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Dodge Tomahawk, una locura de 500 CV

Sólo a los americanos se les podía ocurrir montar el motor de un coche superdeportivo, el V10 del Chrysler Viper, en una moto, cuyo resultado fue la Dodge Tomahawk.

La Dodge Tomahawk fue una auténtica locura, para nada práctica o, al menos, prestacional, fue un prototipo que funcionaba, y esto es lo más sorprendente, ya que la podían haberla hecho de cartón piedra.

Uno podría pensar que Dodge habría realizado sesudos estudios de mercado para confeccionarla… Nada más lejos de la realidad.

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Según explicaba Mark Walters, miembro del equipo de diseño de Chrysler, “Queríamos hacer algo con el nuevo motor del Viper y como a todos nos gustan mucho las motos, pues por qué no una moto”.

Y así fue como construyeron la Tomahawk en seis meses, ahí es nada, a tiempo para ser presentada en el Salón de Detroit de 2003.

Enorme de proporciones (mide 260 de largo por 93 de ancho y sólo 70 centímetros de alto) es una monoplaza que descansa sobre dos juegos de ruedas gemelas que le permiten prescindir de caballete. Es una moto con motor de coche, un híbrido al que no se le puede llamar moto.

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Imagen de la Dodge Tomahawk
La mires por donde la mires es una mole…

El propulsor que asomaba por sus flancos -de hecho, es un motor dispuesto longitudinalmente sobre el que han montado unas ruedas– era el del Dodge Viper RT/10 2003; un V10 a 90º de 8,3 litros que rinde 506 CV a 5.600 rpm y un par de 712 Nm. a 4.200 rpm.

La Dodge Tomahawk puede considerarse un motor al que le han instalado una parte ciclo

Por una cuestión de espacio los radiadores de refrigeración iban dentro de la V del motor, muy encerrados, por lo que donde habitualmente se situaban los faros había dos trampillas que se accionan al dar gas y que permitían canalizar el aire hacia los radiadores.

Los faros y el piloto trasero estaban ubicados entre las ruedas gemelas, una posición curiosa. El faro estaba compuesto por un conjunto de 12 leds y el piloto trasero por 8 leds rojos.
El tablero de mandos se reducía a una gran pantalla LCD con las principales informaciones.

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Imagen de la Dodge Tomahawk
El motor V10 de Dodge Viper rinde 500 CV…

Y ¿dónde estaba el depósito de gasolina? Pues estaba colocado verticalmente entre el motor y la suspensión delantera de brazo articulado doble, aunque solo tenía 12 litros…

Para transmitir la potencia del motor a la rueda trasera se dispuso de una caja de cambios secuencial de dos velocidades con un embrague bidisco y transmisión por eje rey.

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Delante incorporaba un sistema de suspensión alternativa con brazos oscilantes y el amortiguador escondido entre las ruedas gemelas.

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Atrás el basculante doble y la suspensión se escondían entre las ruedas gemelas, dando la sensación que las ruedas no están conectadas a la moto.

Para frenar la bestia de 680 kg incorporaba cuatro enormes discos de freno perimetrales de 20” colocados en la cara externa de las ruedas gemelas.

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Los dos delanteros estaban mordidos cada uno por dos gigantescas pinzas de freno de 4 pistones, 16 pistones en total, mientras que en los dos discos traseros también había dos pinzas en cada uno, pero de dos pistones opuestos.

La Tomahawk en el salón de Detroit
El día de su puesta de largo en el salón de Detroit.

Es una «moto» grotesca, pesada, enorme, eso sí, con 500 CV que dan miedo…

Curiosamente incorporaba un ingenioso sistema hidráulico bloqueable en las suspensiones, que se encargaba de que cada una de las ruedas se compensase en relación a su gemela de manera que la moto se mantenía de pie sin caballete. Un sistema análogo en el que podemos encontrar hoy en día en los scooters de Piaggio MP3 o en los Quadro.

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Y en contra de lo que se pudiese pensar la Dodge Tomahawk se movía, eso sí, torpemente. En Solo Moto la probamos en Miami, hace casi 20 años, pero en un recorrido de unos centenares de metros y en un circuito cerrado.

Y es que la Tomahawk no era ni es legal para circular por la calle. El radio de giro era enorme, a pesar de que podía inclinar 45º.

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Como en un Piaggio MP3, en una Yamaha Niken o en un scooter Quadro de 4 ruedas, las ruedas gemelas siempre estaban en contacto con el asfalto en una curva.

Y ¿cuánto corría? En su momento declararon que podría alcanzar los 700 km/h, algo inviable ciertamente, básicamente por cuestiones de estabilidad, porque potencia no le faltaba…

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Curiosamente, aunque debería de haber sido un prototipo único, finalmente se construyeron 9 unidades bajo pedido, cuyo precio rondaba el medio millón de dólares la unidad…

La Dodge Tomahawk fue puro surrealismo mecánico, porque de moto tiene solamente el nombre y la posición de conducción, nada más. Una auténtica locura americana.

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