Honda CB 1100, por fin en Europa. La probamos, a fondo
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Honda CB 1100, por fin en Europa. La probamos, a fondo

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Presentada en el Salón de Tokio de 1968, la Honda CB 750 Four se puede considerar la primera moto de la era moderna. Cuarenta y cinco años más tarde, inspirada en la inolvidable Four, aparece en escena la exquisita CB 1100. Una neoretro que con la Four como referencia se presenta con una estética de los 70 y tecnología de 2013. Una acertada combinación que nos recuerda que el planteamiento de aquella primera cuatro cilindros en línea es válido cuarenta y cinco años más tarde. Y que cuando Honda decide recrearse con un guiño al pasado con una moto como la sorprendente CB 1100, no deja pasar la oportunidad de demostrar al mundo su capacidad tecnológica, que se traduce en el exquisito tacto del cuatro cilindros en línea de aspecto clásico y refrigerado por aire y aceite.

Una moto que evoca a la mítica CB 750 Four que causó furor en Europa y que en España no pudimos disfrutar debido a la leyes proteccionistas que no permitían la comercialización de vehículos japoneses.

Por fin, Europa
La nueva CB 1100 se comercializa en Japón y otros países asiáticos desde hace tres años. La pasión de los motards japoneses por la venerada CB 750 Four y la demanda de una réplica de la que se puede considerar la primera superbike de la historia fue tal, que Honda aceptó fabricar en serie esta CB 1100. Y la presión de las filiales de algunos países europeos en los últimos años hizo que finalmente se estudiara la posibilidad de comercializarla en la vieja Europa.

En países como Francia, un país que culturalmente tuvimos en la época de la Four a miles de kilómetros pese a estar geográficamente a tiro de piedra, la CB 1100 supone toda una revolución y se esperan vender entre 600 y 700 unidades en su primer año.

El motor recupera con brío a pocas vueltas, no vibra casi nada, y la respuesta
es siempre suave y enérgica en cualquier velocidad

La cuestión es… ¿qué ofrece la CB 1100 que no podamos encontrar en el mercado? Pues desde mi punto de vista, varias cosas. Dejando al margen el presumible éxito que pueda tener en Francia debido a la recuperación del icono CB Four, entre nosotros, la CB 1100 tiene una larga serie de argumentos a tener muy en cuenta.

En primer lugar, una cuestión sentimental que afectará a generaciones de los años 50 y 60 que soñaban con la fantástica Four 750. En segundo lugar, una estética que cautiva, tal y como pude comprobar, a motoristas de todas las edades. Por otra parte, su funcionamiento es delicioso, especialmente a nivel de tacto motor. Ok, podría pesar menos y hay aspectos mejorables, como las llantas, que nos hubiesen gustado más si fueran de radios, pero en líneas generales, es una moto extraordinaria. Y también hay que tener en cuenta que la cuestión de las limitaciones y la presión por parte de la Administración está decantando a los motoristas a olvidarse de las sensaciones de las superdeportivas a favor de las grandes trail y de motos confortables y agradables para ir de paseo como esta CB 1100.

Atractiva
Sin ninguna duda, gran parte del encanto de la CB 1100 es su estética neoretro, en la que por encima de todo destacan el motor y el depósito de combustible.

Mitsuyoshi Kohama es el jefe de diseño de la CB 1100, y entre otros trabajos fue el responsable del proyecto de la Honda NR 750 de pistones ovales o la RC211V, es decir que tiene una larga experiencia y merecido prestigio. Kohama explica que cogió un lápiz volviendo a Japón después de vivir varios años en Europa y se puso a dibujar los primeros bocetos…“Quise una motocicleta de aspecto artesanal, bella y fácil de conducir. Me gusta hablar de la CB 1100 como una moto en la que hemos trabajado más en el diseño que en el styling, palabras que tienden a confundirse pero que son muy diferentes entre ellas. El styling se refiere a la estética que el vehículo necesita, mientras que los elementos de diseño se pueden encontrar en los primeros bocetos estableciendo los orígenes de las formas del vehículo…”.

Kohama sostiene que los componentes externos de una motocicleta pueden ser elementos decorativos y que “hemos tratado de darle a cada elemento mecánico la forma más bella posible”.

Con 87 CV, el consumo de este gran motor es de 6 litros a los 100 km,
con lo que su autonomía es de unos 250 km

El propulsor tipo DOHC es el gran protagonista con sus cilindros aleteados, culatas de cuatro válvulas y doble árbol de levas. Y ese aleteado con aletas de sólo 2 mm de espesor, las más finas que Honda ha fabricado en toda su historia, obligaron a desarrollar un nuevo sistema de producción. Es curioso cómo Kohama señala que los dos árboles de levas no pueden estar demasiado juntos, puesto que si no, tendría un aspecto cool. El pequeño radiador de aceite es apenas perceptible visualmente. “La belleza es algo subjetivo que no puede expresarse con cifras o explicarse a base de lógica. Mientras valorábamos la forma en que el aire pasaba por las aletas, de forma que éstas pudiesen desempeñar su función esencial de disipar el calor del motor, también valoramos mucho –al igual que los aficionados a las motos y a los que les gusta la maquinaria– las emociones que el aspecto de las aletas podrían producir y les dimos la forma con el cuidado correspondiente”.

