Ducati XDiavel S: Un demonio entre los ángeles
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Ducati XDiavel S: Un demonio entre los ángeles

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Recambios,accesorios y carbono para Ducati.

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Recambios,accesorios y carbono para Ducati.

La banda sonora que anima a los customs/cruisers desde sus ini­cios está llena de guitarras, ba­terías y bajos, instrumentos mecánico/eléctricos que sugieren una manera de vivir. La electrónica y el diseño parecía ser un sacrilegio para los puristas de esta ten­dencia, pero ha llegado el momento de cambiar de era. Las canciones sesenteras de los Steppen­wolf dan paso definitivamente a temas que surgen de un software complejo de sonidos sintetizados, pero que hacen vibrar con más intensidad a los nuevos conductores del presente. Si a alguien se le ocurre filmar otra película de mo­toristas que dirijan sus motos para traspasar un continente, se equivocará si no calza a sus conductores y protagonistas con Ducati X Diavel S y encabezan el film con temas como el Poison lipso Staminade Vitalic.

Nunca he sido fan de las motos custom/cruiser, lo admito, pero esto no me desautoriza para hablar sobre su comportamiento. Dejando estéticas a un lado, lo cierto es que las custom nunca han sido motos enfocadas a la facilidad de conducción, son motos pensadas solo para desplazarse luciendo metal y sonido, pero si ese metal es más fácil de conducir y se tienen sensa­ciones, el objetivo puede aceptarse como conseguido.

Durante todos los años de probador, que empiezan a ser muchos, me he subido a bastantes cruiser; en todas ellas, aceptando su origen, estética y función, habría cambiado posición de conducción, estriberas, frenos y suspensiones para que fuesen más efectivas. No entiendo por qué las propias marcas nunca lo habían hecho. Por fin alguien da la campanada, y me saco el sombrero ante la custom/cruiser más sorprendente de la historia, la nueva XDiavel S.

Cuando vi la primera Diavel en el mercado, de eso ya hace algunos años, pensé que Ducati había perdido su identidad, ya no entendí cómo una marca especializada en deportividad se metía en un mundo que no le pertenecía. Después de haber probado la segunda versión Diavel me di cuenta de que me había equivocado, no solo porque me encontré una moto conducible, rápida, divertida y manejable, sino que le descubrí la parte más original y atractiva. Sin embargo, seguía siendo una custom, pesada.

Me ofrecieron la prueba de la nueva XDiavel S, de la que ya había visto algunas fotos y leído algunas buenas reseñas, pero en mi memoria todavía tenía los prejuicios custom que arrastraba desde siempre y que no podía dejar atrás. Aunque las buenas opiniones y comentarios de otros colegas y medios especializados levantaban mi curiosidad, seguía inmerso en el escepticismo.

Cuando por fin la pude ver en vivo y salir de dudas, un destello cegó mi vista. Me la miré deslumbrado y me di cuenta de que la moto que estaba presenciando iba más allá de lo que hubiese imaginado: frenos de competi­ción Brembo Monobloque radial y ABS, horquilla invertida multirregulable con tratamiento DLC, faro full led, acabados increíbles, cuadro de instrumentos digital TFT a color con cuatro visualizaciones, llantas de aleación de diseño muy atractivo, agresivos neumáticos Pirelli Diablo Rosso II, espectaculares salidas de escape laterales, motor con detalles mecanizados que ciegan, un chasis Trellis deportivo y una carrocería tremendamente compacta y estilizada. Todo lo que había soñado que se podía optimizar sobre una moto custom estaba en ese preciso instante ante mí.

Observé con más detalle para buscarle defectos, ya que no podía ser que fuese todo tan bonito. Por fin encontré algo que no era de mi gusto. La posi­ción de las estriberas estaba muy adelantada. Sentado sobre el asiento me pareció tener una posición equilibrada, tanto el manillar como los mandos estaban bien al alcance, y con una buena movilidad del tronco y los brazos, pero cuando apoyé los pies sobre los estribos, los momentos mágicos se desvanecieron. No llegaba con precisión al cambio de marchas, y el apoyo sobre los estribos era forzado. Me di cuenta de que había tres posiciones para regular la posición y otra más centrada que solo está disponible con un kit extra. Cogí la llave adecuada y en unos minutos logré ponerla más a mi alcance. En esa posición, la situación de los pies ya era efectiva, pero para mi gusto seguía siendo demasiado adelantada y seguramente la del kit habría sido la idónea.

Solo quedaba una cosa por hacer, comprobar si esta posición y el resto de la moto hacía honor a su esplendorosa fachada y si recuperaba esa magia perdida en el garaje.

Duro de verdad
 

La pinta de tíos duros que tienen muchos customers, en realidad, solo es una fachada. Sí, pueden beber cerveza, tatuarse hasta las uñas, y jugar al billar fumando como carreteros hasta el amanecer, pero cuando salen a la carretera con sus cafeteras, hasta un anciano es capaz de conducir al mismo ritmo. Sobre una XDiavel S, hay que ser un tío duro de verdad, ya que la dimensión espacio-tiempo va mucho más allá. Es una moto con una potencia inimaginable, una aceleración acojonante y, aunque todo está bajo control, hay que saber que un demonio está esperando atento para pecar sin apenas consciencia.

