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Drysdale V8, un puzzle artesanal de 140 CV

En 1997 un intrépido australiano, Ian Drysdale, mostró al mundo su locura, una naked con un motor de ocho cilindros en V90º transversal, la Drysdale V8.

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Drysdale, con sede en Melbourne, comenzó a trabajar en su primera V8 de 750 c.c., una deportiva semicarenada, a partir de dos motores de Yamaha FZR400, que unió con un cigüeñal fabricado por él mismo, más nuevos cárteres, evidentemente, y muchas piezas que fabricó él mismo.

Curiosamente este motor iba destinado para un sidecar de competición, pero acabó en una moto. Con un diámetro por carrera de 56 x 38 mm cubicaba 749 c.c., tenía 32 válvulas, se alimentaba con 8 carburadores Keihin y giraba a 17.000 rpm para entregar 140 CV.

Todo ello se encajaba en un chasis multitubular de acero con componentes de otros modelos en suspensiones y frenos. Los acabados eran muy artesanales, como cabía de esperar. El resultado es una deportiva muy larga entre ejes, alrededor de 1.400 mm, pero con un rugido espectacular.

Foto de la Drysdale V8 Bruiser
Esta es la Drysdale 750 V8 Bruiser, la versión naked.

A pesar de todo este trabajo, Drysdale aún tuvo tiempo para crear un mockup de su idea para la nueva categoría de MotoGP, su V8 Grand Prix, que nunca pasaría del estadio de maqueta.

Tras ello prosigue con la construcción de su última creación: una V8 naked apodada Bruiser, que nacería en principio con este motor de 750 c.c., pero que tendría una segunda versión dotada con un motor  de litro de cilindrada.

La Drysdale V8 fue una moto artesanal hecha con componentes de otras motos y muchos de elaboración propia

La parte ciclo de esta naked de litro estaba formada por un bastidor multitubular de geometría variable, una horquilla invertida -procedente de una Yamaha R1-, un basculante de aluminio de sección rectangular,  doble amortiguador Penske y todo el equipo frenante de la Yamaha R1 -pinzas y discos-.

El motor de 1.000 c.c. -62 x 41,3 mm- se fabricó con un puzzle de piezas de modelos Yamaha. Las culatas, cilindros y pistones provenían de una FZR 600, el embrague es de una FZR 1000, la caja de cambios de una FZR 750…

El resto de componentes, árboles de levas, cigüeñal, cárteres y un largo etcétera son de diseño y fabricación propios. Y para alimentarlo el nuevo motor V8 ya estaba dotado de inyección electrónica MoTec. 

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Foto lateral de la Drysdale V8 semicarenada
Esta es la versión semicarenada de la Drysdale V8. Se fabricó en versión de 750 y de 1.000 c.c.

Este mismo motor fue la base para la superdeportiva semicarenada de un litro de cilindrada, pero la parte ciclo sería diferente, aunque se conservaría el chasis multitubular de acero.

En la parte ciclo las pletinas triples, los frenos -pinzas delanteras radiales Advic-, las llantas, las palancas y manetas y las bombas de freno provienen de una Yamaha R1. Y el basculante de doble brazo de fundición de aluminio proviene de una Kawasaki ZZR 1100, un auténtico puzzle mecánico.

Drysdale fabricó dos motores, uno de 750 c.c. y otro de 1.000 c.c., que movieron una naked y una deportiva semicarenada

La parte más chocante de la moto semicarenada era la suspensión trasera, ya que con el tamaño del V8 y los colectores de escape no había sitio para colocar el monoamortiguador Öhlins.

Motor de la Drysdale V8
Los cárteres diseñados por Drysdale lucen la cilindrada y, orgullosamente, Australia.

Así que se colocó en una posición muy extraña: estaba colocado de manera transversal por debajo del eje del basculante y movido por bieletas.

Otra peculiaridad es el depósito de combustible, fabricado en aluminio y situado una parte en posición convencional, y una segunda parte bajo el asiento del piloto y el colín.

La idea tras estas V8 era fabricarlas bajo demanda -con seis meses de espera- una corta serie y venderla a auténticos locos por las motos únicas y diferentes.

Se fabricaron solamente seis unidades a un precio que ronda los 80.000 dólares, una cifra elevada… Es el precio de la exclusividad artesanal.

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