Cómo acudir a Faaker See sin moto… ¡Y volver con una Harley!
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Cómo acudir a Faaker See sin moto… ¡Y volver con una Harley!

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En una vida en la que cada vez más el tiempo tiene más valor y en que la inmediatez es necesaria para estar dentro de la rueda, no contestar al teléfono parece un pecado mortal. Y casi fue peor que un pecado mortal no contestar a mi “boss” de Solo Moto 30… Una llamada que valía una carrera y una moto, una Harley-Davidson XG750R. Suerte de san WhatsApp.

La historia fue, literalmente, así: suena el teléfono, “Solo Moto” en la pantalla. No descuelgo. Vuelve a sonar el teléfono, “Solo Moto” en la pantalla otra vez. Sigo sin descolgar. Entra inmediatamente después un WhatsApp de Lluís Morales, el director de Solo Moto 30. “Necesito consultarte si estás libre de contratos con marcas ahora mismo, Harley-Davidson nos invita a una carrera muy especial, un flat track dentro del 20 aniversario de su evento en Austria, la European Bike Week, solo 24 periodistas internacionales y el premio es la moto con la que vas a correr”.

Unos días más tarde ya estaba en Faaker See, Austria. En el evento internacional más multitudinario de Harley-Davidson en Europa, la dimensión de este se me escapó, es la mayor concentración de motos de este continente, hay conciertos, tiendas y muchas motos en todas las ciudades de la zona, las carreteras solo tienen un sentido durante la semana del festival. Hay carteles de Harley-Davidson a por todo, pero también de otras marcas, son listos, todo suma, todos son moteros, unos 120.000 han disfrutado de esta fiesta en los alrededores del lago austríaco. Yo que he tenido la fortuna de conocer los alrededores de Daytona, no me veo capaz de encontrar diferencias entre ambos.

Por primera vez en los veinte años que llevan celebrando esta concentración, se creó un circuito de flat track para hacer una carrera que se denominó Harley-Davidson Hooligan STT International y las motos con las que participamos eran las HD XG750R, con el maravilloso añadido de que el autor de la vuelta rápida en la gran final se llevaría la moto con la que hiciese esa vuelta rápida. Las unidades que los chicos de Harley UK prepararon equipaban amortiguadores Öhlins, manillar Renthal, colín de XR, neumáticos de agua Avon, depósito de combustible modificado y todas las piezas no necesarias fuera de la moto, guardadas en una caja…

El primer día de entrenamientos nos sirvió para conocer la moto y la pista. En cuanto a aquella, la sentí más ligera que la Indian Scout con la que gané el Campeonato Inglés de Hooligans esta temporada, en parte por las llantas de 17” que equipaba la Harley en contra de las 19” de la Indian, un punto a favor en una pista pequeña, pero en contra en una pista de a partir del cuarto de milla.

En cuanto al motor, ambos son muy parecidos en la entrega de potencia y en lo eléctricos que son. La pista estaba en perfectas condiciones, tan solo un poco de polvo en algunos de los “heats”, pero sin baches ni agujeros, con lo que las suspensiones de la XG no llegaron a trabajar en sus límites. La mayoría de los pilotos con los que compartí pista usaban habitualmente las 450 c.c. en pistas de dirt-track de sus países, tal y como nos comentó la piloto del Campeonato Mundial de Dirt-Track con KTM, la austríaca Yasmin Poppenreiter: “Estoy realmente sorprendida de cómo puedo sentir ligera una moto de más de 200 kg, casi la muevo como mi KTM derivada de una moto de cross, la adaptación ha sido inmediata”.

La hora de la verdad

El segundo día era el día D: una moto estaba en juego. Empezamos con unos entrenamientos libres donde el piloto japonés, habitual en las 8 H de Suzuka, Daigaro Suzuki. destacaba sobre el resto. Las diferencias en una pista de short track son parecidas a las de los 100 metros lisos en un estadio de atletismo, las décimas y las milésimas marcan las posiciones en la parrilla.

Normalmente llegas a la final por un sistema de puntos ganados en las posiciones de las carreras que preceden a la gran final, en un sistema de todos contra todos, pero por votación de los 24 pilotos, el sistema de clasificación iba a ser diferente en Austria, los cuatro elegidos para la gran final saldrían de carreras a vida/muerte, es decir, carreras de uno contra uno. El que gana se queda, el que pierde se va a casa…

Pasé los dos primeros enfrentamientos, no sin grandes luchas, pero logré quedarme en carrera, en el tercero y último me encontré a Lukas Hollbacher, piloto local, habitual en el Mundial de Supermotard y tercero este año en el campeonato mundial S1GP en Albaida. Fue la carrera del día, el primer contacto llegó en la primera curva, estaba seguro de que serían tres vueltas intensas, Lukas mantenía el interior y por fuera era muy difícil pasar. Solo con contacto (algo legal en las normas del flat track, si el contacto es en paralelo) podría pasarlo, y así fue. Un interior entre las pacas de paja y su moto fue la solución, quedé asombrado del ruido que hacen dos Harley-Davidson al tocarse… Un gran honor luchar y batir en la última vuelta a este gran piloto de 22 años. Lukas se fue para casa y yo me quedé.

Ya estaba en la gran final, junto con dos italianos y un japonés. Tenía la pole gracias a mi mejor tiempo en los enfrentamientos. Justo antes de entrar en parrilla quería aclarar al 100% cómo se iban a distribuir los premios, bueno, el PREMIO en mayúsculas, la Harley-Davidson XG750R. Unanimidad entre organizador, marca y el e-mail que nos enviaron… La moto la gana quien haga la vuelta rápida de carrera, me dijeron, necesitaba una estrategia, solo tenía seis vueltas para lograrlo, por primera vez en mi vida, poco me importaba la posición de la carrera. En la salida se destacó el piloto del Mundial de Supermotard, el italiano Elia Sammartin, tenía un buen ritmo.

Me quedé a su rueda durante dos vueltas, al inicio de la tercera me giré y vi a Daigaro Suzuki ya muy lejos de nosotros, me dejé caer unos 20 metros y durante la cuarta y quinta vuelta apreté como si no hubiese mañana para volver a contactar a Sammartin, en la vuelta seis y última. Entramos juntos a meta.

Victoria merecida para Sammartin, felicidades y gracias por ser mi liebre; en la vuelta cinco, en plena persecución, logré la vuelta rápida de carrera. 13.346 para mí, 13.432 para Sammartin. Daigaro Suzuki terminó en tercera posición.

Cuando más sufrí fue en el pódium… Al bajar de la moto pregunté por el autor de la vuelta rápida, pero nadie me decía nada, hicimos la celebración de las posiciones de carrera, cava, copas y placas… ¿pero y la moto, qué? La speaker empezó a hablar sobre el premio, parecía Jorge Javier Vázquez diciendo quién es el nominado de la semana en Gran Hermano… Solo le faltaba decir que volvía en un rato, después de publicidad… Al final se oyó eso de “… and the winner of the motorcycle for his fast lap is…”. Felicidad absoluta, felicidad de la buena, felicidad de la que por desgracia tanto nos falta, feliz por volver a ganar una Harley-Davidson, la segunda, la primera fue al ganar la Copa Harley-Davidson XR1200 en 2008, en realidad, ya me tocaba un cambio… Gracias, Harley-Davidson, por hacerme feliz de nuevo.

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