¿Cómo recorrer 75.000 km en moto y no morir en el intento?
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¿Cómo recorrer 75.000 km en moto y no morir en el intento?

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Esta es la historia de Polo Arnáiz, un empresario apasionado de las motos a quien una simple conversa con un amigo en un bar le terminó cambiando la vida. Lo que había empezado como una tarde de cervezas en una terraza se había terminado con una idea que no se le iría de la cabeza. Realizar un gran viaje en moto por América. “Viajar me gustaba mucho y creo que todos hemos tenido alguna vez el sueño de recorrer el mundo, y si es en moto, mejor. De esta manera, uní las dos cosas y dije: me voy”, comenta Polo.

Unos meses más tarde se compró una Triumph Tiger 800 XC y se puso manos a la obra. América le esperaba. Su primera parada fue Miami, donde pasó una semana en caa de una amiga. Tenía todo prácticemente controlado: el dinero necesario -su empleo le permitía trabajar a distancia-, las ciudades que quería visitar, una moto solvente… pero tras un mes viajando por Estados Unidos con comodidad llegaron los primeros imprevistos. Como lleaba realizando pagos con su targeta por diferentes ciudades del país en un tiempo corto, su banco le bloqueó la targeta ante la posibilidad de que estuviesen haciendo un uso fraudulento de ella. De repente se encontró en la frontera con Canadá con 150€ en el bolsillo, y sin poder contactar con nadie y a 0 grados de temperatura.  “Me colapsé hasta tal punto que me entró un ataque de pánico, nervios, ansiedad… No sabía dónde iba a dormir, qué iba a hacer, no sabía si el sitio donde me iba a quedar en Canadá iba a llegar con el dinero que tenía… entré en un bucle muy chungo”, explica el aventurero español. 

‘Robando’ el wifi a un hotel pudo contactar con su hermano, que le ingresó dinero a una targeta sin fondos que llevaba por precaución y le reservó una habitación en un albergue. A partir de ese momento su mentalidad cambió por completo. “Dije: no puedo estar tan agobiado y darme este chungo por dónde voy a llegar o qué voy a hacer. A partir de ahí, te cambia la mentalidad y te permite perfectamente viajar sin saber a dónde vas. Gran parte del Polo que salió de España se transformó aquel 3 de mayo para siempre”. 

Empezó entonces un viaje distinto para él, mucho más apasionante, sin preocupaciones y con mucho más valor por las pequeñas cosas. Con esta nueva mentalidad viajó desde Alaska hasta Chile pasando por Canadá, EEUU, Méjico, todo América central, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y Argentina. Quedó impresionado con la gente y el extraordinario paisaje que le rodeaba, pero si hay un rincón que se le quedó especialmente grabado en la retina ese fue el Salar de Uyuni. “Tuve la suerte de colarme dentro entre que los abrían y cerraban por el paso del Dakar y conseguí hacer noche allí. Además pude ver el salar seco con sus formas hexagonales cuasi perfectas y al día siguiente me levanté con la finísima capa de agua que refleja el cielo y que da la sensación visual de estar andando por las nubes”.

Su viaje se vio forzosamente interrumpido por una dura caída que le lesionó gravemente la rodilla. “Estaba en el suelo con la pierna rota, con la rodilla recta y el pie mirando a Cuenca, lo único que decía era: no, no, no, no. Y no porque me doliera, sino porque sabía que esto suponía el fin del viaje”. Un viaje de 75.000 kilómetros en diez meses que supusieron en Polo un cambio radical en su manera de afrontar las cosas y que le terminaron de despertar la vena aventurera que siempre había tenido. 

Actualmente Polo ya se encuentra totalmente recuperado de su lesión y, después de realizar un breve viaje por tierras españolas, ahora está decidido a retomar la aventura americana tal por donde la dejó. El próximo 4 de diciembre, volverá a Chile a por su moto para terminar lo que no pudo acabar. Desde allí recorrerá los países que le quedan para acabar en Argentina. Pero sus aventuras moteras no terminarán allí, y es que ya tiene muchos planes en la cabeza. “Después de allí me gustaría ir a Sudáfrica y subir la costa este del continente hasta llegar a Egipto y coger un ferry hasta Turquía, y desde allí volver a España. Aunque después dependerá de muchas cosas, por ejemplo por la situación que pueda existir con el Estado Islámico, porque soy un aventurero pero no un inconsciente. Así que otra opción sería enviar la moto desde Chile hasta Corea del Sur y coger un ferry para volver por Rusia. La última opción sería que termine América y enviar la moto directamente desde Argentina, pero no es lo que me gustaría”.

Decida lo que decida, le deseamos toda la suerte del mundo para sus próximas aventuras.

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