Cuando las disculpas no valen. Carta íntegra al presidente de la FIM
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Cuando las disculpas no valen. Carta íntegra al presidente de la FIM

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Querido Ippolito, no es habitual escribir a un amigo a través de un medio de comunicación. Me tomo esta libertad por dos razones:

– La primera: porque hace muchos años que nos conocemos, compartimos como si fueran tan mías, como tuyas, las gestas de Johnny Cecotto, el centauro de Venezuela, y tengo por cierto que nos profesamos admiración y mutuo respeto.

– La segunda: porque ahora Vito Ippolito es el máximo representante de la Federación Internacional de Motociclismo.
El Presidente de la FIM, me consta, es un hombre bueno y cabal, aceptado y querido por el pleno de la Federación Internacional, y añadiría que atento y escrupuloso en lo concerniente a la evolución y defensa del motociclismo internacional.

Juego con la ventaja emocional de que esta carta, atendida en su demanda o no, será bien interpretada por ti en la certeza de que, gracias al vehículo tan popular y público de estas páginas de Solo Moto, no quedará en ningún caso en la conciencia y buena voluntad de un solo hombre, el presidente de la FIM.

Queda, pues, claro que pretendo llamar la atención a la sensibilidad de la FIM toda, y, por extensión, la de mi querido y admirado amigo Carmelo Ezpeleta, máximo responsable de Dorna y del formidable equipo que dirige como el mejor promotor de todos los deportes de motor que se disputan hoy en el ámbito mundial.

Cuando las disculpas no sirven.
La acción del derribo de Bautista a Lorenzo quedaba resuelta por un tópico, ya absolutamente inválido… ¡lance de carrera, no pasa nada!

Querido Ippolito, la FIM tiene la obligación ética y deportiva de legislar algo tan importante como es el comportamiento deportivo de los pilotos, que aunque parece ser que la FIM no se ha dado cuenta hasta ahora, ese comportamiento está vinculado directamente al concepto de la seguridad activa.

Me da escalofríos, querido Ippolito, pensar que con esta carta actúo como un pionero en tierra extraña y hostil.

Parece ser que ni a la FIM, ni a una gran parte de la afición a los Grandes Premios, les apetece cambio alguno en materia de penalizaciones a pilotos, y defienden, algunos manu militari, el pan y circo de los romanos, la arena, el aplauso y el héroe que tras la derrota de sus rivales, leones, cristianos o pares en el oficio del gladio, miran al vencedor, y lo ovacionan; y si hay muertos, los lloran con devoción y aquí no ha pasado nada.

Estimado amigo, a costa de la polémica debo pedirle a la FIM y a su presidente que por primera vez en 50 años reglamente, regule y sancione una serie de momentos (la salida debe ser protegida reglamentaria) de un Gran Premio, de maniobras en un Gran Premio y de actitudes en un Gran Premio.

Me atrevería a afirmar, sin temor a equivocarme, que el motociclismo es uno de los deportes de gran práctica, que tiene en lo relativo a la responsabilidad de los deportistas, menos articulado, menos normas y en consecuencia menos sanciones de entre todos los deportes reconocidos en el mundo.

En Assen fuimos testigos de un error humano que pudo costar la rotura de una pierna, un brazo o cualquier otro daño físico a un rival, sin añadir los puntos perdidos por ambos pilotos, la rotura de las motos de Gran Premio y la posibilidad de haber implicado más pilotos afectados por una maniobra imposible, por el interior, sin espacio, que la mayor parte de los críticos habituales asumieron como un simple lance de carrera.

Aquella maniobra adulteró el resultado del Gran Premio de Assen, y Dios no quiera el Mundial.

A todos los aficionados de buena fe, a todos los que creen que el motociclismo es un deporte de hombres, a todos los que creen que vale todo, porque la motocicleta es un deporte de contacto donde derribar a un rival suele ser un acto de hombría, les digo que en Assen la culpa no fue de Bautista, no falló él.

Falló la ausencia de un reglamento y una sanción coercitiva de 20.000 euros o más, más pérdida de posiciones en la siguiente carrera defendiendo la impecable salida de un Gran Premio.

