El síndrome compartimental, el azote de los pilotos: La amenaza silenciosa
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El síndrome compartimental, el azote de los pilotos: La amenaza silenciosa

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Dani Pedrosa realizó unas sorprendentes declaraciones una vez finalizado el GP de Qatar en las que anunció que no podía seguir compitiendo a su máximo nivel debido a sus dolencias en el brazo. El catalán aseguró que parará un tiempo para recuperarse y tratarse bien de su problema para poder correr en óptimas condiciones.

Pues bien, el texto que tenéis a continuación es el artículo íntegro de un número de nuestra revista del año 2010, donde se explica detalladamente las sensaciones que provoca el síndrome compartimental en los pilotos que lo sufren. Evidentemente, al tratarse de un texto de hace cinco años, se habla de algunos pilotos que sufrieron esta dolencia en su día pero que han ido evolucionando en el tiempo, como es, por ejemplo, el caso de Dani Pedrosa, quien vuelve a tener problemas.

 

Era 1985 y Freddie Spencer había conseguido ganar el título mundial en una misma temporada en las categorías de 250 y 500 cc.

Tras doce GGPP acabó imponiéndose por tres puntos a Anton Mang en el cuarto de litro, mientras que en la categoría reina se proclamó campeón del mundo por delante de Eddie Lawson. Al año siguiente, el todavía jovencísimo Freddie renunció a la cilindrada menor para concentrarse en la defensa del título de 500. Después de su demostración de la temporada precedente, partía como claro favorito. Un favoritismo que el piloto de Luisiana ratificó obteniendo la pole en el GP que abría el Mundial ‘86 en el Jarama. Nadie se podía imaginar lo que sucedería sólo unas horas más tarde.

El día de carrera, Spencer confirmó lo que todo el mundo esperaba. Tras doce vueltas era líder destacado y la victoria parecía asegurada. Pero ahí vino el golpe de efecto. Inesperadamente, en una sola vuelta, Spencer perdió cuatro segundos y de forma igual de inexplicable su ventaja se esfumó y el americano acabó entrando en boxes. Todo el mundo se imaginó que detrás de aquel extraño abandono estaba un fallo mecánico, pero la realidad fue, no sé si mucho más cruel, pero sí dañina. Spencer había sido víctima del síndrome compartimental.

Una dolencia que hoy en día puede ser considerada, por su relativamente fácil tratamiento, casi como un resfriado, pero que entonces era un pozo oscuro. En aquella época, el síndrome compartimental no tenía fácil remedio; mejor, no tenía solución. De hecho, obligó a parar a Spencer… el campeón más joven de la historia.

Si a mediados de los 80 padecer síndrome compartimental era para los pilotos sinónimo de drama, en la actualidad se puede corregir con una sencilla operación y una sola semana de reposo. Eso sí, si el diagnóstico se retrasa se puede producir una lesión permanente en el nervio y la pérdida de la función muscular.

Aunque no se trate de una lesión habitual entre los ciudadanos de a pie, el síndrome compartimental es relativamente frecuente en los pilotos. Especialmente en los de las altas cilindradas debido a que en las aceleraciones la inercia empuja con violencia el cuerpo hacia atrás. Para mantener la posición ideal encima de la moto, en muchas ocasiones se debe hacer una enorme fuerza con los dedos produciendo una gran tensión sobre la musculatura de los antebrazos. Esto, además de las vibraciones que la propia moto transmite y la tensión que de por sí conlleva pilotar una moto de carreras, son los principales generadores de esta patología.

Hormigueo, calambres, debilidad y un dolor agudo similar a cuando se monta un músculo son las sintomatologías más importantes.

Si bien normalmente oímos hablar del síndrome compartimental vinculado a los pilotos de velocidad, no son ellos ni mucho menos los únicos afectados. Es más, probablemente sea más frecuente entre pilotos de off-road. Iván Cervantes o Carlos Campano, por ejemplo, lo han padecido recientemente, viéndose obligados a pasar por el quirófano. También otros deportistas como los escaladores, atletas o golfistas son víctimas potenciales debido a las grandes tensiones a las que someten a sus brazos y piernas. Incluso personas no deportistas que lleven a cabo trabajos físicos que requieren de movimientos repetitivos y de gran intensidad pueden sufrirlo.

¿Qué es y por qué?

