrían tachar la CBR de una moto sosa y estéticamente engañosa y, si por el contrario, se opta por unas suspensiones superrígidas, en el día a día podría acabar siendo un serio inconveniente para nuestro bienestar. De otra cosa no, pero si se trata de encontrar el término medio en algo, se podría decir que Honda es toda una especialista. Verdaderamente no se ha complicado mucho la vida escogiendo los materiales, ya que si nos fijamos, ha echado mano a elementos bastante convencionales, como la horquilla telescópica de 41/120 mm y un amortiguador posterior absolutamente normal (regulable en 9 posiciones); eso sí, anclado al chasis mediante el sistema progresivo Pro-Link patentado por Honda. La clave de todo está en el interior, concretamente en el comportamiento de los hidráulicos y el reglaje llevado a cabo por los técnicos de la firma japonesa, que, a pesar de dotar su criatura con ese plus de deportividad que todos esperan de una CBR, sigue siendo una moto muy cómoda de suspensiones gracias a su impecable progresividad.

Si la saga NC700 se dirige a un público más maduro, estas CB 500 están pensadas para un target más joven e inconformista

Chasis y suspensiones se entienden de maravilla, sus creadores han dotado la CBR con una dirección bastante cerrada que reduce su distancia entre ejes para que sea una moto ágil, maniobrable, rápida en la entrada de las curvas y muy fácil y liviana en los cambios de apoyo. A pesar de todo ello, su dirección se nota muy aplomada, ofrece mucha confianza al conductor incluso en curvas muy rápidas de máximo apoyo, lógicamente tiene sus limitaciones, pero resulta perfecta para los pilotos principiantes, ya que les permite cometer ciertos errores que, en una moto de mayor potencia y prestaciones, los colocaría en situaciones muy complicadas. Y es en cuanto a motor, la CBR dispone de muy buenos argumentos; su bicilíndrico paralelo de última generación, ultraligero y supercompacto, y fabricado con tecnología de baja fricción, es todo un virtuoso. Puede que esté limitado a unos nada despreciables 47 CV para cumplir con el carnet A2, pero en lo que respecta a su entrega y prestaciones, obliga a trabajar al máximo a la parte ciclo y, en referencia a la competencia, es capaz de sacarle los colores incluso a motocicletas de mayor cilindrada.

Su funcionamiento es finísimo, cambio y embrague están perfectamente conjuntados, además actúan con gran suavidad y precisión, incluso sin marcar excesivamente los cambios de marcha. Y es que esto es algo muy importante en la CBR 500 R; su respuesta, aunque bastante buena en toda la gama de revoluciones, es especialmente excitante en la parte media y alta del cuentavueltas, por lo que es difícil resistirse a destripar al máximo las marchas, lo que nos lleva a jugar continuamente con el cambio para mantener el motor en el régimen idóneo de potencia. Pero no todo son las prestaciones, al precio que va hoy en día la gasolina los consumos medios son de vital importancia, y el nuevo propulsor bicilíndrico, con su excelente diseño interno, da como resultado unos consumos bajísimos y una extraordinaria autonomía.

Deportiva con seguridad

Por último llegamos al apartado de frenada, sin duda alguna el mejor de cuantos forman la nueva CBR 500 R. Gracias a él disfrutaremos de los mejores argumentos en este sentido, ya que no hay crítica posible en lo referente a tacto y potencia. Puede que aparentemente el disco de 320 mm delantero con pinza de dos pistones no parezca suficiente, pero nada más lejos de la realidad, pues su poder de retención y dosificación son, simplemente, excelentes para una moto de estas características. Como seguramente muchos sepáis, existen dos versiones disponibles en lo que a frenada se refiere; por un lado, el modelo estándar y, por el otro, la que tuvimos la suerte de probar con ABS de serie -no combinado-. Una vez más, Honda nos ha dejado sorprendidos con el funcionamiento de este sistema, que, como en las motocicletas de primerísimo nivel, como su hermana mayor la CBR 1000 RR, se muestra muy poco intrusivo; de hecho, en circunstancias normales y para saber que no nos han timado en la tienda cuando nos la vendieron, hay que ir a buscarlo a propósito, pues únicamente entra en acción cuando es absolutamente necesario. A nuestro modo de ver, la eficacia del ABS y su funcionamiento son tan altos, que realmente vale la pena pagar los 5.999 euros.

CÓMO VA EN…
Ciudad

Gracias a su pequeño tamaño pasa casi por cualquier sitio y, aunque a la hora de girar entre coches su radio de giro no es el de su hermana la CB, se defiende sin problemas. Su motor tiene una respuesta inmediata y el ABS aporta mayor seguridad.
Carretera
Será capaz de proporcionarnos horas y horas de diversión. Lo que más destaca es su estabilidad y el aplomo en el tren anterior, que, aunque le resta un poco de agilidad, en curvas rápidas se muestra sumamente segura. Su motor empuja con fuerza en la zona alta.
Autopista
Aunque no es el medio más divertido para ir en moto, cumple sobradamente debido a su gran estabilidad a un motor con la potencia, necesaria para militar en la categoría A2 y a unos consumos muy reducidos.

 

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