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BMW Futuro, una atrevida turbo adelantada a su tiempo

La marca de Munich siempre ha sido muy atrevida con sus diseños, y buena prueba de ello es la BMW Futuro. Un prototipo que adelantaba muchas nuevas ideas.

El salón de Colonia de 1980 recibió la visita de una moto larga y baja, totalmente carenada y pintada en color blanco nacarado, un prototipo que parecía ser muy real.

Curiosamente, a pesar de su aspecto, esta BMW nunca fue un modelo pensado para ser fabricado en serie, sino que simplemente fue un ejercicio de estilo, un concept que no era más que una cortina de humo.

BMW FUTURO
El diseño de la BMW Futuro es más propio de una streamliner.

Y es que en Munich estaban preparando las nuevas y revolucionarias BMW K100 de cuatro cilindros, y necesitaban alguna cosa para llamar la atención antes del lanzamiento de las nuevas tetracilíndricas. BMW quiso ganar tiempo con una maniobra de distracción que, por desgracia, no desembocaría en ningún nuevo modelo de serie.

Este prototipo no llegaría a la serie

Así crearon la BMW Futuro, un puro ejercicio de diseño obra de Rainer Buchmann, afamado preparador de automóviles deportivos de la época de Porsche, BMW y Mercedes.

Sí, esta moto sport turismo fue obra de un diseñador de automóviles, curiosamente, no de la propia BMW, por lo que se comprenden muchas de sus características.

Su gran carenado envolvía por completo al piloto, y gracias a su gran colín se evitaban turbulencias. De hecho el piloto tenía los brazos metidos dentro del carenado -que incluía los retrovisores-, y gobernaba la moto con un par de semimanillares, como los de la R 100 RS.

BMW FUTURO
El chasis era un monocasco de aluminio.

La BMW Futuro fue un simple ejercicio de estilo

De hecho, el carenado también ofrecía una función protectora al piloto en caso de caída, de ahí que estuviese fabricado en Kevlar, una idea avanzada a su tiempo.

El asiento, de corte automovilístico, estaba firmado por Recaro -especialista italiano en asientos de automóviles-, y la moto disponía de estriberas y plataformas, curiosamente.

Bajo este gran carenado y carrocería -fabricados en Kevlar- se escondía un chasis monocasco de aluminio.

Lo complementaban unas llantas lenticulares de aluminio, transmisión por cardán, una horquilla convencional pero de muy corto recorrido y una suspensión posterior por Cantilever.

Para frenar utilizaba un doble disco delantero mordido por pinzas Brembo y un disco trasero también con pinza Brembo, todo convencional en este punto.

Donde innovaba era en la instrumentación, ya que era digital y de la firma bb-Dinfosystem, otro componente automovilístico y que también adelantaba la era digital de las motos.

Bajo toda esta parafernalia de Kevlar se hallaba el corazón de la Futuro, también revolucionario para la época, pero no por su arquitectura.

Curiosamente su diseño es obra de un preparador de automóviles, Rainer Buchmann

Y es que la base de esta moto fue un veterano motor boxer -4T, refrigerado por aire, de 4 válvulas y distribución por varillas- del modelo R80, de 800 c.c., pero que fue vitaminado…

La receta para extraer más potencia de este veterano y tranquilo motor bóxer fue añadirle un turbo KKK, que elevaba la cifra a los 74 CV –un 50% más que el motor de serie–.

El turbo estaba colocado justo por delante del motor, entre los dos cilindros; una posición perfecta para su refrigeración, aunque no faltaba un radiador de aceite.

Si os habéis fijado en el diseño seguramente os recordará a un modelo en particular de BMW…

Sí, habéis acertado, la BMW Futuro fue la fuente de inspiración para la fallida y extraña BMW K1 de 1989.

A pesar de contar con 40 años esta Futuro sigue siendo una moto que llama poderosamente la atención.

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