Harley-Davidson Experience II: Regreso con sorpresa
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Harley-Davidson Experience II: Regreso con sorpresa

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El día anterior habíamos llegado tarde al hotel, casi de noche. La amable recepcionista del hotel se compa­deció de nosotros y nos dejó dar un rápido baño en la piscina cubierta para relajarnos, antes de pasar a cenar y así recuperar ener­gías. Poco antes habíamos subido hasta las pistas de Baqueira, para ver un paisaje de pelí­cula, con un bello prado, caballos y el sol ponién­dose tras las altas cimas, aún con algo de nieve.

Visto que a partir de mediodía se esperaban tor­mentas en los Pirineos, decidimos salir pronto por la mañana e intentar dejarlas atrás lo antes posible. Justo una breve parada en lo alto del puerto de la Bonaigua y sus más de 2.000 metros de altitud, para tomar algunas fotos junto a las vacas pirenaicas, y seguimos sin parar hasta cruzar Sort y empezar otra vez el puerto del Cantó, en cuyo mirador realizamos la segunda parada del día y, de paso, volvemos a cambiar de motos. A estas alturas todos tienen clara la que le gusta a cada uno y algunos no quieren dejar la suya: Boni se queda con la Road King, Christian con la Dyna, Samuel con la Fat Bob, Edu con la Electra Glide y Jordi está entre la Dyna y la Electra. En las curvas de los puertos las más ligeras Dyna y la Fat Bob se muestran más fáciles de llevar que las grandes Electra Glide, aunque éstas no lo hacen nada mal…. Y son comodísimas.

En Organyà repostamos, es la segunda vez desde que sali­mos de Barcelona. Vamos justos de tiempo, ya que nos espe­ran en el Museo de la Moto de Bassella y aún faltan bastantes kilómetros para llegar allí. Avisamos de que vamos con retraso y nos dirigimos hacia el sudeste. En las montañas que hemos dejado atrás se distinguen negras nubes que van avanzando hacia nosotros.

Hay más museos dedicados a la motocicleta en España, pero el de Bassella es especial. Además de tener significativos modelos de la Historia de la Moto –cronológicamente situados–, toda la planta baja está dedicada a la moto española. Guiados por su director y uno de los mejores conocedores de las motos que se pue­den encontrar, Estanis Soler, fuimos descubriendo modelo a modelo gran parte de la historia de las dos ruedas, y muchas de las marcas españolas que aparecieron como setas durante la posguerra y que la mayoría fueron desa­pereciendo posteriormente, en una imparable caída hasta el cierre de la última de ellas hace bien poco, como todos sabemos: la histórica fabrica de Derbi -cierre de la fábrica en Mollet; la marca sigue en el mercado pero se produce en Pontedera, Italia.

Habíamos previsto comer en Pons, no lejos de Bas­sella, aunque la proximidad de las nubes nos aconse­jó seguir adelante y no nos detuvimos hasta llegar a Prats de Rei, cerca de Igualada. Será nuestra última parada hasta Barcelona, donde llegaremos sobre las 18 h al parking de Solo Moto.

Con tristeza cerramos por última vez los contac­tos de las Harley. Nos despedimos con la sen­sación de haber vivido algo especial. Algunos aún tienen un largo viaje de vuelta a casa, como Jordi Ortiga, que vive en Calanda (Teruel), o Samuel Pérez, que tiene que regresar a Ma­drid. A todos nos quedará el recuerdo de una ruta bellísima, unas motos únicas y un am­biente fenomenal.

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