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Harley-Davidson FLS Softail Slim, Bobby Black

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Ya no hace falta volver a casa tras la batalla para ponerte manos a la obra y convertir tu vieja custom en una atractiva bobber. Buena parte de los soldados norteamericanos que tuvieron la fortuna de regresar a su país tras la segunda guerra mundial (1939-45) impusieron una moda que consistía en transformar sus motos “a la mínima expresión”, modificándolas con detalles como un asiento bajo y unos guardabarros recortados. Una filosofía buscaba ceder todo el protagonismo al motor, que era el que debía acaparar la atención de todos los que las veían pasar. Y el color, preferentemente, negro mate, una suerte de homenaje que les traía ciertas reminiscencias de los años que pasaron en el frente. El aspecto de las bobber de los años cincuenta podría ser considerado casi militar: espartano y a la vez muy guerrero.

Ahora es Harley-Davidson, cómo no, la que nos traslada a aquella época con la Slim, tan bobber como la que más, sin necesidad de tocar nada… ni de haber luchado por tu país.

La Harley-Davidson FLS Softail Slim se comercializa en dos colores diferentes. En negro mate, la de estas páginas, y en rojo y en negro metalizados. A diferencia de otras, en la parte central de la moto, lo que sería todo el entorno del motor, los cromados brillan, paradójicamente, por su ausencia. Los fileteados del bloque de los cilindros son negros, como es negra también la tapa ovalada del filtro de aire.

Y es que este color lo puso de moda -¿cuándo ha dejado de estar de moda el negro?- no hace demasiado Harley con sus dark custom. Incluso la Sportster 883 tuvo una versión totalmente negra para que el público empezase a hacer boca con el modelo de entrada al universo Harley. Esta bobber no iba a ser menos, como tampoco lo ha sido la Sportster 1200 Seventy-Two, presentada a la vez que la Slim y que también puede presumir de una versión negra mate. Y es que este tipo de custom tan sobrias y guerreras al mismo tiempo tienen un amplio público deseoso de recibir novedades, y Harley sabe a la perfección cómo tenerlo contento.

 

Robusta delgadez

Desvelaremos el secreto, por si alguien todavía no ha caído en la cuenta: sí, slim significa ‘delgado’. Y si la Company ha decidido apellidar así esta Softail es porque… ¡su neumático trasero es más estrecho que el delantero!, algo nada habitual en ningún tipo de moto. MT90B16 la rueda delantera y MU85B16 la trasera. Efectivamente, llantas de 16 pulgadas; a esa sección tan estrecha del neumático, añadidle una llanta de sólo 16 pulgadas y daréis con el secreto de la manejabilidad de la Slim. Sus 305 kilogramos de peso no parecen tantos gracias a su bajo centro de gravedad, a su corto radio de giro y a lo que decimos, a sus pequeñas ruedas.

Aunque después de todo, nadie puede negar la estampa de solidez de esta Harley, algo que contrasta con su facilidad de manejo y su dinamismo en carretera. Buena parte de la culpa de la intimidación que desprende la Slim la tiene el motor. Una mecánica que no es cualquier cosa: el Twin Cam 103B, el que llevan las Softail. Que es el de las Softail lo sabemos por la B final, que indica que el motor lleva eje de balance antivibraciones. Y es así en las Softail porque esta familia ancla el motor directamente al chasis, sin silentblocks que filtren dichas vibraciones. Y por eso, valga la aliteración y la redundancia, la Slim no vibra.

 

Ergonomía de lujo

El motor de la Slim es un perfecto reclamo para posibles interesados. Suave, como hemos visto, goza además de unas cifras de par motor a las que muy pocas motos pueden hacer frente. Atención: 13,5 kgm a 3.250 rpm; raudales de par desde bien abajo. Abrir gas con esta Softail es una maravilla, porque el empuje es espectacular a bajo y medio régimen. Arriba del todo no es tan impetuoso, pero motos como la Slim no están pensadas para llevarlas altas de vueltas.

Otro de sus atractivos es la posición de conducción y la calidad de marcha. El asiento monoplaza -opcional es el lugar del pasajero- tiene unas formas en las que se encaja de maravilla, al tiempo que su mullido es el adecuado para viajar sin necesidad de descanso.

Los brazos abiertos, no en exceso, y las piernas avanzadas, tampoco demasiado; una postura responsable de que se circule con ella tan cómodamente. Además, cuando se sobrepasan los 100 km/h, no se nota tanto el azote del viento frontal como en otros modelos similares.

Tener el manillar tan cerca del cuerpo también ayuda a moverla en carretera de curvas. El neumático trasero tan estrecho se encarga de hacerla ágil y de que su dinamismo sea poco menos que sorprendente teniendo en cuenta que pesa 305 kilogramos.

La horquilla es de recorrido más bien largo, pero sus reglajes la hacen muy firme en las frenadas; los amortiguadores traseros también llevan a cabo su labor muy decentemente.

La frenada delantera, a pesar del tipo de moto que es, resulta muy buena a ritmo en carretera, tanto por el mordiente como por el tacto, además de ser muy fácil de dosificar. El ABS -sí, lleva ABS, aunque no se aprecie- es de serie.

 

Gama media

Las Softail pueden ser consideradas las más clásicas de todas las Harley- Davidson del mercado. Y por ello su nivel de acabados ha de estar a la altura del encanto que desprenden. Por ejemplo, el cuadro de instrumentos se coloca sobre el depósito de combustible. Y por eso, también, todo el conjunto del sistema ABS queda oculto en el buje de la llanta, para dar la sensación de no estar ahí.

Hacerte con una Slim cuesta 20.250 euros en su versión negra mate, y 20.500 euros la negra y la roja metalizadas. Es el precio a pagar por una moto que habría hecho las delicias de los soldados norteamericanos durante los años cincuenta. Es la particular forma que tiene Harley-Davidson de entender una bobber del siglo XXI… Una auténtica bobber sesenta años después.

 

Solo +
-Motor con poderío
-Calidad de marcha
-Suavidad de funcionamiento
-ABS de serie y buena frenada
-Dinamismo
-Estilo años 50

Solo –
-Un asiento de serie
-Peso en parado
-Precio

Como va en…
Ciudad
Peso al margen, es una moto muy manejable por su bajo centro de gravedad, su corto radio de giro, la altura del asiento, la sección de su neumático trasero… El motor es noble a bajas vueltas y la frenada es modulable a baja velocidad.

Carretera
Aquí es una delicia porque se deja llevar con una soltura pasmosa. Vuelve a ser responsable la sección de la rueda trasera, que la hace muy ágil. Las suspensiones no son las de una deportiva, pero se muestran firmes.

Autopista
La posición es de total despreocupación. La protección aerodinámica no existe, salta a la vista, pero sobre esta moto no recogemos tanto aire como en otras similares; el efecto paracaídas es menor.

 

Presentación publicada en la revista Solo Moto nº 1873
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