Duelo por la categoría reina del mundo del scooter, BMW C 650 GT contra Suzuki Burgman 650 Executive
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Duelo por la categoría reina del mundo del scooter, BMW C 650 GT contra Suzuki Burgman 650 Executive

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Aunque se podría decir que el BMW C 650 GT ha entrado en el exclusivo mundo de los grandes scooters por la puerta grande, sería un error pensar que el scooter alemán lo va a tener fácil para dominar a placer esta categoría, pues no debemos olvidar que deberá medir sus fuerzas con un contrincante de la talla y nivel del veterano pero poderoso Suzuki Burgman 650 Executive. Es cierto que, a falta de competidores de su nivel, se podría decir que el scooter japonés ha dado vida él solito a la categoría, ya que, a pesar de los años que lleva a la venta, prácticamente no ha cambiado desde su lanzamiento; como mucho, a cada nueva temporada se le iba añadiendo un nuevo gadget (tipo retrovisores o pantalla de accionamiento eléctrico, puños y asientos calefactables, etc.), con los que sus creadores lo iban manteniendo al día. Estética y técnicamente apenas ha cambiado desde el primer modelo -a excepción de la nueva versión de 2013, y resulta difícil encontrar cualquier otro scooter al que su fabricante le haya sacado un mejor rendimiento que Suzuki con su Burgman 650.

Pero las cosas han cambiado, casi por sorpresa; un fabricante de los denominados grandes y acostumbrado a ganar como BMW ha hecho acto de presencia en el mundo del scooter y, conociendo el tremendo potencial del fabricante alemán, estamos muy seguros de que a partir de ahora van a haber muchos cambios por estos lares. El nuevo BMW C 650 GT está hecho a la medida para batir sin contemplaciones al Burgman 650 Executive. En general, en lo que a equipamiento se refiere, no sólo dispone de lo mismo que el japonés (añadiendo unos extras, claro está), sino que además cuenta con la ventaja de ser un modelo mucho más nuevo y con tecnología más actual en todos los aspectos. Si además tenemos presente el estado de gracia en el que se encuentra el fabricante germano (que vende prácticamente todo lo que fabrica), sumado a que la evolución técnica del Suzuki parece haberse estancado desde el mismo momento en el que fue presentado, nada hace presagiar un futuro muy halagüeño para el Burgman 650 en su versión actual, a la espera de la llegada de la novedad que acaba de presentarse en el salón Intermot, hace unas semanas.

A pesar de ello, el Burgman no le iba a poner las cosas fáciles y, aunque todo apuntaba que podría ceder el cetro en favor del C 650 GT, necesitaría dar lo mejor de sí mismo para doblegarlo.

 

Ambos son scooters imponentes, sus voluminosas carrocerías responsables directas de su magnífica protección aerodinámica les proporcionan una imagen solida y muy moderna en el caso del BMW, ya que con el paso del tiempo nos hemos acostumbrado tanto a la estética del Burgman que, junto al germano, puede pasar bastante inadvertido. Además los años no pasan en balde, aunque está excelentemente fabricado, hay algunos acabados, como el cableado del sistema eléctrico de la calefacción de los puños o el interruptor de la calefacción del asiento, que se nota que han sido añadidos en último momento y sin seguir para nada el diseño general del scooter.

Uno de los puntos más atractivos del C 650 GT es su gran parecido con la exitosa R 1200 RT, sin duda un guiño a todos los fieles de la marca y, posiblemente, uno de los factores que lo hacen tan atractivo desde el primer golpe de vista. La calidad de acabados del alemán es muy buena, mantiene un nivel altísimo a lo largo de toda su fisonomía y todo lo que está a la vista del conductor le hace sentirse sobre un scooter con la autenticidad y originalidad de BMW.

Confort de lujo
Como era de esperar, las posiciones de conducción de ambos son excelentes, sus asientos, que por confort y tamaño resultan sumamente acogedores, dan cobijo al conductor de forma magnífica y disponen de los argumentos precisos -apoyos lumbares, buenos mullidos y una ergonomía resuelta- para afrontar

largos viajes sin ningún tipo de problema. La principal diferencia entre ellos es la altura respecto al suelo; en el Burgman llegaremos mejor. El asiento del BMW es bastante más ancho por delante y más alto; los usuarios de mayor estatura lo encontrarán ideal, pero todos aquellos que estemos por debajo del 1,75 m lo tendremos un poco más complicado a la hora de maniobrar.