Los músculos están formados por vasos sanguíneos, nervios y fibras musculares, y estas últimas están agrupadas en compartimentos.

Para mantenerlos ordenados dentro de la fascia, una funda que envuelve el músculo entero, y darles sostén, una fina vaina de tejido denominada perimisio los recubre y los separa de los otros compartimentos.

Determinados movimientos exigen un trabajo muscular muy intenso, lo que provoca que el músculo se dilate y se tense tanto, que el citado perimisio no se extienda lo suficiente y, literalmente, asfixie al conjunto de fibras locales.

La presión que se ejerce sobre esta zona causa que las arterias y las venas se colapsen y la sangre deje de fluir con normalidad. Las fibras musculares necesitan el oxígeno que procede del torrente sanguíneo. Cuando la circulación de la sangre se entorpece o se interrumpe aparecen los síntomas del síndrome compartimental. Para hacerlo más explicativo, podemos decir que esta dolencia es la estrangulación de los nervios y vasos sanguíneos dentro de un espacio cerrado.

La intervención

Normalmente los pilotos se operan primero de un brazo y, si es necesario, del otro. En la mayoría de los casos, al descargar uno de ellos de la dolencia, el otro mejora. Es el procedimiento primero, ya que operar los dos a la vez se considera demasiado agresivo.

La cirugía es relativamente sencilla y consiste en eliminar ese estrangulamiento que pueden sufrir las fibras musculares. Para ello, se realiza una incisión quirúrgica en las citadas vainas que aprisionan los compartimentos musculares. Aunque a priori puede resultar una operación agresiva, no lo es. Se lleva a cabo con técnicas mínimamente invasivas y el resultado es inmediato. El paquete muscular se va reubicando a medida que va encontrando el espacio libre que se genera al abrir la vaina opresora.

La rehabilitación ha de iniciarse en las primeras 24 ó 48 horas tras la intervención para recuperar cuanto antes la funcionalidad de una musculatura que está rígida. Se retiran entonces los vendajes compresivos, que se sustituyen por otro linfático para reabsorber los hematomas derivados de la operación y drenar así la zona de líquidos. Además se tienen que hacer estiramientos para que el músculo pueda expandirse con normalidad. En una semana, el piloto ya puede entrenar y correr con normalidad.

Los protagonistas

Dani Pedrosa y Jorge Lorenzo ya saben lo que es pasar por el quirófano para solventar el síndrome compartimental, y en el caso del primero, por partida doble. El de Castellar lo tuvo que hacer mucho antes que el mallorquín, en 2004, cuando cambió de categoría de 125 a 250 cc. Una moto 40 kilos más pesada y la particular complexión física de Pedrosa propiciaron la aparición del síndrome compartimental que obligó a su consiguiente operación. La noticia saltó después del GP de Portugal de aquel año. Entonces, en un primer momento se achacó la cuarta posición lograda en aquella carrera a un pinchazo en la rueda trasera en las postrimerías, mientras que a posteriori se pudo saber que había sido operado del brazo derecho poco antes de la carrera.

Dos temporadas más tarde, en noviembre de 2006, Dani no acudió a unos entrenamientos de pretemporada que se celebraron en Sepang. La versión oficial justificó la ausencia con la necesidad de disfrutar de unos días de descanso… cuando la realidad es que acababa de ser intervenido, esta vez del brazo izquierdo y, lógicamente, no estaba en condiciones físicas para afrontar unos entrenamientos.

Jorge Lorenzo, por su parte, decidió operarse en 2008. Se metió en el quirófano justo después de ganar su primera carrera en la categoría reina en Estoril. Fue intervenido de su antebrazo derecho. Dos semanas antes, el doctor Xavier Mir le había sometido a una serie de pruebas que en principio descartaron la cirugía. Estiramientos y fisioterapia parecían que pudieran ser la solución al problema, pero durante el fin de semana de aquel GP de Portugal las molestias fueron a más y finalmente tuvo que ser operado para descomprimir la musculatura. El piloto declaró entonces que “fue una decisión difícil, pero de cara al futuro era la mejor opción”. Jorge no tuvo problemas para correr el siguiente GP, el de China, en el que terminó cuarto.

Los ejemplos de Pedrosa y Lorenzo son sólo una muestra de una situación por la que han pasado prácticamente todos los pilotos de MotoGP. Sin ir más lejos, la pasada temporada, en 2009, fueron varios los que tuvieron que pasar por el quirófano a causa de padecer síndrome compartimental.

