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Comparativos

Comparamos el Kymco SuperDink 125 y el Piaggio X10 125

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Disponíamos de poco tiempo para realizar nuestro trabajo. Yo fui en AVE hasta Madrid, donde estaban los scooters, y allí me estaban esperando para salir corriendo y comenzar una jornada de fotos que se prometía bastante larga y agotadora. La lluvia nos respetó, pero el sol, no, por lo que el que escribe acabó al borde de la deshidratación, aunque afortunadamente la sangre no llegó al río.

Para que luego digan que lo nuestro es un chollo… Todo el esfuerzo y sacrificio, madrugón a las cinco de la mañana incluido, valió la pena, porque pude ver de cerca y subirme por primera vez al Piaggio X10 125, un scooter que sorprende por su diseño, por su protección aerodinámica y, entre otros, por lo fácil que se maneja entre coches. El otro ya era conocido. El Kymco SuperDink 125, un superventas, en su versión con ABS, novedad de este año.

El hilo conductor de la prueba, comparar dos scooters GT muy diferentes a todos los niveles. Uno, el italiano, provocador en el más amplio sentido de la palabra, por lo que supone en cuanto a innovación en el sector. El otro, un modelo económico totalmente asentado en nuestro mercado, al que va a ser difícil atacar, básicamente porque se comercializa a un precio de escándalo.

Sofá de diseño
Sorprendido por la impresionante estampa del X10, me subo a él y noto que tengo espacio de sobras para estirar las piernas a lo largo de la plataforma. Me doy cuenta además de que el frontal, alargado y redondeado, es amplísimo, con unas ópticas de generosas dimensiones y muy cuidadas en la parte del diseño. Y por si esto fuera poco, en los laterales del mismo aprecio dos deflectores para aislarnos más todavía del viento frontal. La parte trasera no es menos llamativa, con un par de pilotos con una hilera horizontal de leds, muy acorde con los tiempos que corren. El Piaggio X10, no obstante, más que vanguardismo, que también, respira elegancia, mucha elegancia, con unas ondulaciones que recorren toda la parta baja del scooter y que le dan un aire innovador, muy diferente. Y, repetimos, elegante, muy elegante.

El Kymco SuperDink recurre a otras tretas para llamar nuestra atención. Su frontal es afilado, como su doble óptica, que se alarga desafiante hacia la parte trasera del escudo. El SuperDink presenta una especie de pico en la parte delantera que le hace parecer más deportivo que su rival. Su diseño no está tan cuidado como el del X10 -algo normal, porque las líneas del italiano son más recientes y muy evocadoras-, pero el SuperDink no deja de ser tampoco un scooter vistoso. Y de ahí en parte también su éxito.

De todas formas, subidos a ellos te das cuenta de que la calidad de marcha va a ser excelente, ya que el espacio dedicado a los dos ocupantes no tiene rival posible. Sobresale no obstante el Piaggio, con un asiento algo más confortable, con la posibilidad de avanzar las piernas -en el Kymco es posible hacerlo, pero quedan algo más flexionadas- y por una protección aerodinámica que es de otra dimensión, nunca antes vista en un 125. Y eso que el SuperDink protege lo suyo.

Prestaciones correctas
Visto su diseño, ahora nos toca hablar de las prestaciones de sus motores. Que nadie se engañe: no se puede esperar lo que ofrece un maxiscooter, por mucho que la fisonomía de estos dos convalidados nos recuerde a la de aquellos. Pero de todas formas, hacen muy bien el trabajo que se les ha encomendado.

El motor del X10 pertenece a la familia Master, pero la revisión interna a la que han sido sometidos sus elementos principales ha reducido tanto el peso como los niveles de fricción. Motor de tamaño muy reducido, su funcionamiento es preciso y suave a bajas vueltas, con una salida no del todo contundente pero sí progresiva, como dulces son también las retenciones al cortar gas.

El motor del Kymco, asimismo con inyección electrónica, no funciona con la misma suavidad que el del italiano, se antoja algo más rumoroso, pero en cambio resulta por otra parte más contundente a la hora de abrir gas, algo menos perezoso, a lo que contribuye el peso del SuperDink, 178 kilogramos, sensiblemente inferior al del Piaggio X10.

Los consumos de ambos son reducidos y esto es un gran punto a favor en ambos, dado que son modelos muy polivalentes, hábiles tanto para circular por ciudad como para realizar trayectos por el extrarradio.

Equipamiento de nivel
El sistema de frenada antibloqueo ABS es de serie en el Kymco. El Piaggio, en cambio, ofrece de serie frenada combinada (detrás-delante) y se comercializará también en una versión Executive, con ABS y control de tracción desconectable (ASR, Acceleration Slippery Regulation, detalle que ofrece en exclusiva este 125 y que ningún otro lo ha hecho hasta la fecha).

El funcionamiento del ABS es diferente en uno y otro, sobre todo en relación con el tren trasero. Mientras en el Piaggio X10 entra en acción sin problema, siempre y cuando haga falta, en el Kymco SuperDink 125i es, digamos, mucho menos intrusivo; es decir, cuesta mucho menos bloquear la rueda trasera y hacerla derrapar que en el italiano.

Por otra parte, la frenada delantera del Piaggio no tiene rival posible. Los suyos son dos -dos, sí- discos de 280 milímetros de diámetro, mordidos por sendas pinzas de dos pistones. El tacto es muy bueno, pero el mordiente lo es todavía más. Además, la firmeza de las suspensiones (y por extensión de la horquilla) hace que la rueda delantera de 15 pulgadas de diámetro se aplome sobre el asfalto y todo sea más fácil y seguro.

El Kymco SuperDink 125i lleva en cambio un único disco de freno delantero, de 260 milímetros, coincidiendo con el Piaggio en los dos pistones de su pinza. La frenada no está nada mal, pero a cierta distancia de la efectividad de la de su rival. La horquilla también se muestra firme al echar el ancla, si bien el chasis del Kymco tampoco es tan sofisticado como el del Piaggio, con un aplomo inferior (llanta delantera de 14 pulgadas) y unas oscilaciones mayores.

La diferencia más notable
Lo que ha de quedar claro, en resumen, de esta prueba es que se trata de dos scooters que pertenecen a la misma categoría, pero que presentan conceptos muy diferentes.

El Piaggio X10 es todo comodidad, confort, diseño y exclusividad. El Kymco SuperDink es manejabilidad, calidad de marcha, popularidad y precio. Muy buen precio. De hecho, el coreano, con ABS de serie y todo su equipamiento, está a la venta por unos ajustados 3.449 euros. El italiano, con frenada combinada de serie y dos discos delante, se comercializa a cambio de 4.300 euros. La versión Executive del Piaggio X10, con ABS-ASR, cuesta mil euros más.

La decisión es difícil porque los dos funcionan realmente bien, y quizá sea el precio (siempre que queramos renunciar a la exclusividad del X10) el que decante la balanza. No en vano, repetimos, el Kymco SuperDink 125i es un superventas.

Comparativo publicado en el Solo Moto número 1887
Si quieres el número, puedes pedirlo a nuestro departamento de suscripciones

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