Entrevista a Maverick Viñales: Bien que mal, las ideas claras
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Entrevista a Maverick Viñales: Bien que mal, las ideas claras

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Los que entienden de esto dicen que es el bueno de verdad desde la irrupción de Marc Márquez en la escena de los GG.PP. “Tiene mucho talento para ir de­prisa, le sale fácil”, asegura entre otros el propio Sito Pons, para quien Maverick Viñales corre este año. Y eso que el mánager español anda digamos que enfadado con él porque considera un grave error por su parte haber dado por finiquitado su paso por Moto2 después de una sola temporada. Porque, como adelantamos aquí en Solo Moto hace unas semanas ya, Maverick será piloto Su­zuki de MotoGP al menos los dos próximos años. Su fichaje ha sido algo así como un capricho del mánager del futuro equipo de la fábrica de Hama­matsu, Davide Brivio.

Como al resto de los expertos, las condiciones para ir deprisa en moto no le pasaron desaperci­bidas, pero después de reunirse con él y sentir el carácter del piloto de Roses, se enganchó a la idea de incluirle en sus filas como la apuesta de futuro. Le persiguió, insistió y finalmente consiguió convencerle de que no debía dejar escapar un equipo de fábrica.

Volviendo a Pons, resulta curiosa e interesante, entre otras cosas para conocer el carácter de Vi­ñales, la historia que cuenta de la primera vez que supo de la existencia de Maverick. Fue durante una visita con uno de sus hijos, pequeño todavía, a una carrera de minimotos. “Se estaba corriendo una carrera de niños, muy pequeños, y había dos que destacaban del resto y que iban muy deprisa y dán­dose unos hachazos tremendos. ¡Eran unos ena­nos!”. Explica Sito que los dos le impresionaron y que después de la carrera se acercó para conocer­los. Uno, el que había ganado, era Marc Márquez; el segundo, el que había perdido, era un tal Maverick Viñales, que lloraba desconsolado.

Cuando le preguntamos a Maverick Viñales sobre si se acordaba de este episodio nos comentó: “Sí, no me acuerdo a la perfección pero sí que recuer­do algo. Él llevaba una 85cc y yo una 65cc”, que fue exactamente lo que Pons le dijo en su día para consolar al desconsolado niño que había terminado segundo. Una anécdota ésta que me sorprendió. No sabía que Márquez y Viñales se habían visto las caras en las minimotos. Viendo la trayectoria de cada uno, me resultaba extraño.

“Sí, he corrido contra Marc desde pequeño, des­de siempre”, nos explicaba Maverick. “Siempre me lo encontraba en las carreras, aunque a partir de 125cc él era un año mayor y subió al Campeonato de España y vino antes al Mundial”.

Hablando con gente del paddock del Mundial so­bre Viñales, resulta que empezaron a surgir anécdo­tas de Maverick piloto niño por todas partes, como la que explicaba que corriendo con las Metrakit, tenía que salir el último de la fila con su padre sujetándole la moto porque no llegaba al suelo con los pies. ¡Y eso que él corría por la misma razón con llanta pe­queña en su moto!

Me contaron que, saliendo así en una carrera en el Jarama, acabó segundo, y que lejos de estar sa­tisfecho, llegó al box llorando y furioso. Un ejemplo más de ese carácter ganador que ha caracterizado y caracteriza a Viñales. Llorar ya no llora cuando no gana, pero lo de enfadarse, todavía se enfada. Algún casco ha estrellado contra el box después de una carrera frustrante.

“Depende de la situación. Tengo mucho pronto pero sé que no tengo que hacer el gilipollas en el box porque al final no avanzas. Pero bueno, en alguna carrera lo he hecho…”, admite sin esconderse. La ra­pidez y contundencia de sus respuestas, como que­riendo dejar cada pregunta zanjada y bien zanjada, es otra de las características de Maverick Viñales. Per­sonalmente creo que es un rasgo que viene de una mezcla a partes iguales de autoconfianza y timidez.

Sabedor de que si no andaba listo la entrevista que iba a mantener con Maverick Viñales sería un visto y no visto, me la preparé bien. Indagué mucho so­bre él y entré al ruedo con la estrategia de intentar desarbolarle con preguntas que no se esperaba. Así, después de comentar la anécdota de Pons con él, le pregunté qué sentía cuando él era un simple piloto de Moto3 y veía a un tal Marc Márquez ganar título tras título, llegar a MotoGP de la mano de Repsol y Honda. Habiendo corrido con él desde pequeño plantándole cara…

“Las cosas cambian. Marc en realidad siempre es­tuvo por edad una categoría por encima… Yo pen­saba que si él estaba haciendo todo eso, yo también podría hacerlo. Pero no me picaba porque al final yo también estaba en 125cc ganando, así que no me afectaba mucho”.

La trayectoria deportiva de Maverick Viñales ha sido digamos que sui generis. Al contrario que Marc Márquez, Dani Pedrosa o Jorge Lorenzo, él no ha crecido a la sombra de un gran mánager que le ha ido guiando y abriendo puertas. Dicho de una mane­ra que todos nos entendamos: Viñales no ha tenido un Alzamora, un Puig o un Dani Amatriaín a su lado.

