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BMW R NineT Pure / R NineT Racer: BMW se refuerza

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La moda por lo retro parece no tener fin, más bien todo lo contrario, pues a cada año que pasa, más fabricantes se apuntan al carro y nosotros, los usuarios, cada vez tenemos más opciones entre las que escoger.

Particularmente, me declaro todo un enamorado de este tipo de motos, son muy bonitas, lo bastante rápidas para divertirse si es lo que queremos y, ante todo, tienen mucha personalidad. Además, tenemos la posibilidad de modificarlas a nuestro antojo a través de las muchísimas opciones que tanto el fabricante como la industria auxiliar nos ofrecen.

Esto las convierte en unas motos únicas, distintas a todo, lo que les otorga cierto toque de distinción.

BMW es una de las marcas mejor posicionadas en este segmento, a decir verdad, es una auténtica líder, ya que en 2016 se hizo con un 43 % del segmento Heritage de más de 900 c.c., al competir con marcas de primer nivel como la especialista Triumph –nueva en esta categoría–, o las poderosas Honda y Yamaha.

Todo ello comenzó con tan solo dos modelos, por un lado la R nineT lanzada en 2014 y, un par de años más tarde, con la Scrambler, que nos proponía un estilo más versátil.

Pero este es un tren que ya no puede parar, la firma bávara va a por todas y apuesta fuerte por una categoría que está en clara línea ascendente.

Para ello, se refuerza debidamente con las versiones actualizadas a Euro 4 de la R, la Scrambler y una mejorada NineT que recibe una nueva horquilla invertida con regales –precarga y compresión–, nuevo cuadro de instrumentos, llantas de radios y unas geometrías rediseñadas, además de poder escoger opcionalmente (como en el resto de la gama) el control de tracción o ASC.

Más donde escoger

Pero la intención de BMW es la de ofrecer una moto Heritage a medida a cada cliente, ya sea una Scrambler, una café racer o una roadster, de ahí que su apuesta se extienda a dos nuevos modelos denominados Pure y Racer.

Las dos últimas incorporaciones responden a dos estilos radicalmente distintos, la más llamativa y esperada es la nueva R nineT Racer, una preciosa café racer que te seduce desde el primer golpe de vista y, la segunda, la nueva R nineT Pure, la versión más sencilla y asequible, pero, al mismo tiempo, también la más fácil de moldear y modificar a nuestro gusto.

Como viene siendo habitual en estos casos, BMW aprovecha la misma base para todos sus modelos, a decir verdad, incluso la R nineT Scrambler la comparte con las nuevas recién llegadas.

El núcleo o los cimientos de las nuevas R nineT es el tradicional bicilíndrico boxer en su versión de 1.170 c.c. de cilindrada, culatas DOHC de 8 válvulas en total, transmisión por cardán y sistema de refrigeración combinado aire y aceite, en definitiva, justo la última generación antes de la entrada en funcionamiento del boxer LC, aunque, eso sí, con las modificaciones necesarias para cumplir con la Euro 4.

La potencia y par son los mismos para todas, 110 CV a 7.750 rpm y 116 Nm a 6.000 vueltas, respectivamente.

Como ya sabréis, se trata de un motor con un carácter particular que exhibe mucho músculo en el rango inicial y medio del cuentarrevoluciones y quizás algo más discreto arriba.

Obviamente no es igual de suave que las versiones LC, pero su comportamiento en este aspecto le imprime cierto carácter al que, sinceramente, te acabas enganchando.

Al mismo tiempo, el nuevo sistema de escape 2 en 1 le confiere una sonoridad muy particular y excitante, sobre todo cuando cortamos gas al reducir, donde en ocasiones deja escapar algunos petardeos para satisfacción de su propietario.

 

Estilo inconfundible

Otro de los aspectos diferenciales de la familia R nineT es el chasis multitubular, que consta de tres secciones que cuentan con el motor para cumplir una función autoportante; de hecho, esta estructura es tan discreta que, en ocasiones, hasta da la sensación de que ni exista, parece como si todo se sujetase únicamente en el motor.

A pesar de su disimulada apariencia, la resistencia y rigidez están fuera de toda duda, es una estructura tan sólida que ofrece un comportamiento igual de bueno sea cual sea la filosofía del modelo que la acoge, y en todo momento se disfruta de ese carácter que le ha conferido a las R nineT y a muchos otros modelos de la saga R su tan característica versatilidad.