Estilo y tecnología
El contraste entre la imagen clásica de esta nueva CB 1100 con la tecnología es sin duda parte de su encanto y en cuanto al funcionamiento, la alimentación es en gran parte responsable de la ejemplar suavidad de esta CB 1100. Se confía en el sistema PGM-F1, sobre el que Honda tiene una larga experiencia, y contrasta con la gran cantidad de cromados de calidad inspirados en los 70 que brillan con luz propia en los guardabarros, faro, colectores, silencioso, espejos, retrovisores. Incluso en el soporte del faro piloto trasero, que conserva su diseño original con un círculo muy característico.

El estilizado depósito de combustible también tiene un inconfundible sabor a los años setenta, al que le acompaña el manillar elevado muy al estilo de la versión CB 500 Four de 1971, que era más alto que el de la primera versión de la CB 750, como la que nos acompañó en un emotivo viaje en el tiempo fotografiado por Sebas Romero.

Moderna y clásica
El asiento tiene poco acolchado y encaja perfectamente con la armoniosa línea del tanque de gasolina, que sigue una línea horizontal con respecto al motor. El diseñador Kohama cree que es importante que desde el asiento el conductor pueda ver las culatas, y en este sentido, lo que sí puedo decir es que el árbol de levas toca en el interior de la pierna si mides como yo, casi metro ochenta. Me encanta el detalle del logo (escudo) del ala dorada. Kohama dixit: “Insistí al equipo que no era necesario dar al depósito ningún aspecto particular, distintivo, pero pienso que al final lo hicimos, con una forma que, aunque simple, ofrece la duradera impresión de auténtico estilo Honda. Diseñado meticulosamente, el medallón del depósito de gasolina juega un papel casi tan importante como el motor en la imagen general. Los diseñadores buscaron con precisión milimétrica hasta encontrar su posición perfecta”.

Las llantas de aleación en color plata -de 18 pulgadas- desentonan con el resto del conjunto; quizás no se han montado unas de radios por un tema de presupuesto, pero Kohama sostiene que se debe a la idea de transmitir modernidad dentro de una estética retro. Las medidas de los neumáticos (110 delante y 140 detrás…) son de otros tiempos, pero puedo asegurar que funcionan. Me gustaron tanto en manejabilidad como en estabilidad y apoyo en cualquier tipo de trazado. En ningún momento eché en falta más superficie en contacto con el asfalto.

Las llantas de aleación, colocadas a propósito, son la conexión estética entre
un estilo retro y la tecnología del siglo XXI

La frenada se confía a un doble disco delantero y no falta el sistema C-ABS por el que al frenar con el delantero se acciona de forma muy sutil el freno trasero sin que apenas sea perceptible su entrada en acción.

Las suspensiones tienen, cómo no, un corte clásico y los dos amortiguadores traseros son regulables en precarga (cinco posiciones) a través de la llave tipo gancho que se utiliza -no podía ser de otra forma- desde los años 70. También es regulable en precarga la horquilla con barras de 41 mm firmada por Showa.

Suavidad
La posición de conducción es muy natural y el manillar elevado muy cómodo y bien situado en la triangulación con las estriberas y el asiento. Las piernas quedan ligeramente flexionadas y el asiento tiene un acolchado justito, pero no me pareció incómodo en tiradas de más de 200 kilómetros. Su altura con respecto al suelo es de 795 mm y eso significa que se llega con facilidad.

A la hora de maniobrar, la CB se nota un poco pesada y, para colocar la pata de cabra, hay que poner atención porque es poco accesible. Por otra parte, para colocarla sobre el caballete central, es cuando más se aprecia que pesa 250 kilogramos.

El sonido del tetracilíndrico al ralentí apenas es perceptible. La visión desde el asiento con las manos en alto es muy agradable y sobresalen los acabados de la torreta del manillar, la pletina superior y el elegante cuadro de instrumentos. Como no podía ser de otra forma, ambas esferas son analógicas, pero una ventana indiscreta nos facilita información fundamental, como el nivel del depósito de combustible o kilómetros recorridos, pero los iconos y los números son pequeños (reloj incluido) y no aporta el indicador de la marcha engranada. El embrague es extremadamente suave y el cambio una delicia. Con un poquito de gas, el motor se muestra silencioso y agradable, y su capacidad de recuperación me sorprendió especialmente cuando circulé por Barcelona ante la mirada de muchos motoristas de todo tipo: os aseguro que la CB no es una moto que pase desapercibida.