“Bueno, no es bien así”, me corrige Maverick. “En su momento me guió Ricard Jové, que lo hizo genial. Llegó un momento en el que no se pudo seguir, pero hasta ese punto lo hizo muy bien. Al final no lo hacía solo, también tenía gente que me arropaba y que me guiaba un poco. Quizá no siem­pre por el camino acertado, pero me guiaban bien de alguna manera. Y ahora estoy con Aki Ajo”.

Otra de las características de Viñales, como estáis viendo, un piloto con un entorno y una manera de hacer las cosas diferente al habitual, es el desapego con los equipos con los que corre. Desde su llega­da al Mundial ha cambiado varias veces de equipo, prácticamente cada año. Da la sensación de que al contrario de otros pilotos, no necesita estar arropado por un entorno fiel. Parece que le cuesta 0 recoger sus cosas, cambiar de garaje y hacerlo bien allí donde llega. Las dos últimos temporadas son el mejor ejem­plo. También en este apartado el discurso de Viñales es contundente; lo tiene claro, vamos.

“Al final son todos profesionales y está claro que si vas a otro equipo ellos te van a intentar poner lo mejor y lo más profesional. Está claro que está bien poder llevarte tu mecánico, pero no te puedes llevar todo el equipo. Al final hay veces que tienes que pensar que hay algunos equipos que no es que sean mejores, pero tienen más experiencia con la moto y entonces hay que mirar también por tu bien”.

“Al final tienes que buscarte lo mejor para cada si­tuación… A lo mejor si hubiera subido con Calvo a Moto2 –el Team Calvo fue con el que ganó el título de Moto3–, como no tienen experiencia, este año igual no estaría haciendo nada. Tienes que ir al equipo que creas que te va a ir mejor”.

Estos cambios de equipo implican también nuevos responsables técnicos cada año, es decir, entenderse con el responsable de que sus motos sean competi­tivas. Un matrimonio no siempre fácil y que en cual­quier caso necesita un rodaje. También en este caso Maverick no se come mucho el coco. “Aquí somos todos profesionales y cuando tenemos un problema tenemos que arreglarlo”. Creo que ha quedado bas­tante clara la forma de pensar de Viñales en este tema.

La primera temporada de Maverick Viñales en Moto2 está siendo bastante irregular. Ha ido clara­mente de menos a más, mostrando que según ha ido haciéndose a la categoría su rendimiento ha ido creciendo. Los entrenamientos son su gran asignatu­ra pendiente, ya que en la mayoría de los casos los domingos le toca correr contra sus rivales y contra sus propios entrenamientos.

Pero lejos de estresarse, Maverick parece estar dis­frutando de Moto2. Creo que el hecho de tener cerra­do su futuro con Suzuki en MotoGP le está haciendo correr sin presión; se divierte. “La verdad es que en las últimas carreras lo estoy pasando genial, como nunca, y los resultados están viniendo por sí solos”.

Viñales confiesa que el hecho de haber ganado el año pasado el título de Moto3 sin duda también contribuye a ello. “Fue muy importante, sí. Es como que has dado un paso más en tu carrera deportiva, te da tranquilidad… ¡al menos uno ya lo tienes! Está claro que es importante ganarlos todos, pero si ya tienes uno…”.

“¿MotoGP?… Claro que me apetece; le apetece a todos los pilotos”

SM: Cuando ves lo que está pasando con Márquez, ¿qué piensas?

MV: Pienso que él va al límite y los otros no. Lo veo en la forma de pilotar, se ve de lejos. Lo ves a él y parece que se vaya a caer en cada curva y a los demás no se les mueven ni las motos. Es mi opinión.

SM: ¿Piensas que podrías estar ahí?

MV: Eso no lo sé. No tengo ni idea. Tendría que verme con una moto de esas. De mo­mento te diría que no, hasta que no probara la moto. Ellos son superestrellas, son me­gacracks y yo aún estoy en formación. Esta claro que es difícil pero nunca se sabe”.

SM: Todo el mundo coincide que calidad tienes…

MV:Si, pero nunca sabes, a lo mejor se te da muy bien la moto o a lo mejor no. Tie­nes que entender la electrónica. Hay muchas más cosas…

SM: ¿Qué opinas de que Miller pase directamente a MotoGP? ¿Crees que el experimento saldrá bien o mal? ¿Moto2 enseña mucho?

MV: Tú lo has dicho, es un experimento. O le puede salir muy bien o le puede salir muy mal. Moto2 enseña mucho, en Moto3 hay mucho nivel pero llegas a Moto2 y hay mucho más. Te enseña a mejorar, a coger otro ritmo de carrera y además ya se ve que mentalmente tienes que estar al 200 % para estar delante.

SM: ¿Un año en Moto2 es suficiente?

MV: Depende de cómo te adaptes, si te adaptas rápido a la moto. Al final depende del piloto.

SM: ¿Te apetece?

MV: Apetecer, le apetece a todos los pilotos.

SM: ¿Que tengas garantizado MotoGP el próximo año hace que corras más relajado?

MV: Aún no está claro pero sí es verdad que si tienes el futuro asegurado al final corres más tranquilo.

 

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