Sorprende sobre esta moto, además de la parte ciclo bien resuelta, incluso con un neumático trasero de 240/45 x 17, su buena manejabilidad y su manio­brabilidad en espacios cortos. Nada tiene que ver con el resto de las motos que dicen pertenecer a su categoría. Pero lo que realmente destaca sobre el todo es el equipamiento electrónico. Y es que esta XDiavel lo tiene todo: tres modos de conducción –que modulan la potencia durante la conducción controlados por la plataforma IMU, la unidad de medida inercial– que se sin­cronizan con el DTC –control de tracción–, el ABS y el ride by wire, DTC en 8 posiciones, llave de arranque inteligente keyless, ABS Bosch 9.1ME para frenadas en curva –cornering ABS–, control cruise, conexión Bluetooth, hasta el DPL, y sistema de arrancada desde parado para evitar cabalitos y derrapes.

El motor es una barbaridad. El Testastretta DVT 1262 con distribución va­riable –y Euro 4– muestra un aspecto deslumbrante escondiendo las tuberías del circuito de refrigeración, ya que la bomba está recolocada entre la V de los cilindros, el embrague es hidráulico, servoasistido y antirrebote, y proporciona una respuesta, en cada una de sus seis velocidades, asombrosa y desde cualquier punto de sus revoluciones.

Una pieza más
 

A este equipamiento solo le falta una sola pieza, el conductor. Para la oca­sión, busqué en mi baúl la ropa más salvaje, y así poder interpretar el papel del más duro, el más especial, el más mortífero.

Salí a la carretera motivado con una moto especial. Me miraba a través del reflejo de las cristaleras de los edificios para autocomplacerme, para disfrutar de las formas que conformaban la simbiosis entre hombre y máquina, y no po­día estar más que contento; pero lo bueno todavía no había llegado. Cuando tuve un mínimo de pista libre y me di cuenta de que la moto se movía suelta sin inercias, sin privaciones, y con un tacto de freno insospechado, abrí el gas para despejar mis dudas.

No tengo palabras para describir la sensación de aceleración. He probado muchas motos y la mayoría deportivas, pero que una cruiser pudiese generar tanta adrenalina, no entraba dentro de los cánones que hasta ahora había creído. No solo la respuesta es increíble, la velocidad que se puede alcanzar es insultante, y el control que recibes es lo que hace que te vayas acercando cada vez más a un ritmo endemoniado.

Cuando me interné en las carreteras de curvas donde las cualidades o defectos de una moto afloran, confieso que empecé con desconfianza, pero solo por prejuicios, iba con una moto de 240 kg frenado tarde con una preci­sión inaudita en las distancias, girando rápido con radios precisos y ángulos de inclinación notables y acelerando fuerte con tanto empuje, que tenía que agacharme para mantener la rueda delantera en la dirección. A medida que iba avanzando percibí que no llegaba a ningún límite.

Los avisadores de las estriberas empezaron a rozar, pero la moto seguía dando margen sin ninguna alerta de descontrol. Hasta ese momento estaba conectado al modo Sport, que en su estándar, activa el ABS y el DTC en posiciones activas. Entré en el menú para desconectar todo, y de manera fácil y en pocos segundos desactivé por completo el DTC y ABS. Es más, configuré el modo Sport para que siempre se activase desde esa manera, incluso al arrancar de nuevo el contacto.

Seguí el resto del camino de esa manera. No os podéis imaginar el ritmo y el placer que sentí con la XDiavel S. Llegaba a las curvas como si pilotase una deportiva, aceleraba en los cambios de rasante para salir flotando con la rueda delantera despegando, patinaba con el pedazo de pastilla trasera metros y metros, y no hice más porque el tipo duro que pensé que era quedó agotado de la tensión por la endiablada sesión. Continué desconectado de los controles porque no me hicieron falta, eso es una clara señal de que la moto está realmente bien realizada, compensada, que no necesita de la elec­trónica para llevarla con total confianza.

NewGeneration
 

Eso cantaban The Who en las décadas donde toda la movida de la pose empezó. Ahora otros ya cantan a otro ritmo, y Ducati es la que marca el ritmo de esta nueva melodía.

La XDiavel en su versión S –la más cara– se diferencia de la base por su acabado brillante de depósito y detalles de color rojo, por el pulido en negro del motor y mecanizados de aluminio a la vista, por el faro full led, el trata­miento DLC de la horquilla invertida, las pinzas M50 Monobloque, las tapas de distribución, llantas, placas del chasis y reposapiés de diseño exclusivo, los retrovisores mecanizados, el asiento de doble capa, el basculante anodizado y el módulo Bluetooth.

Durante las pruebas realizadas obtuvimos un consumo medio real, con el motor rodando de todas las maneras y con diferentes especificaciones y modos, de unos 6,7 litros a los 100 km. Un servidor ya tiene una edad, pero visto lo vivido, dejo de una vez el roman­ticismo vintage atrás para unirme al presente y el futuro de un segmento que acaba de dar un salto hacia niveles que eran inexistentes. Ahora solo falta una nueva película para que las nuevas generaciones puedan venerar y mitificar; por si acaso, me ofrezco de protagonista.

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