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Desafío África 2018 : De Etiopía a Ciudad del Cabo (1a parte)

Del lago Tana a Gublack

Desde que sacamos las motos en el aeropuerto de Addis Abeba, la capital, hasta que llegamos al este del país, a escasos 200 km de la frontera con Sudán, pasaron nada más que tres días. El camino hasta el lago Tana fue sencillo, hay carreteras asfaltadas y, aunque el tráfico de camiones y pequeñas furgonetas en infernal y tengo que acostumbrarme al peso de la Scrambler (siempre me sobran cosas y no aprendo), las horas discurren interminables por la carretera.

El calor es sofocante y mi nuevo equipo de cordura no es el más adecuado para esta temperatura. Pero quiero llegar hasta uno de los lugares más bonitos y con historia de Etiopía para visitar uno de los monasterios más importantes del lago Tana.

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Interior del monasterio ubicado junto al lago Tana.

Por fin llegamos a Bahir Dar tras 560 km. Visitar esta parte del lago y empezar a investigar por dónde llegar con las motos hasta la península de Zege se convierte en toda una aventura. Al principio, las pistas son anchas y muy polvorientas, son las vías principales entre los poblados. Pero a escasos 20 metros del monasterio, tenemos que abortar: el sendero se estrecha y las piedras se hacen más grandes, la altura de mi Urban Enduro no me permite continuar sin riesgo, y es que queda aún mucho viaje.

La visita al monasterio de Ura Zidane Mihret me deja con la boca abierta, parece que me he trasladado a otro tiempo, a la edad media, en la que los monjes dedicaban su tiempo a la pintura y el rezo, las mujeres andaban descalzas y los hombres trabajaban el terreno. Etiopía sin duda tiene ese encanto de saber que fue el origen de la humanidad…

Pero el tiempo apremia y nos quedan aún desandar unos 80 km por carretera para recorrer otros tantos por pista hasta llegar a la deprimida zona de Gublack, a escasos 200 km al este con la frontera de Sudán.

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Explorando el lago Tana por senderos.

Allí nos esperan Amigos de Silva, para comenzar la perforación de uno de los pozos. Y como esperábamos, los últimos kilómetros de pista nos entretienen más de tres horas. Es un camino que está siendo utilizado por enormes camiones tren, por gigantescos tráilers que llevan piezas monumentales para la construcción de una presa que está haciendo el Gobierno etíope.

Esto no va a dar más agua a las paupérrimas poblaciones cercanas, sino electricidad a países fronterizos como Sudán y Kenia, que conseguirán así la entrada de divisas en Etiopía. Los enormes postes que conducirán esta energía nos acompañarán en el viaje hacia el este incluso hasta casi llegar a Nairobi.

El polvo, los agujeros, los camiones, el calor… la ducha fría con la que nos encontramos en la misión donde nos dejan una habitación me sabe a gloria bendita…y mañana temprano, a perforar.

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Barcazas a orillas del lago Tana.

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