Por supuesto, el apartado de suspensión que acompaña al bastidor también se ha solucionado francamente bien y con un estilo entre clásico y funcional, a pesar de que en la Pure y la Racer se decantan por el grado de sencillez ya visto en la versión Scrambler y no por la sofisticación del R nineT primigenia.

Estas montan una horquilla telehidráulica convencional con barras de 43 mm y un recorrido de 125 mm, mientras que detrás encontraremos el típico sistema Paralever con basculante monobrazo de aluminio y un amortiguador de 120 mm que acepta reglajes en cuanto a la precarga de muelle y rebote.

Como ya sucedía con anterioridad, las nuevas R nineT también montarán el mismo sistema de frenos que sus compañeras de gama, es decir, delante, dos discos de 320 mm con pinzas Brembo de 4 pistones y, detrás, un único disco de 265 mm con pinza de dos pistones.

A su vez, tampoco faltará la incorporación del ABS de serie, un elemento que, sumando al magnífico rendimiento de los anteriores, confieren a las nuevas Pure y Racer la misma excelente frenada de la que sus predecesoras siempre han hecho gala.

La posición es la clave

Es sorprendente que contando con un equipamiento tan parecido se pueda disfrutar de dos modelos que, en marcha, se diferencian radicalmente.

La Pure, con su manillar más alto, goza de una posición de conducción muy parecida a la de la Scrambler o la misma R nineT, que la hace mucho más fácilmente controlable y gozar de una funcionalidad mucho mayor, lo que la sitúa como una de las alternativas más lógicas si, además de originalidad, buscamos una moto con la que movernos todos los días.

La Racer, como su nombre indica, evoca a los modelos añejos más deportivos de la marca, la posición es muy radical, ya no solo porque los semimanillares se encuentren por debajo de la tija superior, sino también porque están más alejados que de costumbre. Esta posición nos invita a ir todo el día a machete, sin contemplaciones. Es obvio que el nivel de confort es muchísimo menor que el del resto de R nineT, pero si tu pasión son las deportivas, no te lo puedes pensar dos vences.

Mientras que en la Pure podemos realizar una cómoda conducción desde el manillar, a la hora de ir rápido la Racer es más exigente, y debemos echar mano ya no solo del contramanillar para hacerla entrar en curva, sino también empleando el cuerpo y las estriberas para hacerla ir por donde queramos.

Si tuviéramos que escoger un escenario para cada una de ellas, la Pure sin lugar a dudas seria la reina de la ciudad y de las carreteras más retorcidas y lentas; en ellas se desenvuelve con mucha más soltura y puede sacar a relucir un mejor radio de giro y capacidad de maniobra a baja velocidad.

Por su parte, la Racer se siente más a gusto en tramos rápidos, donde su bien colocado centro de gravedad y generosa distancia entre ejes, sumadas a la posición del conductor, planchado sobre el depósito de gasolina y metido tras la cúpula, nos harán sentir que estamos en un Grand Prix de los cuarenta o cincuenta. En esa situación, demuestra una estabilidad brutal en el paso por curva, con el acelerador estrujado al máximo y donde su preciso tren anterior controlado desde los semimanillares nos permitirá dibujar unas trazadas limpias y precisas.

 

Difícil elección

A falta de una prueba más a fondo, hemos de reconocer que ambas novedades en la familia R nineT nos enamoraron, aunque si de lo que se trata es de dar rienda suelta a nuestro ego, es ampliamente la Racer que más miradas atrae.

Está claro que no son modelos de masas, a decir verdad, tampoco lo pretenden, pues la exclusividad y ese cierto halo de elitismo que las rodea son, aunque suene paradójico, dos de sus principales argumentos de venta.

Por ello un precio de 13.120 euros la Pure y de 14.170 euros la Racer no nos debe de sorprender, puede que no guste, pero cuando se trata de motos de este estilo, en las que la pasión está años luz por encima de la razón, los fabricantes nos tienen en sus manos.

Sus rivales

El segmento Hertitage está que arde, incluso en sus distintas subcategorías, como la Scramble o la Café Racer, hay una competencia brutal, con marcas como BMW o Triumph a la cabeza, pero sin olvidar a grandes pesos pesados de las dos ruedas como Honda o Yamaha.

La variedad es casi infinita, con fabricantes que respetan al máximo la pureza clásica en sus modelos u otros que, simplemente, llevan a cabo una modernista transformación de algún modelo ya existente; sin duda, cada vez más, existe una moto de estilo vintage a tu gusto.

Con las recién llegadas, BMW toma un posición de privilegio, que aporta una de las gamas más amplias y elitistas en el segmento de gran cilindrada y, por el contrario, también algunas de las más caras.

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