¿Hasta dónde son capaces de llegar Pedrosa y Stoner?
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¿Hasta dónde son capaces de llegar Pedrosa y Stoner?

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Circuito de Sepang, pasado jueves 24 de febrero, 10.06 de la mañana. Hace seis minutos que se ha abierto la pista y Casey Stoner, ya enfundado en su mono y con el casco fuertemente abrochado, se sube en su RCV para salir al  circuito. El australiano quiere aprovechar la “fresca” – entrecomillado en el caso malayo– para marcar un registro que le permite salir de Sepang 2 (segundos entrenamientos de la pretemporada) con la pole de los tres días. Una pole no válida para ninguna carrera y que no da puntos para nada. Pero Stoner sabe que tal y como están las cosas salir de  sepang siendo el más rápido es muy importante, mucho. Hasta la pasada semana, la vuelta referencia del trazado malayo era la que Valentino Rossi dio en 2009, cuando paró el cronómetro en 2’00.518… y subrayo lo de “hasta la pasada semana”.

Mientras Casey Stoner salía por el pit lane era seguido con la mirada desde la puerta del box del equipo Repsol Honda por Shuhei Nakamoto, vicepresidente de HRC, y Livio Suppo, la mano derecha de éste. Stoner completó su vuelta saliendo desde boxes, es decir, 5,548 kilómetros, para calentarse y calentar los Bridgestone; sólo 5,548 kilómetros. En el siguiente paso por meta, el australiano marcó un 2’00.122, un impresionante tiempo por debajo del récord de Rossi. Pero Casey no se paró ahí, ya que en la vuelta tres rompió la baraja fulminando cualquier registro previo en Sepang con un 1’59.665.

Me cuentan, porque no lo vi personalmente, que Livio Suppo no pudo contener un grito tipo “¡Sí!”. Shuhei Nakamoto, más discreto, menos efusivo –me imagino que por ser japonés y porque su posición de jefe de todos los pilotos de HRC así lo exige–, se dirigió al box de Andrea Dovizioso, se sentó allí en una silla y cruzó las manos detrás de la nuca en un gesto que mi interlocutor describió como clara muestra de satisfacción. Sí, es cierto que la interpretación de los gestos es subjetiva, pero a veces las cosas se prestan a pocas especulaciones. Todos sabemos cuándo una sonrisa es de satisfacción, de sorna o forzada.

Tras su vuelta estratosférica –esta palabra les encanta a mis colegas italianos–, Casey Stoner hacía una tercera (2’00.124) y volvía a los boxes. Eran poco más de las 10.15. Para entonces, un par de garajes más allá, Dani Pedrosa estaba listo para darle réplica a su compañero de equipo. Stoner le había ganado la partida los dos días previos –dolorosamente el segundo–, por lo que el piloto español sabía que terminar por delante de él era importante.

10.20, Pedrosa sale al circuito. En su primer paso por meta con vuelta lanzada hace 2’04.436; segunda vuelta, 1’59.968… ¡Uf!… El duelo está servido. Tercera vuelta, último cartucho: 1’59.803… 10.29, Pedrosa vuelve a los boxes; Stoner le había vuelto a ganar la partida.

El duelo entre #26 y #27, es decir, entre Dani Pedrosa y Casey Stoner sin duda protagonizó los entrenamientos de Sepang de la pasada semana, pero además de esta pelea fratricida entre los pilotos del Team Repsol Honda, sucedieron muchas más cosas. Como siempre, algunos ganaron, otros perdieron, aunque, repito, no había en juegos puntos por nada.

