Ducati Scrambler Sixty2: Creando escuela
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Ducati Scrambler Sixty2: Creando escuela

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Los motoristas nos hacemos mayores y los fabricantes necesitan im­periosamente ofrecer motos atractivas para que los jóvenes pasen del scooter a una moto de verdad. No es una tarea fácil. Hay una larga serie de motivos por los que nuevas generaciones no sienten por las motos el mismo poder de atracción que sentimos en los setenta y ochenta. Pero no deja de ser curioso que para tratar de captar a nue­vos consumidores se recurra a la estética de entonces…

La comercialización de la Scrambler ha sido todo un fenómeno. Por una parte tiene un concepto y cierto look de la versión de los años sesenta, pero por otra aporta el modernismo, y no solo tecnológico, que hacen de las motos de la familia Scrambler algo muy especial. Parece que hayan dibujado su propio camino, su exclusiva hoja de ruta. Y lo cierto es que funciona, puesto que en cuanto a ventas la Scrambler es todo un fenómeno.

Conscientes de su éxito, con buen criterio ahora llega esta versión de 400 que se presentó en Milán y con la que tuvimos la oportunidad de llevar a cabo una primera toma de contacto en Barcelona. Una neoclásica inspirada en la moda urbana, la cultura del skate board, surf o música pop, para enganchar a motoristas noveles. Una moto con cierto aire inconformista que puede cautivar a jóvenes y a los que no lo son tanto.

La familia aumenta
 

Para atraer a las nuevas generaciones, en ciertos aspectos hay que volver al pasado. De ahí su logo inspirado en los años 80 y esa estética de la cultu­ra pop de los setenta y ochenta. Una moto fantásti­ca para aquellos que se quieran dejar seducir por el placer y la sensación de libertad que proporcionan dos ruedas y un motor, agarrados a un manillar alto que invita a descubrir nuevos horizontes.

Lógicamente la base es la del modelo de supe­rior cilindrada, y esta 400 compartirá cartel con la 800 en versión limitada. Pese a todo, las diferen­cias con la versión grande no solo son estéticas, sino que entre otras cosas observamos que con­servando el chasis multitubular en tubo de acero, en la versión 400 el basculante también es de este material, a diferencia del de la 800, que es de aluminio. El piloto trasero es de led, así como las luces de día del faro –igual que en la 800–, y el guardabarros delantero es de nuevo diseño. Los retrovisores redondos, el portamatrículas elevado o el silencioso en color negro son otros rasgos diferenciadores, aunque, lógicamente, la diferencia más evidente es la exclusiva decora­ción y gama cromática.

También el neumático trasero se ha cambiado, pues es un 160/60 en lugar del 180 de su her­mana mayor. Lo cierto es que los Pirelli MT 60 RS son un acierto, ya que nos gustaron por carretera y su dibujo invita a tragar polvo con moderación, a lo que también acompaña el manillar alto de la pequeña Scrambler. Ojo: esta no es una moto de off-road, pero eso no significa que no pueda hacer alguna pista con prudencia para sentirte más libre…

Siguiendo con el juego de las diferen­cias con respecto a la 800, esta 400 monta una horquilla convencional de Showa con barras de 41 mm en lugar de la invertida de Kayaba de la 800; detrás, el único amortiguador es regulable en precarga de muelle.

En cuanto a geometrías son de 24º y 112 mm, es un poco más ancha por el diseño de los re­trovisores y 50 mm más larga, mientras que en lo que respecta a la altura del asiento, aspecto importante, señalar que está a 790 mm del suelo, con una opción de un asiento más bajo de 770 mm. Por último, la pinza de freno es de dos pis­tones (radial y de cuatro en la 800) y el peso del conjunto se anuncia de 183 kg.

En marcha
 

La primera sensación que causa la pequeña Scrambler es que es una moto fácil de conducir, sencilla, que tiene lo justo y necesario. Nada fal­ta y nada sobra. La instrumentación minimalista está agrupada en una única esfera, las manetas no son regulables, el cable de gas es de salida lateral y también el diseño me recuerda a motos de los años 80.

El manillar es ancho y elevado en su justa me­dida, se llega al suelo sin problemas… ¡Todo controlado! Entre el tráfico urbano se mueve con facilidad, es ágil y ligera, a pesar de que el ángulo de giro del manillar es justito. El tacto del motor es agradable. El primer contacto no es violento, y lo cierto es que el pequeño monocilíndrico es muy suave y su curva de potencia se presenta sin inflexiones a lo largo de toda su gama de utiliza­ción. Tan cierto como que apreciamos que es una moto calurosa y que, al igual que en su hermana mayor, el calor que desprende el cilindro trasero se nota en la pierna derecha. Me imagino que en verano será más notable.

Dejando atrás la gran ciudad, tuvimos oportuni­dad de hacer una pequeña toma de contacto en ca­rreteras reviradas, y la verdad es que descubrimos una moto ágil con la que, a pesar de las limitacio­nes en cuanto a las prestaciones, hay que tener en cuenta que es una 400, te puedes llegar a divertir… El motor sigue en este ambiente de curvas revi­radas mostrando su carácter agradable, así como el cambio y el embrague. Pero si quieres obtener respuesta entre curva y curva, hay que moverse entre las 4.500 y las 7.000 rpm antes de que llegue a su límite.

El chasis y las suspensiones, aunque el amor­tiguador trasero es sencillo, son aceptables, y especialmente sobre buen asfalto la pequeña Scrambler se muestra estable, ágil y divertida. Entre curvas, las estriberas no rozan fácilmente, pues las piernas quedan ligeramente flexionadas y el comportamiento de los Pirelli es bueno y, con 160 detrás, es un poco más ágil en los cambios de dirección que su hermana de 800, que mon­ta una goma de 180. La frenada también está a buen nivel, aunque desde mi punto de vista en el freno trasero el ABS entra en acción con dema­siada facilidad.

En definitiva, en Ducati vuelven a comercializar casi 25 años después una moto de 400 que supone una interesante alternativa para entrar en la familia de las motos italianas, pues, a pesar de ser una entry level relativamente económica, está a buen nivel tanto de componentes como de prestaciones. ¡Una buena política de crear escuela!

 

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