Escapada motera de Doñana a Aracena
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Escapada motera de Doñana a Aracena

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Arrancamos hoy nuestra moto en pleno Parque Nacional de Doñana, declarado Reserva de la Biosfera y Patrimonio de la Humanidad, al sureste de la pro­vincia de Huelva, junto a la des­embocadura del río Guadalquivir, en la población costera de Matalascañas. Doñana es el parque nacional de mayor extensión de España y uno de los más singulares de Europa, por la riqueza de su fauna y flora, así como por sus peculiares ecosistemas, entre los que destacan las marismas.

Con este marco incomparable, partimos temprano hacia la veci­na aldea del Rocío, para conocer el escenario de la más multitudi­naria romería de España. En apenas veinte minutos nues­tros neumáticos estarán pisando el traicionero albero que tapiza no solo el entorno de la ermita, sino también parte de la carrete­ra, ojo a esto.

La primera ermita fue mandada levantar por Alfonso X El Sabio entre 1270-1300, tras conquistar la tierra a los árabes. La actual ermita del Rocío, sin duda uno de los mayores centros de devoción mariana del mundo, es visitada durante todo el año por cientos de miles de fieles. El santuario se levanta en un lugar mágico y esotérico que irradia una energía que te sorprende, a poca predis­posición que tengas.

Tras pasear por el poblado que conforman las distintas herman­dades, y visitar la propia ermi­ta, regresamos a la moto para dirigirnos a nuestro siguiente destino, ya fuera del entorno de Doñana.

Niebla
 

Tomamos la carretera hasta Almonte y una vez allí la A-484 casi nos dejará a las puertas de Niebla, un pueblo que, haciendo honor a su nombre, nos recibió envuelto en un denso, húmedo y tristón gris que impedía disfrutar del sol.

Niebla se puede considerar la capital histórico-cultural de la zona. Los fenicios aprovecharon la riqueza minera de sus alrededores y sus buenas comunicaciones a través del río Tinto, entonces navegable hasta las mismas puertas de la ciudad, y los romanos hicieron pasar por allí la calzada que unía la desembocadura del río Guadiana con Itálica. Durante el califato de Córdoba fue capital de la kura y en los reinos de taifas fue el centro de la Taifa homónima. Por ello dispone de un importante conjunto monumental histórico.

 En 1508, Fernando II de Aragón reclamó al ducado de Medina Sidonia la entrega inmediata de todos sus castillos a la Corona. Todos los alcaides de los castillos obedecieron a excepción del de Niebla, que mantuvo obediencia a su duque. El rey Fernando envió a un ejército a que tomase la ciudad. El asalto no se llevó finalmente a cabo porque el ducado capituló, pero ello no evitó que las tropas saquearan la ciudad rendida y mataran a gran parte de la pobla­ción, en lo que ha pasado a la histo­ria como el saqueo de Niebla.

Atravesamos las bermejas mura­llas almohades que encierran la población y ya intramuros dejamos la moto a la puerta de su castillo para disfrutar de una pausada visita a sus interesantes instalaciones, que cuentan con extensas expli­caciones y unas impresionantes mazmorras con recreación de las torturas que se practicaban a los reos.

Llega el momento de disfrutar de la conducción de nuestra fiel compañera durante un buen rato, aprovechando que, además, el sol decide acompañarnos. Abandonamos Niebla y su con­dado y entramos en la región del Andévalo, donde la dehesa de encinas y alcornoques tapiza los márgenes de un asfalto impoluto, que pasa a ser suavemente revira­do, y nos transmite con el paso de los kilómetros la felicidad que da gozar de una buena carretera con poco tráfico y placentero trazado.

Minas de Riotinto
 

Así, casi sin querer, llegamos al pueblo de Minas de Riotinto, con un paisaje cada vez más serrano de tupido bosque que alfombra las colinas y promontorios que nos rodean. Como te decía al hablar sobre Niebla, La historia de las minas de Riotinto se remontan a las primeras civilizaciones.

En el siglo XIX, un consorcio bri­tánico compra las minas al Estado por 92 millones de pesetas y funda la Rio Tinto Company Limited. Momento que marca el resurgir de Riotinto. Uno de los hechos más impor­tantes para el desarrollo de la localidad fue la construcción de la línea de ferrocarril entre Riotinto y Huelva, que puso de manifiesto el gran poder económico de Riotinto, al entrar en servicio en 1875, tan solo dos años desde el inicio, y que permitiría el transporte de minera­les hasta el muelle del Tinto, en el puerto de Huelva.

Las cuestionables condiciones laborales y medioambientales fue­ron motivo de artículos de varios intelectuales contemporáneos, pero la explotación minera seguía creciendo y buscando nuevas vetas. Tanto fue así, que el original pueblo de Riotinto fue demolido porque estorbaba en el crecimiento natural de la mina y se trasladó a barrios de nueva planta de estilo inglés, entre los que el barrio de Bella Vista, creado para los direc­tivos británicos, destacaba por su clima de exclusividad y lujo. Este barrio se conserva hoy tal y como en su día fue. La mina sigue hoy en activo, generando riqueza y pues­tos de trabajo en la zona.

Después de visitar el museo minero, un complejo realmente interesante y didáctico, volvemos a los mandos de la moto para enca­rar el final de la escapada.

Aracena
 

Al tomar la carretera destino Aracena, a escasos minutos de la población de Minas de Riotinto, aparece el impresionante agujero de las explotaciones al aire libre; un enorme cráter de tonos ocres que nos sustrae a paisajes extraterres­tres, realmente imponente.

El camino que nos separa de Aracena sigue en la tónica del día. Una magnífica carretera, la A-479, que serpentea entre bosques amplios que tornan en dehesa al aproximarnos a nuestro destino, entrando en el Parque Natural de Aracena y los picos de Aroche. Un estupendo asfalto en el que ape­nas nos cruzamos con un par de coches y que nos permitió descar­gar adrenalina y recargar endorfi­nas antes de la siguiente parada.

El núcleo histórico de la ciudad de Aracena se asienta sobre la ladera norte del cerro del Castillo, origen del asentamiento, y se extiende a sus pies. Del Patrimonio Monumental hay que destacar los restos del castillo almohade y los templos gótico-mudéjares y rena­centistas que salpican el blanco caserío de apiñadas casas cons­truidas en los diferentes estilos que los siglos de historia han marcado.

El castillo fue erigido probable­mente por Caballeros de la Orden de Santiago sobre una antigua alcazaba musulmana, y sobre sus ruinas se levanta hoy la iglesia gótica más antigua y emblemática de Aracena, en la que se aprecia claramente el influjo de la catedral de Sevilla. Todo el conjunto fue declara­do Bien de Interés Cultural en 1995.

Además de estos atractivos, Aracena cuenta con una de las cuevas más espectaculares de España, La Gruta de las Maravillas, que no te debes perder.

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