Ducati Scrambler Sixty2: Espíritu canalla
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Ducati Scrambler Sixty2: Espíritu canalla

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Recambios,accesorios y carbono para Ducati.

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Recambios,accesorios y carbono para Ducati.

La gama Scrambler está siendo uno de los mayores éxito de la marca de Bolonia y, en 2015, fue toda una superventas, con unas cifras que siguen en aumento. Esto demuestra que Ducati ha acertado con estas motos de fuerte ADN retro que tantas alegrías está dando a fabricantes y a un segmento de mercado que goza de muy buena salud en nuestro país.

La Sixty2 es todo un guiño al pasado, porque su nombre hace referencia a los orígenes de estas máquinas italianas, allá por el año 1962, cuando nació la primera Scrambler que tan fuerte pegó en el mercado estadounidense. Esta versión de 400 c.c. es apta para conducirla con carnet A2 y ello la convierte en un modelo todavía más accesible que sus hermanas mayores. El segmento de las motos de estética vintage está al alza desde hace un tiempo y atrae tanto a un público veterano como joven.

Estos conductores noveles o aquellos que se encuentren en el momento de transición entre el scooter o la moto A1 y las motos de mayor cilindrada no tendrán problema alguno: se encontrarán con una motocicleta fácil, divertida y con una apa­riencia cuidadísima.

El centro de todas las miradas
 

La estética suele ser uno de los puntos fuertes de la firma de Borgo Pani­gale, y esta vez no ha sido diferente. El esfuerzo por conseguir una neoclási­ca que combinase elementos vintage con otros más canallas y modernos ha sido todo un éxito. Prácticamente la totalidad de los componentes de esta pequeña Scrambler está en sintonía con su filosofía general. Lo apreciamos en elementos como los gráficos y los logotipos, o en otros como el depósito o el faro. Cabe recordar que la Sixty2 está disponible en tres colores distin­tos: Ocean Grey, Shinning Black y Atomic Tangerine.

Esta Scrambler es toda una rompecuellos. No pasa desapercibida en ningún tramo de carretera ni en los semáforos. Sin ir más lejos, uno de los días en los que pude disfrutar de esta preciosidad la dejé aparcada durante unos minutos y, al volver, me encontré a tres hombres observándola con detenimiento. Más que mirarla, le estaban dando un repasón e incluso uno de ellos se quiso hacer una foto con ella. Después de hacerme unas cuan­tas preguntas me confesaron que estaban esperando a que la pusiese en marcha porque tenían curiosidad por saber cómo sonaba esta pequeña y manejable versión de la Scrambler.

Las líneas redondeadas de su diseño hacen de la Sixty2 una moto agrada­ble, con gran encanto juvenil. Ahí es donde entran los llamativos neumáticos que le dan ese toque de agresividad que la caracteriza. Monta unos Pirelli MT60 RS que han sido diseñados expresamente para esta gama de la mar­ca de Bolonia y que, con un dibujo bastante marcado y profundo, homenaje a modelos míticos de Pirelli, la hacen apta para casi todo tipo de terrenos: permiten incluso salir del asfalto y explorar nuevos terrenos. Además, ofrece un comportamiento más que aceptable en condiciones adversas.

Equipamiento
 

El conjunto ciclo es firme y trasmite confianza al enlazar curvas y en los cambios de peso, y su capacidad de frenada con un disco delantero de 320 mm (pinza Brembo de dos pistones en lugar de la de cuatro de la Scrambler) y un trasero de 245 mm es más que suficiente para detener sus 183 kg de peso en el momento que se les pida. Además, cuenta con un eficiente sistema ABS en ambos ejes que refuerza su seguridad.

La Sixty2 monta una suspensión delantera compuesta por una horquilla convencional firmada por Showa (invertida en las Scrambler de 800 c.c.), que absorbe los baches a la perfección, y un monoamortiguador trasero Kayaba (ajustable en precarga). Pese a parecer algo blando al principio, el conjunto hace que la Sixty2 sea de lo más cómoda y le aporta la firmeza necesaria si le pedimos un poco de diversión.

El depósito de acero tiene una capacidad de 14 litros que permite una más que amplia autonomía para nuestras escapadas sin tener que preocu­parnos por tener que repostar con frecuencia. Los retrovisores de acero, el faro delantero –con tecnología de led guiado en su cerco exterior– y el cuadro de mandos –totalmente digital– tienen unas formas redondeadas que nos acercan a los años 60. Diseño vintage, sí, pero con tecnología del siglo XXI. Tanto el piloto posterior como la luz de matrícula también montan iluminación led.

Conducción
 

Esta neoclásica es sinónimo de libertad, de poder escaparte por lugares con preciosos paisajes, de perderte por tramos de curvas y de descubrir nuevos rincones. Llaves, casco y a la playa, o bien carreteras plagadas de giros y de vistas con encanto. Invita a pegarte largos paseos con total como­didad y su comportamiento hace que disfrutes cada kilómetro que recorres con ella. Es fácil, práctica y dócil, por lo que olvídate del típico proceso de adaptación que tienes que pasar cuando te pones a los mandos de una moto nueva.

Esta pequeña bicilíndrica de 399 c.c. y 41 CV tiene un empuje más que suficiente para que tus escapadas sean de lo más plácidas y agra­dables, pero, eso sí, no esperes alcanzar velocidades de vértigo o conducir de forma muy agresiva. Y también olvídate de hacer caballitos o invertidos. La Sixty2 no va de eso. Pero es divertida de narices y lo suficientemente versátil como para poder circular tranquilamente por el caos de ciudad, o salir de ella hacia donde se te antoje.

A pesar de que el manillar no gira demasiado, es bastante fácil maniobrar por la posición de conducción y por la altura del asiento –de tan solo 790 mm–, que permite llegar con los dos pies al suelo perfectamente.

La agilidad de la Sixty2 es un rasgo notable. Tiene el centro de gravedad bajo y ello permite hacer cambios de dirección fácilmente. Además, el dise­ño del chasis hace de la Scrambler una moto con un comportamiento nada brusco. Responde sorprendentemente bien tanto en la aceleración como en la frenada, a pesar de las limitaciones que tiene en cuanto al motor y los frenos si la comparamos con su hermana mayor.

Conducirla es una gozada gracias a la posición de conducción, que es de lo más cómoda debido, en gran parte, a la forma y la altura del manillar. Eso sí, te aconsejo que te decantes por carreteras secundarias y evites circular por autopista a no ser que sea absolutamente necesario.

Esta misma pos­tura que en recorridos urbanos y de curvas te hace disfrutar de lo lindo del trayecto, se convierte en un engorro cuando entras en tramos rectos en los que se alcanzan velocidades considerables. La postura relajada que adoptas no es nada aerodinámica, por lo que, en vías rápidas, todo el aire impacta contra ti y te conviertes en una vela que debe agarrarse bien fuerte al manillar.

Con la Sixty2 puedes disfrutar de la carretera y de sus paisajes solo o acompañado. El pasajero también va comodísimo gracias a la altura conte­nida del asiento y a unas asas a las que se puede agarrar perfectamente. Quizá los que sean muy altos sufran un poco porque la posición de las estriberas obliga a encoger bastante las piernas, pero si se trata de una es­tatura estándar, no hay problema. Un producto bello y divertido para quienes quieran una A2 muy especial.

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