Ducati Diavel Strada, vestida para viajar
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Ducati Diavel Strada, vestida para viajar

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Diavel Strada. Así se llama el último miembro de esta familia de Ducati que bebe de diferentes fuentes como pueden ser el cruiser y las superbikes. Y llega para potenciar la vertiente más polivalente y no tan deportiva de las creaciones de la firma de Borgo Panigale con el apellido Strada como común denominador con la Hyperstrada y la Multistrada.

Que levante la mano a quien no le haya chocado ver una Diavel con pantalla, maletas y respaldo. Porque a nosotros sí que nos sorprendió… en un principio. No negaremos que el vestido touring de la Diavel puede dar una primera imagen semejante a ponerle chirucas a una bailarina. Pero esto se me pasó por la cabeza por ser un poco estrecho de miras, por no ir un poco más allá… ¿Qué pasa, que a una V-Rod sí se le puede poner respaldo, maletas y pantalla por ser una Harley-Davidson y a una Diavel no? ¿Qué pasa con los que les gusta la Diavel y también viajar? ¿No pueden tener su propia versión? Pues sí. Y ya la tienen. Y es una simbiosis fascinante.

Para potenciar la orientación viajera de la Diavel, Ducati ha tenido en cuenta dos aspectos básicos sobre los que trabajar en el modelo original: confort y capacidad de carga. En este sentido, la Strada monta un manillar 30 mm más alto que queda más cerca del conductor para dibujar una posición de conducción más cómoda. También se ha adoptado un nuevo asiento y se han anclado estribos fijos para el pasajero (en la Diavel son escamoteables). Mención aparte merece el respaldo, con agarraderas incorporadas, que se ha habilitado de cara a mejorar el confort del pasajero. Y para que el aire no moleste más de lo necesario Ducati monta una pantalla derivabrisas la mar de funcional. En invierno, con los puños calefactables de serie mantendrás las manos bien calentitas, casi nada.

“En vías rápidas, la Diavel Strada es muy cómoda, el aire no molesta y tampoco percibimos vibraciones. Además, no nos enteramos de que llevábamos maletas”

La capacidad de carga queda resuelta con dos maletas laterales de tela que ofrecen un total de 41 litros de capacidad. Y para hacerle justicia hay que señalar que el diseño está muy integrado con la moto, y en el caso de la Diavel no es fácil. Otro detalle que puede pasar desapercibido son las dos tomas de corriente de 12V situadas en ambos lados, justo debajo del asiento del conductor. Maletas, manillar, pantalla… Con todo, la Strada pesa seis kilos más que la Diavel normal, kilos de más que no vamos a notar para nada, como pudimos comprobar.

A disfrutar
En esta ocasión, la firma de Borgo Panigale nos citó en el concesionario Ducati Barcelona de la Ciudad Condal para participar en la Strada Experience, de la que os damos cuenta en este mismo reportaje. Para nosotros, el bombón más apetecible, informativamente hablando, fue la Diavel Strada. Y con permiso de nuestros compañeros de viaje nos dimos un atracón con ella. La organización nos había preparado una interesante y completa ruta donde íbamos a poder probar sobre los más diversos escenarios.

Una vez sentados a su grupa, sí que es verdad que la posición de conducción es más cómoda con el manillar más cerca de nosotros. Los estribos siguen en la misma ubicación que en la versión estándar; es decir, algo más adelantados que en una Monster. Y el nuevo asiento –¿Había dicho que también es nuevo y se llama asiento Tourer?– es a dos niveles, para un mayor confort de conductor y pasajero. El piloto, en este caso, cuenta con un pequeño apoyo lumbar. Aunque lo que más nos gustó es lo bien que hicimos pie, pues la altura del asiento es de apenas 770 mm. Este pequeño detalle se traduce en un punto a favor a la hora de maniobrar en parado junto a su sorprendentemente buen ángulo de giro. Tampoco os creáis que se trata de una moto de más 300 kilos, como puede suceder con otros modelos. La Diavel Strada pesa llena 245 kilos… No está nada mal, ¿eh?

Pues con los retrovisores bien colocados y el modo de conducción en la posición Urban, porque la electrónica es otro de sus grandes argumentos, nos pusimos en marcha. Entre semáforo y semáforo os explicaremos que con el modo Urban los 162 CV del Testastretta 11º quedan rebajados a 100 CV, más que suficientes para moverte por la ciudad y disfrutar con la Diavel en cualquier situación; con el modo Touring y Sport dispones de los 162 CV pero con una entrega más agresiva en el Sport. Si no recordamos mal, el control de tracción (DTC) en modo Urban está de serie al nivel 5 y baja una posición en cada modo. Porque los tres modos (Urban, Touring y Sport) vienen programados de fábrica cada uno con su nivel de control de tracción, pero igualmente nosotros los podemos personalizar muy fácilmente –creednos, nosotros lo hicimos y los menús son muy intuitivos.