MÁS ALLÁ DE PEDROSA/STONER
El espectáculo de los pilotos de Honda no tapó, por ejemplo, los problemas, los serios problemas, que está atravesando la aventura emprendida por Valentino Rossi de la mano de Ducati. El ya de por sí difícil camino se complicó con la baja por gripe el segundo día, lo que hizo perder un tiempo precioso a ambos, piloto y técnicos. Frases tipo “no tengo respuestas” o “ahora estoy preocupado” son palabras que jamás habíamos oído decir al italiano. Valentino y su gente se están dando cuenta de que el tiempo está pasando y no ven luz a la salida del túnel. Todos los intentos parecen estrellarse en una moto que es… especial. Porque constancia de que la Ducati es competitiva hay de sobras –léase los resultados conseguidos por Stoner–, pero la Desmosedici es respecto al resto de las motos de MotoGP algo así como los Porsche en el mundo de los coches deportivos. El ejemplo no es mío, sino de un técnico de Borgo Panigale que, ante mis preguntas sobre la idoneidad de una moto tan complicada, me espetó: “¿A que nadie duda de que los Porsche son rápidos? Pero, ¿a que para ir deprisa con un Porsche uno tiene que aprender a conducir un Porsche?… Pues con la Ducati pasa lo mismo”. Veremos qué cariz toma esta historia.

Otro de los que perdieron en Sepang es sin duda Jorge Lorenzo. Terminar sexto, lejos, lejísimos de las Honda (a 1.266 de Stoner), por detrás de su compañero de equipo y con un tiempo inferior al conseguido en los entrenamientos de dos semanas antes no es desde luego plato de buen gusto para el titular del #1 de MotoGP. Jorge a estas alturas tiene claro que Spies, su nuevo vecino de box, no va a ser un compañero tipo Hayden. Pero dicen los que estuvieron en Sepang que Lorenzo dio muestras de estar obsesionado con Pedrosa y, como ha escrito mi buen amigo Enrico Borghi en Motosprint, “aterrorizado con las Honda”. “Hoy por hoy no estamos en situación de ganar; Yamaha debe hacer un motor más potente”, demanda el mallorquín. Pero los técnicos japoneses, especialmente Masao Furusawa, el hombre que llevó a Yamaha a donde está, no pierden los nervios. Es más, asegura que no se trata de entrar en una guerra loca en busca de potencia. “Lo importante es un potencia utilizable”. El ingeniero padre de la actual M1, a quien, por cierto, veremos en un circuito por última vez probablemente en los próximos entrenamientos de Qatar, comenta a micrófono cerrado que Lorenzo parece haber olvidado que el título de MotoGP que figura en sus vitrinas lo consiguió con una moto menos potente que la de sus rivales; lo mismo vale para los campeonatos ganados por Valentino Rossi. Sea como fuere, la frustración del revolcón que se ha llevado Lorenzo en Sepang 2 puede, si bien canalizada, transformarse en una motivación. Y cuando Jorge está “pila”, como diría Ángel Nieto, es prácticamente imparable. Qatar, en este sentido, mostrará cómo Lorenzo ha metabolizado estos últimos entrenamientos.

De los dos mayores perdedores a dos pilotos que ganaron en Sepang. Ambos, claro, pilotos oficiales de HRC: Marco Simoncelli y Andrea Dovizioso. El primero acabó en el podio, confirmando que lo de los primeros entrenamientos de pretemporada no fue un espejismo. Eso sí, tanto él como Dovizioso fueron bastante más lentos que Stoner y Pedrosa en sus simulacros de carrera. Entre estos dos, Stoner también batió a su compañero, rodando, como podréis comprobar en una tabla que hemos confeccionado al respecto, un par de décimas por vuelta más rápido que Dani. Me dicen los que siguieron estas tandas largas a pie de pista que los estilos de pilotaje de uno y otro son muy diferentes. Y es que mientras Casey siempre parece estar al borde del desastre, al límite físico, a Pedrosa se le ve mucho más técnico, menos estresado. En fin, lo dicho, duelo de titanes.

Por cierto, una anécdota para terminar. Stoner se vio forzado a interrumpir su simulacro de carrera por las ampollas en las palmas de las manos. De ser famoso por dar poquísimas vueltas con la Desmosedici y por no querer ni oír hablar de simulacros de carrera, ha pasado a no querer bajarse de su Honda ni con agua caliente.

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