Los pasajeros gozarán de un confort casi tan bueno como el de los conductores; los asientos, asas y plataformas dispuestos resultan perfectos para nuestro compañero de viaje. Además, el acompañante del Suzuki dispondrá de un excelente apoyo lumbar, grande y bien acolchado, que le permitirá reposar en él y olvidarse prácticamente de sujetarse en las asas.

La protección aerodinámica es un aspecto muy destacable: los escudos son amplios, cubren las piernas y la parte baja del cuerpo muy bien y al mismo tiempo gozan de una excelente aerodinámica.

Por la parte alta esta labor se delega a dos grandes y envolventes parabrisas que, además, son regulables en altura en marcha. Puestos a juzgar, el mejor de los dos es el del BMW, ya que alcanza una mayor elevación y su mayor calidad permite ver a través de él.

Si observamos todo lo que nuestros invitados equipan de serie, apreciaremos que el Burgman es el que dispone de más y mejores exquisiteces, como los puños y asiento calefactables, que, en el BMW, sólo están disponibles opcionalmente.

A pesar de ello, se nota la sofisticación incluso en detalles como el cuadro de instrumentos -de estética algo superada en el Burgman-, ambos están muy bien equipados, pero sobre todo en el caso del C 650 GT, que cuenta con un ordenador de a bordo espectacular y un diseño que combina elementos analógicos y digitales -mejorable con equipamiento opcional.

Otro aspecto importantísimo es la capacidad de carga, un detalle resuelto con todo tipo de opciones, que van desde unas amplias guanteras –dos en el BMW y tres en el Suzuki– donde guardar objetos más pequeños, hasta unos habitáculos bajo los asientos -se abren desde el contacto- con espacio suficiente para un equipaje ligero o un par de cascos integrales. La lista de opciones es larguísima; tomas de corriente, luces de cortesía, frenos de parking -incluido en el caballete en el C 650 GT-, retrovisores abatibles eléctricamente en el Burgman, sistemas electrónicos de seguridad, bloqueo de cerradura magnética en el Suzuki; en fin, un largo etcétera de gadgets que harán las delicias de los adictos a este tipo de lujos.

Comportamiento impecable
Los dos son modelos muy preparados para garantizar a sus propietarios una excelente estabilidad y un elevado confort gracias a sus buenas partes ciclo. Son prácticamente como motos, con chasis multitubulares, horquillas con doble tija o, en el caso del BMW, horquilla invertida y un amortiguador posterior colocado horizontalmente que les permite comportarse casi como ellas. Las suspensiones poseen largos recorridos que aumentan su efectividad; delante, el BMW confía en una horquilla invertida con un recorrido de 115 mm, mientras que el Suzuki lo hace en una horquilla convencional con barras de 41 mm y un recorrido útil de 120 mm. Detrás, la veteranía del Burgman queda patente con el par de amortiguadores de 100 milímetros, mientras que el C 650 GT, como ya hemos dicho, plantea una solución más moderna con un amortiguador de 115 mm colocado horizontalmente y casi en el centro del scooter, para centrar masas.

Pocos reproches podemos hacerle a estas dos soluciones que, aunque en ambos casos se ha optado por un reglaje de serie progresivo y confortable, quizás, en el BMW, gocemos de un tarado un poco más consistente que sorprenderá gratamente en conducción deportiva. De igual forma, el alemán, que da la sensación de ser un poco más pesado, goza de un mayor aplomo; esto se aprecia especialmente en el tren delantero, lo que en cierto modo hace que sea un poco más lento de reacciones que el Suzuki que, con una dirección mucho más ligera, hace los cambios de apoyo más rápidos. Lo malo de tener una dirección tan liviana es que, en curvas rápidas o donde se requiera un fuerte apoyo sobre el tren anterior, el scooter japonés no ofrece la misma sensación de confianza del BMW que, sobre todo en la entrada de las curvas, se comporta de forma impecable.

Muy seguros
Su tamaño y volumen no tienen nada que ver con lo que son capaces de hacer en una buena carretera de curvas, donde sorprenden con una extraordinaria facilidad de conducción y rapidez de movimientos, su paso por curva es rápido y alcanzan unas inclinaciones que dejarán a más de uno con la boca abierta. Ante tal situación, se los ha dotado de una frenada a la altura de las circunstancias; por supuesto, en ambos casos con sistema ABS y, sólo en el Suzuki, CBS.