A menos de 40 kilómetros hora en quinta, apenas se aprecian las vibraciones y su capacidad de recuperación es sorprendente, y por tanto conducir la CB en un ambiente urbano es un placer, a pesar de que, al pasar entre coches, hay que tener en cuenta la altura del manillar y los espejos retrovisores. Sin ser una moto ligera, sorprende la facilidad que demuestra a la hora de serpentear entre el tráfico urbano, puesto que es rápida y ágil en los cambios de dirección y la respuesta del motor sea en la marcha que sea, es siempre dulce y a la vez enérgica.

Por autopista y circulando a la velocidad legal de 120 kilómetros por hora, el motor gira a 4.000 rpm y apenas vibra. La posición de conducción con las manos en alto no es la ideal para ir más deprisa, pero a este ritmo el viento frontal es soportable.

En carreteras reviradas demuestra buenas maneras a pesar de la sencillez de la parte ciclo ,con un chasis de doble cuna de acero al que el cuatro cilindros en línea está anclado en seis puntos.
La suspensión trasera convencional, con dos amortiguadores regulables, es bastante blanda, pero en líneas generales brinda un buen compromiso; en la CB, por encima de todo y para poder disfrutar en toda su dimensión la dulzura de su carácter, se busca confort.

Los avisadores de las estriberas y unos amortiguadores blandos
limitan una conducción deportiva

Si te decides por una conducción deportiva en una carretera revirada, las limitaciones las encontrarás en los avisadores de las estriberas, pero la CB mantiene bien la trayectoria, entra en las curvas con facilidad, requiere poco esfuerzo y tiene en su propulsor, no me cansaré de repetirlo, un excelente aliado. La subida de vueltas es un placer para los sentidos. Rinde 90 CV a 7.500 rpm y el par motor de 9,5 kgm lo entrega a sólo 5.000 rpm. Un motor finísimo que sobre las 3.500 rpm tiene una ligera inflexión apenas perceptible, y que entre las 4.000 y las 6.000 vueltas se encuentra muy cómodo, sin necesidad de tener que estirarlo hasta pasadas las 7.500 rpm  a no ser que quieras un pequeña descarga de adrenalina en un mundo entre algodones…

Con una capacidad de 14,6 litros de gasolina me dio un consumo de unos 6,5 litros a los 100 kilómetros, incluyendo un tramo de curvas a buen ritmo, pero en condiciones normales se sitúa entre los 5,5 y los 6 litros, lo que le otorga una autonomía un poco limitada. Pero en cualquier caso se pueden hacer tiradas de casi 250 kilómetros, es una distancia más que aceptable para una moto sin carenado que merece ser disfrutada a fuego lento.
 

Nos gustó

  • “La respuesta del motor, de aspecto clásico y refrigerado por aire y aceite, es un ejemplo de suavidad”.
  • “El depósito de combustible de 14,5 litros tiene un diseño horizontal y el escudo del ala dorada es todo un signo de identidad”.
  • “Las llantas de aleación y el efectivo conjunto de frenos con C-ABS son un punto de modernidad entre una estética neoretro”.
  • “El cuadro de instrumentos conserva como en la versión de 1969 dos relojes analógicos, entre los que se ha colocado una ventana con info del siglo XXI”.
  • “Los bajos del motor son los de la CB 1300 y el resto se ha diseñado exclusivamente para esta CB refrigerada por aire y aceite. Las aletas de los cilindros le dan un aire retro”.
  • “Los dos amortiguadores Showa contribuyen a darle a la CB 1100 un aire retro y son regulables en precarga de muelle con una llave de las de toda la vida…”.
  • “La frenada combinada C-ABS es ejemplar y los discos de 296 mm montan pinzas de tres pistones que delatan el sistema de frenada combinada”.

A mejorar

  • “El asiento es sumamente sencillo, con poco acolchado y algo justo con pasajero”.
  • “Si fuera más ligera y montara una suspensión más firme atrás, me sacaría los avisadores de las estriberas y… ¡uooooaaaaooooo!”.

TE EXPLICAMOS CÓMO VA EN…
CIUDAD

La suavidad del motor, cambio y embrague e muy agradecida entre el tráfico urbano. Es un poco pesada a la hora de maniobrar y no dispone de ninguna guantera, pero dinámicamente es un placer.
CARRETERA
Entre curvas es una moto divertida y confortable. La respuesta del motor es su mejor argumento, las suspensiones son blandas y cómodas, y la frenada transmite mucha seguridad. Mejor a un ritmo tranquilo que en plan deportivo.
AUTOPISTA
Por una parte es superagradable porque apenas vibra, pero por la otra el manillar elevado no es el más cómodo pese a que a 120 kilómetros/hora no resulta excesivamente cansada entre repostaje y repostaje…
 

Encontrarás la prueba HD de esta Honda CB1100 en la revista SoloMoto nº1912
Si estás intersad@ puedes solicitarla a nuestro departamento de suscripciones

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