Dakar alternativo: Chañaral y Carbonada
Connect with us
Publicidad

Sin categoría

Dakar alternativo: Chañaral y Carbonada

Publicado

el

El no subir hasta Iquique desde Calama, sino viajar directamente a Antofagasta fue una buena decisión. Le gané un día a la carrera y pude quedarme en un hotel a escribir el “repor” que con impaciencia esperaba Antonio Regidor (gracias Toni…) que saldrá publicado en el próximo Solo Moto Actual. Fue entonces cuando también tuve tiempo de estar en el campamento, de ver a los pilotos y de charlar con Jordi Pérez.

Pero se acabó el relax. Eso de estar un día sin recorrer más que los 15 kilómetros que separaban el hotel del campamento se me hizo extraño.

Así que al día siguiente carretera y manta. Cuando salí por la mañana de Antofagasta tenia la la sensación que de nuevo estaba haciendo lo que tenía que hacer: rodar y rodar….Y vaya si rodé. Fueron 700 kilómetros porque bajé por la Panamericana hasta El Salvador. Una larga y en cierto modo aburrida carretera que ya conocía pero que siempre te aguarda alguna sorpresa…!Chañaral!

El caso es que yo iba a El Salvador pero tenía ganas de ver el mar, de que el aroma del Pacífico me golpeara en la cara con la visera del caso levantada. Así que me fui muy justo de gasolina, pues hice más de 400 kilómetros con un depósito (glups), hacia la costa. Y llegué a Chañaral, al sur del desierto de Atacama. El aspecto de este pueblo costero es desolador. Marcado por las minas, también vive de la pesca de bonito, atún, sardinas, anchoas. Apenas 30.000 habitantes calles sin asfaltar, basura. Y junto a la carretera el restaurante “Los arbolitos”.
Buen momento para degustar la cocina tradicional. De primer plato “Carbonada de mariscos”. Una sopa de choritos (mejillones), navajuelas, almejas, patatas y acelgas. De segundo plato jurel con arroz hervido. Para beber agua. Total: 3.300 pesos chilenos, es decir unos cuatro euros…

Reposté y me fui hacia El Salvador y por el camino Peter me hizo una sesión de fotos. También Musso me fotografió al atardecer. Estuve en el bivouac. Marc ya había llegado y  seguía marcando la diferencia. El sol se cayó por el horizonte. Y de nuevo tuve la sensación de que tenía que seguir rodando por lo menos hasta Copiapó para ir a un hotel y a la mañana siguiente poder escribir. Rodar, escribir. Escribir y rodar.

Así que de nuevo en ruta. Unos 150 kilómetros que empecé con el ocaso y acabé bajo el hechizo de la luna y unas sombras gigantes que me llevaron hasta Copiapó. He dormido bien en un modesto hotel con un patio muy agradable desde donde escribo estas líneas, mientras que Marc, Joan y Jordi están disputando la penúltima etapa de un Dakar histórico. Apagaré el ordenador y me iré (rodar y rodar), a ver su paso  y el del resto (¡fuerza Laia, M. Guasch, Oliveras, Puertas, Chivite & cia!!!) por la especial, antes de llegar a La Serena a darles un abrazo.

 

Publicidad
Haz clic aquí para comentar

Publica un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Publicidad
Publicidad
Publicidad

Facebook

Publicidad

SOLO MOTO MAGAZINE Nº 2056

Descubre nuestras ofertas de suscripción en papel o en versión digital.

Publicidad

Solo Auto

La mejor información del mundo del automóvil la encontrarás en Solo Auto.

Los + leídos