En cuanto a la medida de los discos de freno (tres de 270 mm en el BMW y dos de 260 mm delante y uno de 250 mm detrás en el Suzuki) y pinzas (todas ellas de dos pistones, excepto la posterior de Burgman), cuentan con soluciones muy parecidas, aunque los resultados conseguidos son muy distintos, sobre todo en lo que se refiere al mordiente de las pinzas. El C 650 GT anda algo justo en este sentido, o al menos no es tan eficiente como el Burgman, que desde el primer momento ofrece una notable capacidad de retención. Pese a todo, la potencia es buena en los dos y la calidad del sistema ABS de última generación del BMW supone un importante plus a la hora de conseguir una frenada de calidad y muy segura.

Potencia de sobras
Las configuraciones de sus motores son las de dos bicilíndricos paralelos (con diferentes inclinaciones) de ciclo 4T, DOHC con 8 válvulas, alimentados por sistemas de inyección electrónica. El BMW tiene 647 cc exactos, mientras que el Suzuki se conforma con 638 cc, aunque se parecen bastante, el C 650 GT desarrolla 60 CV frente a los 55 CV del veterano japonés, lo que es una diferencia notable en marcha. A pesar de sus distintas y ya conocidas modalidades de cambio, el Burgman no cuenta con los argumentos necesarios para batir en prestaciones al BMW -aunque está fabricado por Kymco-, el alemán acelera y recupera muy rápido, incluso comparado con el cambio del Burgman en el modo automático Power o el manual-secuencial, que nos deja estirar un poco más cada marcha. Además, el tacto de la inyección del germano es mucho mejor, actúa con mayor suavidad y, sobre todo, es más preciso que la del japonés en cualquier circunstancia. De todos modos, la calidad del motor Suzuki es evidente, es bastante más suave y menos rumoroso que el del C 650 GT que, todo sea dicho, emite un sonido poco reconocible en un vehículo BMW…

Los dos están pensados para rutear, por lo que gozan de unas elevadas velocidades de crucero para recorrer largas distancias por jornada, aunque su autonomía pueda llegar a ser un inconveniente. En condiciones normales, el Suzuki gasta una media de 6,8 litros a los 100 km, bastante más que el BMW, que, con una mejor y más moderna tecnología aplicada a su electrónica, reduce la cifra hasta los 5,7 litros en la misma distancia. Obviamente esto desencadena en un mejor aprovechamiento de la capacidad de su depósito (16 litros frente a los 15 del Burgman), al que podremos llegar a extraer, siendo consecuentes con el accionamiento del acelerador, un total de 249 kilómetros, por los 200 km del Suzuki.

Ahora habrá que ver qué puede hacer el BMW con el nuevo Burgman 650 2013…

BMW C 650 GT

Solo +
Ordenador de a bordo
Estabilidad en curva
Respuesta motor
Consumo medio
Equipamiento

Solo –
Rumorosidad mecánica
Peso en parado
Altura asiento

Cómo va en…
Ciudad
Por su tamaño, no se trata de un scooter excesivamente urbano, pero gracias al excelente tacto de su motor y al buen posicionamiento de sus retrovisores, el C 650 GT se defiende con mucha dignidad en un medio, a priori, adverso.

Carretera
La buena relación entre la rigidez y confort de su parte ciclo, sumado a una potente mecánica con unos bajos y medios muy competitivos, lo convierten en un megamagnífico para disfrutar de una buena carretera de curvas.

Autopista
Lo tiene todo para desplazarse con plenas garantía de éxito en este terreno. Virtudes como su excelente confort de marcha, gran protección aerodinámica y un motor con prestaciones de sobras nos harán sentir como pez en el agua.

SUZUKI Burgman 650 Executive

Solo +
Modalidades de cambio
Confort pasajero
Suavidad motor
Equipamiento
Altura asiento

Solo –
Algunos acabados
Estética veterana
Tacto acelerador

Cómo va en…
Ciudad
Se desenvuelve con la misma facilidad que su rival, pero su asiento está más cerca del asfalto, lo que facilita las maniobras. Por el contrario, el Burgman no tiene un tacto de acelerador tan suave y sus retrovisores sobresalen demasiado. 

Carretera
Con sus múltiples posibilidades de cambio, el Burgman nos lo puede hacer pasar en grande, especialmente en la modalidad manual. En cuanto a su parte ciclo y motor, no hay problema, tiene virtudes de sobra para destacar en este medio.

Autopista
A altas velocidades no tiene el mismo aplomo que su rival de hoy, pero en todo lo demás, puede hacerle frente con una posición de conducción amplia y acogedora, potenciada por una protección aerodinámica excelente. 

Comparativo publicado en el Solo Moto Actual 1897 
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