Hanway Raw 125: Mini Bonnie
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Hanway Raw 125: Mini Bonnie

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Hay que reconocer que, una vez más, Motorien, S.L., ha demostrado tener buen ojo a la hora de escoger una firma como Hanway para representarla en nuestro país. Sí, es cierto que su gama de momento no es muy extensa, pero con modelos como el ya conocido Tourer 125 y, ahora, la Raw 125, está dando bastante que hablar. Se perfila como una marca muy interesante o, cuanto menos, que puede ser muy solvente para sus intereses, pues hasta la fecha, los dos vehículos importados han demostrado su valía a pesar de su sencillez.
 
Para comenzar con buen pie en el mercado de las motocicletas de marchas, qué mejor forma que hacerlo con un modelo de corte clásico como la Raw 125. Por un lado se puede sacar un buen partido de su atractiva estética vintage (la nostalgia es un buen reclamo) y, por otro, se pueden permitir la licencia de echar mano de unos recursos tecnológicos que, aun no siendo de última hornada, parecen contar con el beneplácito de muchos usuarios en este tipo de motos.
 
Y es que para bien o para mal, la Raw sigue la filosofía retro a rajatabla, no sólo se conforma con un diseño muy acertado gracias a que parece estar inspirado –salvando las distancias– en grandes referencias en el mundo de las neoclásicas como la Triumph Bonneville 900 o la Kawasaki W 800, sino también por utilizar algunos elementos que están básicamente en desuso en la actualidad, como el freno de tambor posterior o la alimentación por carburador. Sea como sea, hay que reconocerle a Hanway su honestidad, pues por lo menos no pretende colocarnos un vehículo económico en todos los sentidos a precio de superestrella del futbol como en tantas ocasiones hemos podido ver en el mundo de la moto. Son conscientes de los pros y contras de su criatura y, consecuentemente, le han adjudicado un precio de acuerdo a
ello. ¡Bravo por Hanway!
 
No suele ser habitual, pero sin que sirva de precedente, comenzaremos a entrar en materia fijándonos en su precio: 1.500 euros. Interesante… ¿Verdad? Y si encima os decimos que se encuentra en oferta de lanzamiento a un precio de 1.299 euros… ¿Cómo se os queda el cuerpo?
 
La Raw es una moto urbana cien por cien, lleva la ciudad en las venas, de ahí que su adaptación a este medio sea total. Nos encontramos ante una moto muy ligera, estrecha, baja de asiento y con un radio de giro cerradísimo, vamos, lo ideal para afrontar sin ningún miedo los atascos. Además, su natural posición de conducción responde a una lógicas geometrías que sitúan elementos como las estriberas (forradas de goma), el manillar (de doble altura) y el asiento en colocaciones muy sensatas. Este último es muy al estilo Bonnie, totalmente plano y muy alargado, aunque cuenta con un mullido durísimo que pasa factura en un uso continuado.
 

Sencilla y ligera

Su conducción es de nivel de parvulario, no sólo por notarse muy liviana, sino por el funcionamiento de su motor, un sencillo monocilíndrico 4T SOHC 2V refrigerado por aire y alimentado por carburador que se comporta con sorprendente suavidad. La verdad es que no vibra en absoluto, ni cuando lo llevamos al máximo de su rendimiento, lo que habla muy bien de la forma que Hanway tiene de hacer las cosas. En cuestión de prestaciones es bastante discretito, su potencia según el fabricante es de sólo unos 9,7 CV, pero como en conjunto la Raw pesa poco más de 100 kg, no es de extrañar que logre sacarles un buen partido al ofrecer unas aceleraciones fluidas y una velocidad punta que supera los 100 km/h como es de rigor. Sólo el cambio de cinco relaciones desentona un poco, el tacto no es muy agradable y a veces, arrancando, fallaba un poco entre primera y segunda, aunque también puede ser un problema de ajuste en el tensado del embrague de la unidad de pruebas.
 

En la línea

La parte ciclo está en la línea del resto: componentes discretos en cuanto a apariencia pero solventes en lo que respecta a funcionalidad. Obviamente al tratarse de una 125 cc con prestaciones muy lógicas no precisa de un gran dispendio tecnológico, y, de hecho, tal y como viene de serie, los resultados que ofrece son muy respetables. El chasis simple cuna (no podía ser de otro modo en una clásica) y las suspensiones se sobran y se bastan para sujetarla en cualquier circunstancia; además, estas últimas tienen un tarado asombrosamente duro para lo que se estila en este tipo de motos. Respecto a los frenos, pasa con un aprobado justo, al disco delantero lobulado le falta un poco de mordiente y el tambor trasero, como era de esperar, tiene el típico funcionamiento on/off de este tipo de frenos.
 
Globalmente la nueva Raw 125 es un producto a tener en cuenta, tiene detalles que sorprenden, como el indicador de marcha seleccionada del tablier o que incluso cuente con pedal de arranque; es cierto que se le puede exigir un poco más en algunos aspectos, aunque en cualquier caso ya no estaríamos hablando de un precio, ni por asomo, como el suyo.
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