Querido presidente, qué fácil es ser optimista en un GP tomando la salida en la tercera y cuarta fila, o más atrás, y buscar en una frenada en perdición un lugar de privilegio en la segunda curva.

Sobre todo cuando el optimista sabe que, en el mejor de los casos, en caso de caos, lo juzgarán como lance de carrera, y en el peor, como un simple retroceso en la parrilla de salida del siguiente.

A los amantes de los ejemplos: un futbolista sin intención de hacer daño puede darle una patada a otro, incluyo romperle el tobillo o una pierna.

No quedará impune.

El juez del partido dispone de tarjetas amarillas y tarjetas rojas.

Todo el mundo sabe que marcar un gol tras la defensa contraria equivale a anularlo por fuera de juego.

¿Se pueden dar patadas impunemente, sin sanción, y marcar goles en fuera de juego que serán anotados como válidos?

Por supuesto.

No se puede, pero ocurre; significan estadísticamente un porcentaje mínimo, que supera el control humano del árbitro.

Pero repito, es estadísticamente irrelevante.

¿Por qué?
Porque los reglamentos están para regular los límites de lo legal o ilegalmente correcto.

Las salidas de los Grandes Premios en el Mundial de MotoGP, Moto2 o Moto3, deben estar fuertemente protegidas con normativa que incluya penalización económica y diferentes niveles de retrocesos o ausencias en la parilla de los Grandes Premios.

Álvaro Bautista, al que personalmente estimo y considero piloto de futuro de grandes cualidades y una persona brillante en calidad y valores humanos, se arrepintió de todo corazón, y sé que le dolió, del lance y de la carambola que tuvo con Jorge Lorenzo en Assen, pero arrepentirse no sirve, cuando no hay penalización fuerte y explícita.

Marcar un gol en fuera de juego es habitual entre los cracks del fútbol mundial y entre el más humilde de los jugadores de regional o juvenil, pero ninguno pedirá perdón por ello.
En el 90 % de las situaciones, el gol será anulado.

Al terminar esta carta quisiera añadir que no soy yo quien deba instruir u orientar a los más que cualificados comisarios internacionales, a los ex-pilotos que los aconsejan en el contenido de las normas y su aplicación.

Pero de lo que sí estoy seguro es de que si yo estuviera en su lugar, mi preocupación mayor en este momento no sería otra que la de implementar normas que anticipen sanciones de peso real, incluyendo el económico, y eviten el actual y permanente estado de euforia de los pilotos de un Gran Premio que, sin límites en las sanciones, no tienen ni César ni pulgar que condicionen sus movimientos.

Querido amigo y Presidente, amo este deporte, a él le debo lo que soy, y admiro y respeto a sus practicantes.

Pero los quiero vivos.

Cuando las disculpas no valen.

Atentamente,
Jaime Alguersuari
@jalguersuari_sr

P.D. Es probable que el contenido de esta epístola sea malentendido por los nostálgicos y por aquellos que creen que la FIM no tiene que implementar el reglamento, ni establecer un nuevo orden de sanciones, pautas y penalizaciones, claras concisas y concretas, regulando la responsabilidad de los deportistas en la pista y fuera de ella.

Quienes así piensan pueden creer que el motociclismo ha convivido hasta hoy sin esas reglas, que excepto los muertos y heridos, aquí todo ha sido paz y en el cielo gloria. Todos, absolutamente todos los pilotos del mundial de velocidad en las tres categorías, Moto3, Moto2 y MotoGP, han sido víctimas y beneficiarios de situaciones que debieron ser firmemente penalizadas y no lo fueron.

Querido Ippolito, todo lo que ocurrió ayer, ya no vale.

Agua pasada.

Las motos, actualmente, corren mucho más que hace media década, pero sobre todo en Moto3 y Moto2, las motos son más iguales y competitivas que nunca.

Las diferencias se miden en milésimas, y nunca en la historia más de 30 pilotos corrieron tanto y tan juntos como en la actualidad.

El circo y los gladiadores, por más que a los espectadores les guste el lance y el brillo de las espadas, pertenecen a una época pasada que en defensa de la responsabilidad de los que regís las líneas maestras del deporte, promoción y seguridad del motociclismo, sencillamente…no deben volver.

Carta publicada en la revista Solo Moto nº1883

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