Cómo va…
En pocos minutos ya habíamos recuperado de la memoria las sensaciones que nos había destilado la Diavel la primera vez que la pudimos probar. Pero esta vez era más cómoda y sólo teníamos que tener un poco más de cuidado con las maletas a la hora de pasar entre los coches. Porque a pesar de su aspecto musculoso, la Diavel va de fábula por la ciudad con un embrague (en aceite) la mar de suave y un motor con unos buenos bajos. El único pero, si es que realmente lo es, es el sonido del escape. Porque con la Diavel Strada resultará casi imposible pasar desapercibido con la melodía que emite su silencioso, más heavy metal que una Multistrada, por ejemplo. Y así es como me fijé en que estaba rodeado de Multi e Hyper; de todo el grupo yo era el único con la Diavel, y venían muchos kilómetros de curvas….

Con mi compañero de carreritas Pere Llorens, que esta vez hacía de guía y road líder para Ducati, dejamos atrás la ciudad con la comodidad que ofrece la autopista. A velocidades legales, y algo más allá, la protección aerodinámica del parabrisas touring te invita a engullir los kilómetros sin miedo a cansarte o a acabar con las cervicales doloridas. En vías rápidas, la Diavel Strada es muy cómoda. El aire no molesta y tampoco percibimos vibraciones. Además, no nos enteramos de que llevábamos maletas.

Tras un breve recorrido por autopista nos desviamos por una carretera comarcal, larga y muy sinuosa. El trabajo realizado por los ingenieros de Ducati con la Diavel quedó patente a la tercera curva. Porque sorprende, y mucho, lo bien que va en tramos virados. La Strada entra pero que muy bien en los virajes. Pero una vez dentro su longitud entre ejes (1.590 mm) y el donut trasero de 240 mm se dejan notar, ya que empujan la moto hacia fuera pero sin más problemas. Así que el límite a la hora de inclinar lo pone la altura de los estribos, ya que si se nos va la cabeza, tocaremos con facilidad, porque el chasis nos ofrece una confianza absoluta.

De los tres modos de conducción acabamos apostando por el Touring, ya que en él disponemos de los 162 CV pero con una entrega más progresiva que en el modo Sport y podemos dosificarlos con mayor facilidad porque el par de la Diavel es infinito. La buena respuesta del motor a bajo régimen nos permitió encarar las clásicas curvas cerradas o garrotes sin miedo a que diera tirones o nos dejara colgados en medio de la curva. Y la progresividad de su curva de potencia te hace disfrutar desde el primer momento. Como os podéis imaginar, estaba en desventaja respecto a las Multistrada e Hyperstrada si llegado el momento la cosa se animaba demasiado, que no fue el caso. Tampoco me preocupaba, porque con mi primera prueba con la Diavel aprendí que su menor paso por curva se suple con su mayor aceleración y frenada. Saliendo de las curvas puedes acelerar sin miedo porque el 240 trasero se lo come todo, y si falla lo corrige el control de tracción. Y la hora de frenar, llegado el caso, las geometrías de la Diavel permiten estrujar las pinzas radiales monobloque de Brembo como en ningún otro modelo que hayamos probado…. Y además tienes ABS.

Conforme se acababa la jornada pusimos rumbo a Barcelona otra vez con la sensación de que llevaba una moto rollo doctor Jeckyll y Mr. Hyde; es decir, capaz de viajar de una forma confortable o de ser el pasaporte para un turismo diabólico; capaz de rivalizar con la más cómoda de las cruisers pero por otro lado capaz de no quedarse atrás en un puerto de montaña o dejar atrás a todos en un semáforo. Y si le quitas las maletas, siempre tendrás una Diavel más cómoda y con una mejor protección aerodinámica que la versión normal. Por cierto, el precio de la Diavel Strada es de 19.900 euros, mientras que la Diavel Dark, la más asequible, cuesta 17.795 euros. Y está disponible en un solo color, el Race Titanium.

Nos gustó

  • “El par de maletas semirrígidas es el cambio que más salta a la vista. Bien integradas y con una capacidad justa, no están pensadas para cargar muchos kilos”.
  • “La pantalla derivabrisas es muy agradecida cuando enfilamos autovías o autopistas. Cubre el pecho y desvía bastante bien el aire a velocidades legales y algo más allá”.
  • Para que el pasajero esté más cómodo, ahora las estriberas son fijas, monta un siempre agradecido respaldo y un par de generosas asas. Y el asiento es mucho más mullido”.
  • “El manillar está unos 30 mm más cerca del piloto, para que la posición de conducción sea más cómoda. Los puños son calefactables, otro detalle más que apreciarás en invierno”.
  • “En los laterales de la moto, bajo el asiento del piloto, se han habilitado un par de tomas de corriente, una a cada lado, ideales para el GPS, recargar el móvil…”.

A mejorar

  • “Tiene un buen equipamiento para rutear, pero por su precio, a pesar de los pesares, puedes comprarte una moto 100 % turística, mejor preparada”.
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