Cascos biónicos: un pomelo, el casco más ligero y seguro.
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Cascos biónicos: el casco pomelo

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cascos biónicos

Suena como si hubiesen salido de los Supersónicos o de Pandora, pero lo cierto es que estos cascos biónicos son de verdad, y son fruto del proyecto de investigación BISS (Sistemas de Seguridad de Inspiración Biológica), dirigido por BMW Group.

Con este proyecto, BMW se inspira en la naturaleza para trabajar en la creación de nuevos equipamientos de protección para sus trabajadores –cascos, guantes y elementos de protección-.

El proyecto, de 3 años de duración, ha logrado dar con nuevos materiales cuyas propiedades mejoran la protección hasta en un 20%.

Lo más novedoso del trabajo realizado es que estos avances se basan en sistemas que la propia naturaleza emplea en algunos de sus organismos como los pomelos, los peces o los cocodrilos.

Sería absurdo negar que la naturaleza es muy sabia, y siempre va por delante nuestro. Entonces, ¿por qué no estudiar y copiar en la medida de lo posible sus métodos?

El proyecto centro parte de sus investigaciones en analizar la formación de tejidos, la estructura celular y el funcionamiento de los diferentes mecanismos de protección creados por la natural. Dicho en otras palabras, copia las estructuras biológicas de la naturaleza.

La piel de los pomelos, por ejemplo, protege el interior del fruto de las caídas como si fuesen amortiguadores.

O la composición de las escamas de los peces, que se superponen de la manera perfecta para proporcionar protección extra.

Los resultados finales de la investigación han superado con creces las expectativas de los implicados.

Los prototipos que han creado a partir de los modelos naturales han demostrado ser hasta un 20% más ligeros, resistentes y estables que los productos creados con los materiales comunes actuales.

Además, no solo han resultado ser más respetuosos con el medioambiente, sino que encima son más baratos de fabricar.

Una parte importante de las mejoras se deben a los tejidos Auxetic que responden de forma diferente a la tensión/presión. Estos materiales, se hacen más gruesos cuanto más se estiran.

Gracias al proyecto BISS han logrado descifrar la estructura de estos tejidos naturales y transferirla a la estructura de las espumas, alcanzando niveles de protección muy superiores.

Quizá hemos exagerado un poco diciendo que nos pondremos un pomelo por casco. Pero lo conseguido por BMW Group gracias al estudio BISS es ciertamente sorprendente. Ahora, solo falta ver cuánto tardamos en ver los cascos biónicos en la calle.

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