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Pruebas

BMW F 700 GS: Un magnífico comienzo

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La categoría que concierne al carnet A2 es hoy en día una clase que in­cluye muchas motos denominadas de iniciación, conocidas por una serie de cualidades que las convierten en ideales para que jóvenes usuarios provenientes de categorías inferiores comiencen a introducirse en el mundo de las motos grandes.

Lo más frecuente es que este grupo esté formado por modelos que, o bien han sido diseñados con las especificaciones concretas y necesarias que requiere este carnet, o, como en la mayoría de los casos, son motos cuya configuración les permite ser limitadas a los 48 CV de potencia máxima a que pueden aspirar las A2.

En este último grupo se encontraría nuestra invitada de hoy, la F 700 GS, el modelo de acceso a la famosísima familia alemana con la que, a su escala, disfrutaremos de muchas de las ventajas que aporta ser miembro de esta saga.

Mi primera GS
 

Está claro que las ventajas que supone poder ser limitada son muchas, pero lo mejor viene cuando hayamos cumplido con nuestra etapa en el carnet A2 y demos el salto al A, es entonces cuando disfrutaremos de una excelente moto con una potencia de 75 CV a 7.300 vueltas, muy versátil y con una capacidad de adaptación innata. Nosotros tuvimos acceso a una versión de pruebas en la que realmente no faltaba de nada, pudimos apreciar la generosísima oferta de BMW para una moto de estas características. La verdad es que entre las A2 no suele ser muy habitual que disfrutemos de lujos como el control de tracción o las suspensiones de regulación electrónica que nos ofrece el fabricante alemán en su F 700 GS, eso sí, de forma opcional.

Como siempre, la protagonista de hoy es el primer paso que podemos dar dentro la familia GS, aunque con ella no disfrutaremos de las excelencias en conducción trail o turísticas que nos brindan sus hermanas mayores. La F 700 GS es una moto amable, muy adaptable, que recibe a todo tipo de usuarios de una forma excelente. En esta nueva versión se nos ofrece la posibilidad de escoger un asiento a nuestro gusto tanto en forma como en altura, que va des­de los 765 hasta los 860 mm.

Muy buenas noticias para una parte importante del público que, si bien se siente atraído por las cualidades de las trail, hasta hace poco no era muy frecuente que encontrara un modelo con una altura de asiento que le hiciera sentirse seguro y confiado. Al mismo tiempo, respecto al modelo anterior, disfrutaremos de una versión y poco más cuidada, nuevos colores entre los que escoger, así como una mejor calidad en acabados y unas pocas partes de la carrocería renovadas. En definitiva, la misma moto lógica y polifacética de siempre que llega con una imagen algo modificada para resultar aún más seductora.

La unidad de pruebas cedida por BMW era una superdotada en equipamien­to, ya que de serie disponía de prácticamente todos los accesorios opcionales que se pueden montar. Estos se reparten en un par de paquetes denominados Confort y Seguridad, y este último es el que verdaderamente marca la diferen­cias, pues incluye los sistemas ASC y ESA que, unidos al ABS de serie, con­vierten la F 700 GS en una de las motos más seguras de su categoría.

Por su precio ya puede serlo, ya que si al precio base de 9.162,77 euros le sumamos el del paquete Seguridad –792,14 euros– y el Confort –515,44 euros–, una F 700 GS como la que pudimos probar vendría a costar casi 10.500 euros. Está claro que la firma bávara marca diferencias en todos los aspectos…

Continúa leyendo el artículo en la siguiente página.

Con todo ello, nuestra invitada es una moto que está muy por encima de la media, su estilo trail es perfecto para llevar a cabo prácticamente cualquier uso, aunque en el primero que lo notaremos será en su comportamiento urbano. Como se espera de una moto de campo, gira en muy poco espacio y, aunque su manillar es bastante ancho, no molesta para pasar entre coches. En general tiene unas medidas a las que es fácil adaptarse, es estrecha y ligera –209 kilos– y como ahora se llega mejor –podemos escoger la altura del asiento–, uno se siente más seguro y confiado al echar el pie al suelo o simplemente al maniobrar a baja velocidad.

Otro de los aspectos que nos van a venir de lujo en ciudad son sus largas suspensiones –y eso sin tener en cuenta la ayuda del ESA–, que, por sí solas, absorben desde pavimentos adoquinados hasta baches y bordillos práctica­mente sin pestañear, lo que incrementa la estabilidad en situaciones complica­das y, por ende, aumenta significativamente la sensación de seguridad. Pero si con ello no tuviéramos bastante, con la participación del ASC –control de tracción–, en combinación con el ABS, obtendremos una inestimable ayuda que, por ejemplo, en los días lluviosos se transformará en vital para superar pasos de cebra, tapas de alcantarillas o asfaltos desgastados convertidos en verdaderas pistas de patinaje.

El motor, el bicilíndrico paralelo 4T, LC, DOHC 8V característico de la familia F, goza de ese carácter polifacético y funcional que tanto gusta. No debemos olvidar que se trata en realidad de un 798 cc, exactamente lo mismo que su hermana, la F 800 GS, aunque con una potencia recortada hasta los 75 CV que, por otro lado, le otorgan unas prestaciones muy buenas. Entre las tres y las cinco mil vueltas es una moto superpráctica, mecánicamente responde con una buena cifra de par que le permite acelerar y recuperar de forma muy buena, la estirada final no es especialmente destacable, pero sube bien de vueltas y en muy pocas ocasiones echaremos en falta un poco más de potencia.

Vocación asfáltica
 

En suspensiones y frenos, como os podéis imaginar, en esta versión a tope de extras no tuvimos ningún problema, la capacidad de adaptación de las primeras –con tres modalidades de uso: Normal, Sport, Confort– solo es comparable a la potencia y excelente tacto de los segundos. Sea cual sea nuestro tipo de desplazamiento, el sistema ESA nos brinda el mejor comportamiento en cada momento; además, su uso es facilísimo, ya que se selecciona el modo predilecto a través de un único botón.

En cuanto a frenos, el material disponible es una delicia. Desde la aparición de esta versión 700 con dos discos delanteros de 300 mm se solucionaron los problemas de potencia y, gracias a la calidad de las pinzas Brembo, se mantiene la precisión y el agradable tacto.

Como base de esta espectacular parte ciclo, BMW sigue confiando en su ya conocido y sobradamente probado bastidor multitubular, una compleja estruc­tura de acero que desde el primer día le ha conferido a la pequeña de las GS su fácil y noble comportamiento.

Otro aspecto en que tampoco ha cambiado es en el hecho de montar unas llantas de aleación, lo que delata su predilección por el asfalto en detrimento del campo. Sobre tierra es una moto a la que no le gustar salir de pistas planas o, como mucho, terrenos algo más pedregosos, en las zonas con baches profun­dos o grandes desniveles no se siente muy a gusto, el motor queda muy cerca del suelo, lo que no anima a cometer demasiados excesos.

Sin embargo, sobre asfalto nos hay nada que objetar, como siempre, la F 700 GS se comporta de forma muy divertida y a la vez fácil, con una dirección bastante rápida, ligera en los cambios de peso y con un paso por curva que, con las suspensiones en la modalidad Sport de sistema ESA, la mantienen firmemente pegada al asfalto.

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