Toni Elías en mayo, Mike di Meglio en junio, Efrén Vázquez en julio o Aleix Espargaró en septiembre tuvieron que poner solución a esta amenaza silenciosa que hizo que uno de los mejores pilotos de la historia tuviera que bajarse de la moto. ¿Hasta dónde habría llegado Freddie Spencer de no haber sido por el síndrome compartimental?

 

En la siguiente página encontraréis una entrevista a Ángel Villamor, Jefe de la Unidad de Traumatología y Recuperación Avanzada- IQtra de USP HOSPITAL SAN JOSÉ, también realizada en el 2010 y donde responde a las dudas que surgen alrededor de este problema.

 

Solo Moto: ¿Todos los pilotos sufren síndrome compartimental. ¿Por qué sí o por qué no?

Ángel Villamor: Por suerte no todos lo sufren, aunque es verdad que en los grupos de deportistas cuyo esfuerzo muscular más se aproxima al límite, la incidencia de esta patología es mucho mayor.

SM: ¿Tiene que ver la complexión física de los pilotos?

AV: No tenemos constancia de ello, máxime cuando el piloto que llega a una cierta categoría es por llevar años de entrenamiento y práctica profesional, además de sobresalir por encima del rendimiento de los mejores. Igualmente, a medida que los pilotos avanzan y pasan a pilotar categorías y cilindradas superiores, también la incidencia es más alta. Por ello que en los últimos años y en la categoría reina es donde más casos de síndrome compartimental se observan.

SM: ¿Y puede influir la tipología de moto?

AV: Hemos observado en todos estos años de experiencia un aumento importante de esta patología a medida que las motos han perfeccionado y desarrollado mayor agresividad en la aceleración y frenada.

SM: ¿Los síntomas aparecen de repente o de forma gradual?

AV: Aunque la mayoría de los síntomas de agotamiento, pérdida de fuerza y contractura de todo el antebrazo comienzan de modo progresivo, es en cuestión de 2 ó 3 meses cuando se convierten en invalidante, que es cuando nos solicitan la cirugía.

SM: ¿Operando un antebrazo es suficiente o hace falta operar los dos?

AV: Hay pilotos que sólo precisan de cirugía en uno de los antebrazos, y éste generalmente es el derecho, suponemos que por el esfuerzo de la frenada y aceleración, aunque muchos de ellos acaban presentando la sintomatología en ambos, porque el manejo general del peso de la moto exige un gran esfuerzo físico de ambos antebrazos.

SM: ¿Por qué la recuperación es tan rápida?

AV: En estos años de tanta experiencia con esta cirugía hemos ido afinando en técnicas cada vez menos agresivas, lo cual ha repercutido en recuperaciones tan rápidas como hemos observado en lo últimos casos, en los que en unos diez días algunos de ellos se han reincorporado a la competición.

SM: ¿Qué incidencia de síndrome compartimental sufren los usuarios de motos que no son pilotos profesionales?

AV: Es poco frecuente en moteros que no compiten, y de hecho en muy poca medida tratamos algunos de éstos, que principalmente son practicantes de motocross. También es poco frecuente en otros deportes, aunque sí hemos operado algunos antebrazos en matadores de toros y algún caminante tras el Camino de Santiago, con la lesión en los gemelos.

SM: ¿A partir de qué fecha en el tiempo se empezó a diagnosticar y a tratar el síndrome compartimental?

AV: No existe mucha bibliografía científica acerca del inicio de tratamiento de este síndrome, aunque podríamos decir que en nuestras manos fue a principios de los 90 cuando comenzamos a operarlos.

SM: ¿Se puede prevenir la aparición del síndrome compartimental con algún ejercicio físico en el gimnasio?

AV: Cuando empezamos a ver los primeros casos se intentaron recursos conservadores -no quirúrgicosque intentaban disminuir el volumen de los músculos y el tono de los mismos, así comenzábamos de modo inmediato previendo ejercicios gimnásticos de potenciación de antebrazo, insistiendo en la práctica de estiramientos del mismo, incluso rebajábamos en la dieta la ingesta de proteínas y recetábamos complejos vitamínicos que ayudan a evitar contracturas musculares, pero nuestra experiencia no resultó exitosa y por ello tampoco confiamos en que puedan llegar a ser preventivos.

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