En directo, desde California, la moto de Brad Pitt
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En directo, desde California, la moto de Brad Pitt

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Sí, no nos hemos equivocado en la entradilla al decir “ver este reportaje” porque las fotos te transportarán a otra dimensión, lejos de la acuciante realidad que nos rodea. Porque qué mejor moto para evadirte que una Zero Type8, una moto minimalista que parece salida de un sueño purista, una moto que destila unas sensaciones únicas donde la velocidad y las prestaciones carecen de sentido alguno, una moto que en su día sedujo a Brad Pitt y ahora duerme en el garaje del actor norteamericano junto a otras chopper, una Desmosedici y otras tantas motos. Y es que no hay nada como tener una cuenta bancaria con más ceros que mis notas del cole para hacer tus sueños realidad, sueños con dos ruedas, claro.

Más de uno deberéis estar pensado pedazo de hierro que nos presentan aquí los amigos del Solo Moto. Pero si has llegado hasta estas alturas del reportaje, de una manera u otra, la Zero te ha cautivado. No hace falta ser un purista del custom para dejarse seducir por esta propuesta minimalista. Porque precisamente en la ausencia de lo superfluo es donde radica su belleza. Todos los componentes rozan la mínima expresión, desde los conmutadores de las luces hasta el cuentakilómetros o la suspensión trasera… ¡Dios, si no lleva! Porque las Zero se sustentan en un chasis rígido y lo único que absorbe los baches es el balón del neumático y los muelles de su asiento, que también es la mínima expresión de sillín.

¿Pero de dónde sale una máquina como Zero? Pues se trata de una custom japonesa fabricada por Zero Engineering, la empresa que fundó en 1992 el gran maestro y preparador Shinya Kimura en Okazaki (Japón). El artista japonés quiso ir más allá de sus prestigiosas creaciones por encargo y se le metió en la cabeza la idea de poder diseñar y fabricar una moto de serie pero realmente muy minimalista. Y el resultado fueron las Zero, unas motos realmente diferentes a lo que encontraremos en la calle, pero completamente homologadas para poder circular sin problemas. Y cuando decimos diferentes no sólo nos referimos a su estilo, sino también a su funcionamiento.

En esta ocasión tuvimos la complicidad de la gente de Kiddo Motors, una tienda realmente auténtica de Barcelona (os recomendamos visitar su web para haceros una idea) y que a su vez son los importadores de Zero Engineering en España desde hace unos meses, para poder probar la moto de Brad Pitt. ¿Cuántas veces habéis visto la foto del marido de Angelina Jolie con su chopper? ¿Y el vídeo de cuando va en moto por la ciudad y un coche le ve, le corta el paso y lo tira? Pues con Brad se va al suelo su estupenda Zero. Y después de probar la Type8 y de ver a la señora de Pitt, no nos cabe ninguna duda de que al actor norteamericano le van las sensaciones fuertes y auténticas.

Resulta paradógico, o no tanto, que uno no se canse de mirar una moto tan sencilla. Aunque tal vez está en esa sencillez de curvas, sin grandes voluptuosidades, donde radica su fuerte atractivo. No te cansarás de mirar ni de fijarte en cada detalle, desde el balón del neumático delantero hasta la horquilla Springer, pasando por el depósito del aceite (fliparás). Las motos Zero son la máxima expresión del estilo Samurai Chopper que creó en su día la propia Zero Engineering que se basa en la adopción de un chasis clásico de los años 60 y 70 y lo viste con lo justo y necesario, sin elementos superfluos pero con todo a la vista.

Estética aparte, una vez la pongas en marcha, te robará el corazón; y nos repetimos, no hace falta un amante del custom para que el sonido que emite su propulsor acaricie tu aparato auditivo como no la habían hecho hasta ahora. El bicilíndrico original Harley-Davidson de 1.202 cc (Evo Sports) respira con naturalidad, nada tiene que ver con sus hermanos que salen de las cadenas de montaje de Milwaukee, más apagados y sin chispa. ¡Va!, que casi lo tenemos todo a punto para ponernos en marcha. Y subidos a su grupa nos asalta la primera, y grata, sorpresa: no estamos sobre un potro de tortura y la ergonomía es excelente. Aquí aparece su origen japonés, pendiente de que la posición de conducción resulte cómoda y que sea el chasis rígido el encargado de transmitir las sensaciones más puras. Metemos primera, con mucha suavidad, y descubrimos un universo paralelo a las naked, RR, custom y touring. Porque siendo una custom, la Zero Type8 destila unas sensaciones únicas. Sentado a apenas 700 milímetros del suelo y asido a su minimalista manillar, el mundo se ve de otra manera. Y se siente de otra manera, porque el balón delantero junto a la Springer y el chasis rígido forman un cóctel adictivo. El tacto de la no suspensión es gomoso y no seco como podríamos esperar. No os creáis que os jugaréis la carrera de padre/madre, simplemente percibiréis el negro asfalto de otra forma más pura, como lo hacían en los orígenes de los tiempos de las dos ruedas, cuando las suspensiones no eran poco más de dos muelles, si había.

Os hemos dicho que llevamos las posaderas a 70 centímetros del suelo, pero no os hemos dicho que la altura libre es de apenas 10 centímetros. Así que cuidadín al tumbar, sobre todo en las curvas de izquierdas, pues tocaremos con mucha facilidad, pero sobre todo al subir y bajar de las aceras y obstáculos urbanos similares. La verdad es no me cansé de rular con la Type8 a pesar de la peculiaridad de montar un neumático plano en el tren delantero (tiene guasa la historia). En medio de la prueba, casi sin querer, le abrimos gas con decisión a la salida del semáforo y, lejos de amilanarse, el propulsor empezó a pedir que empalmásemos marchas (caja de cinco relaciones) con más alegría de la esperada. Porque precisamente es alegría lo que transmite su motor, con unos excelentes bajos, buenos medios y recuperaciones por tratarse de un motor H-D. Las modificaciones introducidas están a la altura del conjunto: moto molona y motor vacilón, sin más.

Podríamos escribir un suplemento especial sobre la Zero Type8 con todo lo bueno, y lo malo. ¿Tiene algo malo? No creo, su concepto es tan sencillo, que también han quitado, o cortado (to chopp), hasta lo malo. Porque si pagas 22.499 euros por una moto de este tipo, no te va a preocupar que tenga el depósito de gasolina minúsculo o los indicadores luminosos y conmutadores de luces realizados en la misma escala. Ése fue el sueño de Kimura, ofrecer una moto que dejase ver los más pequeños detalles y que se pudiera fabricar en serie (aunque se monta a mano, claro). Y decimos que fue el sueño porque una vez hecho realidad, el japonés vendió la empresa y se sometió a una limpieza espiritual para empezar de cero (pero con el bolsillo lleno) con Chabott Engineering.

Y de vuelta a la realidad sólo nos queda recordar que las Zero están homologadas en nuestro país y cuentan con dos años de garantía. ¡Ah! Que no te la vas a comprar, que te gusta pero que ahora no tienes suelto, pues haz como yo, quédate con la foto, la de la moto, no la del patillas que sale con ella, y póntela junto al ordenata o como fondo de pantalla para poderte evadir sin salir de casa.

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